El presidente Abelardo de la Espriella anunció una alianza con empresarios colombianos para atender a los damnificados del terremoto del 10 de agosto de 2026 y financiar la reconstrucción, en un escenario en el que las donaciones ya superaban los $2 billones y el costo inicial de recuperar las zonas afectadas fue calculado en $30 billones.
Hasta el viernes 21 de agosto, las autoridades habían reportado 321 muertos, 4.595 heridos, 257 desaparecidos y 284.185 personas afectadas. Los daños materiales incluían 163.884 viviendas averiadas, 31.445 destruidas, 5.726 edificios afectados y 467 colapsados.
Según Semana, la respuesta del sector privado tomó forma después de que De la Espriella informara el domingo 16 de agosto de una donación del empresario Jaime Gilinski y su esposa, Raquel Kardonski de Gilinski, destinada a la reconstrucción de Cali. A partir de ese anuncio se sumaron, entre otros, Luis Carlos Sarmiento Angulo, David Vélez, Juan Carlos Mora, Davivienda, Seguros Bolívar, Tecnoquímicas, ProAntioquia y ProPacífico.
PUBLICIDAD
La magnitud del desastre también golpeó la infraestructura pública. El sismo afectó 351 centros de salud, 3.579 instituciones educativas, 4.611 centros comunitarios, 435 vías, cinco aeropuertos, 111 acueductos, 69 puentes vehiculares y 14 puentes peatonales.
Cali concentra parte de la ayuda privada por el número de víctimas
Gilinski enfocó su aporte en Cali, la ciudad donde se registró la mayor pérdida de vidas humanas, con 153 muertos. Citado por Semana, explicó su vínculo personal con la capital del Valle del Cauca y señaló que su familia concentrará la donación en hospitales, centros de salud y colegios.
“Yo nací en Cali, estuve en la ciudad hasta los 16 años, fui a estudiar, luego regresé y empecé a trabajar. Para mí, Cali ha sido muy importante. Cuando vi toda esa tragedia en el país, pensamos como familia apoyar a tantas personas e instituciones que están pasando una situación tan difícil. Los hospitales, los centros de salud y especialmente los colegios son algo que para nosotros es muy importante”, dijo al medio.
PUBLICIDAD
El empresario añadió que la tarea del sector privado no se limita a donar. “Los empresarios tenemos una gran responsabilidad. Lo más importante es continuar generando más empleo, mejores empleos, mejores oportunidades para las personas que trabajan con nuestras compañías y para Colombia. En este momento tan difícil, donde el presidente recién entrando encuentra una situación tan compleja, nosotros los empresarios tenemos que apoyar a que el esfuerzo del Gobierno tenga el esfuerzo adicional del empresariado”.
El Gobierno decretó la emergencia económica para abrir espacio fiscal con el que atender la tragedia, las víctimas y el restablecimiento de las zonas afectadas. También avanza en la estructuración del Fondo Milagro, mecanismo con el que se canalizarán los recursos para la reconstrucción.
El jefe de Estado describió el enfoque oficial en varios frentes a la vez: “Estamos respondiendo con decisiones, presencia en el territorio y soluciones de fondo. La magnitud de esta tragedia nos exige actuar en varios frentes al mismo tiempo: continuar la búsqueda de nuestros desaparecidos, atender a los heridos y damnificados, recuperar la infraestructura esencial y preparar desde ya la reconstrucción de las regiones afectadas”.
PUBLICIDAD
La banca aportó alivios por 1,1 billones de pesos
Del total comprometido hasta el cierre citado por la publicación, 1,1 billones de pesos correspondían a alivios para créditos anunciados por Asobancaria. El programa incluyó periodos de gracia de hasta 12 meses con condonación de intereses, suspensión de cobros legales, protección del historial crediticio y aplicación de pólizas de seguro bancario.
Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, explicó al medio el sentido de esas medidas: “La reconstrucción va a requerir mucho crédito, y mientras más accesible sea, más familias y más negocios podrán volver a empezar. El crédito barato acorta el camino entre perderlo todo y volver a tener un techo”.
La recolección de ayudas materiales también avanzó en paralelo. La primera dama Ana Lucía Pineda gestionó miles de toneladas de ayuda en el país y, solo en Bogotá, el alcalde Carlos Fernando Galán reportó 2.300 toneladas enviadas a las zonas afectadas.
PUBLICIDAD
Pineda resumió ese trabajo con una definición centrada en el contacto directo con los damnificados. “Estar frente a quienes necesitan apoyo es conocer de cerca sus necesidades. Solo así podemos brindar una ayuda verdaderamente oportuna, humana y efectiva”.
Empresarios y gremios plantean una reconstrucción con control y confianza
Luis Carlos Sarmiento Angulo sostuvo que la articulación entre los sectores público y privado es “importantísima” en esta etapa. Juan Carlos Mora, presidente de Bancolombia y de la junta directiva de ProAntioquia, afirmó que los desafíos de esa escala solo se resuelven cuando se suman capacidades y que la colaboración acelera la llegada de las ayudas y aumenta el valor de los recursos.
Alejandro Santo Domingo, presidente de la junta directiva de Valorem, dijo a la publicación que el compromiso empresarial debe extenderse más allá de la atención inmediata y acompañar el proceso de recuperación. También planteó que la reconstrucción debe enfocarse en soluciones sostenibles, con apoyo a familias, escuelas, infraestructura y pequeños comerciantes, campesinos y emprendedores.
PUBLICIDAD
Bruce Mac Master, presidente de la Andi, afirmó que el sector privado pondrá al servicio de la emergencia su experiencia institucional y logística acumulada en episodios como el terremoto del Eje Cafetero de 1999, la ola invernal de 2010-2011, la tragedia de Mocoa y la pandemia. A su juicio, la prioridad será ejecutar los recursos con eficiencia y transparencia y definir con criterio dónde deben concentrarse las inversiones.
El mapa de daños muestra la urgencia de esa etapa. Chocó, Valle del Cauca, Caldas y Risaralda quedaron entre las zonas más afectadas, con golpes severos en ciudades como Cali, Manizales y Pereira, además de daños en municipios turísticos, centros educativos, instalaciones de salud e iglesias.
La confianza aparece como una de las variables centrales para el posdesastre. El diario citó el Edelman Trust Barometer 2026, según el cual el 80% de los colombianos dice confiar en su empleador directo y el 65% respalda a las empresas.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD