El esquema de seguridad de María Claudia Tarazona habría sido cambiado por completo después de que se conociera una nueva línea de investigación de la Fiscalía General de la Nación que apunta a una posible infiltración en la protección de su esposo, el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, durante la planeación del atentado que terminó con su vida.
La decisión se tomó porque, según fuentes cercanas al caso, dos escoltas de la Unidad Nacional de Protección (UNP), al parecer, se reunieron en dos fechas distintas con Simeón Pérez Marroquín, alias El Viejo, señalado como un enlace clave de la Segunda Marquetalia para ejecutar el magnicidio, informó Caracol Radio.
Sin embargo, Tarazona aseguró que el esquema de seguridad de su familia no ha sido modificado pese a que la Fiscalía investiga una presunta infiltración vinculada con el magnicidio de Uribe Turbay, una hipótesis que surgió tras la coincidencia en las antenas de los celulares de dos escoltas y uno de los condenados por el hecho.
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En un mensaje de dos párrafos, sostuvo que la información conocida hasta ahora describe que el esquema asignado a su familia estaría presuntamente infiltrado y que algunos de sus integrantes habrían colaborado, también de manera presunta, con el suministro de información.
“La Fiscalía ha dado a conocer que el esquema de seguridad que hoy tiene asignado mi familia, presuntamente, está infiltrado. Algunos de sus integrantes habrían, presuntamente, colaborado suministrando información para el magnicidio de mi esposo Miguel Uribe Turbay. A la fecha, EL ESQUEMA NO HA SIDO CAMBIADO”, expuso en X.
Añadió que, hasta ahora, ese dispositivo de protección sigue intacto. “He insistido ante el Gobierno Nacional por diferentes medios, mediante cartas, peticiones oficiales y chats, sin recibir respuesta alguna de ninguna entidad”, escribió.
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La viuda del dirigente político también afirmó: “Ningún miembro del Gobierno se ha comunicado conmigo”. Con esa declaración buscó desmentir versiones sobre eventuales cambios en los hombres encargados de su protección.
La Fiscalía rastrea dos coincidencias entre escoltas y alias El Viejo
Los investigadores tienen bajo revisión dos registros de antenas y celdas de telefonía celular. El primero corresponde al 29 de enero de 2025, cuando los teléfonos de los dos integrantes del esquema aparecen ubicados en el barrio Modelia, en el occidente de Bogotá.
En esa misma zona quedó registrado también el teléfono de “El Viejo”. Según los investigadores, los movimientos de los tres dispositivos habrían coincidido durante ese periodo en el sector donde meses después ocurrió el magnicidio.
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El segundo episodio ocurrió a comienzos de abril de 2025, dos meses antes del ataque. En esa ocasión, los teléfonos de los dos escoltas volvieron a coincidir con el de Pérez Marroquín, esta vez en inmediaciones del Congreso de la República.
Esos registros abrieron varias preguntas en la investigación: qué ocurrió en esos encuentros, cuál era la relación entre esas personas y si existió un vínculo con la planeación y ejecución del magnicidio de Miguel Uribe Turbay, según información conocida por la emisora.
La confesión de Pérez Marroquín ubicó a la Segunda Marquetalia detrás del crimen
La nueva relevancia del caso también está ligada a la declaración que entregó Simeón Pérez Marroquín ante la Fiscalía. El hombre fue condenado a 22 años y cuatro meses de prisión tras reconocer su papel como intermediario entre los determinadores del crimen y la organización delincuencial que ejecutó el atentado.
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En un interrogatorio rendido el 9 de febrero de 2026, alias El Viejo afirmó que la Segunda Marquetalia de las disidencias de las Farc ordenó y pagó el magnicidio. Su declaración fue directa: “El grupo que ordenó el atentado en contra del senador Miguel Uribe fue la Segunda Marquetalia”.
Conforme a sus declaraciones, la orden de asesinar al senador “la impartió el Zarco Aldinever, de la Segunda Marquetalia”. También dijo que por el crimen se ofrecieron $1.000.000.000 y que se habilitaron $600.000.000 para torcer a la justicia o, en su defecto, “mocharles la cabeza”.
Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez, es el comandante de la Segunda Marquetalia. José Manuel Sierra Sabogal, alias Zarco Aldinever, a quien Pérez Marroquín señaló como quien impartió la orden, era su mano derecha y fue asesinado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la frontera con Venezuela el 11 de agosto de 2025, según el Ministerio de Defensa.
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