Michael Felipe Santos Rodríguez, de 26 años, atacó con un arma blanca al subintendente Rubén Ricardo Ramírez la mañana del miércoles 19 de agosto de 2026 en el CAI Galán, en la localidad de Puente Aranda, en Bogotá. Tras un forcejeo, el uniformado usó su arma de dotación y abatió al agresor al alegar defensa personal, en un caso que quedó bajo investigación.
En un primer informe, el brigadier general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, afirmó que el policía fue atacado por la espalda por “un ciudadano con arma cortopunzante”. Sobre el desenlace, sostuvo que, “con el fin de salvaguardar su vida e integridad y en el uso de la legítima defensa”, el uniformado utilizó su arma y “neutralizó al agresor”.
La agresión quedó registrada en cámaras de seguridad del CAI, y el video se difundió en redes sociales. En las imágenes se ve a Santos ingresar al cubículo e intentar herir en el cuello al policía.
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De acuerdo con los primeros reportes, Ramírez fue trasladado al Hospital Central de la Policía Nacional tras resultar herido. Las autoridades señalaron que está fuera de peligro y que recibió cuadro días de incapacidad.
Santos tendría anotaciones en la Fiscalía General de la Nación y presuntos problemas mentales, indicó su familia. Clara Luz Rodríguez, madre del agresor, dijo en diálogo con La FM : “Yo ya había ido a la Policía a decirles que él sufría de esquizofrenia, dejé una foto allá y todo”. Por su parte, la hermana del agresor, Lady Santos, aseguró que ya había tenido un incidente similar con las autoridades.
Sobre su condición médica, Santos afirmó: “La psicóloga me decía que él era un paciente muy tranquilo y le habían suspendido una droga (él tomaba medicamentos)”, ratificando que Michell Felipe tendría esquizofrenia paranoide y estaría bajo tratamiento médico.
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Otros ataques a policías en Colombia
El caso de Puente Aranda no fue el primero reportado este año en Bogotá. En febrero de 2026, un hombre de 27 años fue capturado en la localidad de Suba después de atacar a un uniformado y causar daños a un vehículo institucional.
Conforme a las imágenes de ese episodio, el hombre se acercó a una camioneta de la Policía Nacional y golpeó con fuerza el espejo del costado izquierdo mientras discutía con un agente. Cuando el uniformado descendió del vehículo para intentar mediar, recibió varios golpes en la cara.
Algunos ciudadanos intervinieron para intentar detener al agresor. Después, una uniformada se acercó para controlar la situación y se concretó la captura del sujeto.
El detenido quedó a disposición de la Fiscalía General de la Nación y debía responder en un proceso penal por violencia contra servidor público, daño a bienes del Estado y amenazas e intimidación.
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Los hechos de violencia contra los integrantes de la fuerza pública constituyen una grave problemática en otras zonas del país en donde hacen presencia los grupos armados organizados. El 1 de agosto de 2026, se reportó el asesinato de dos miembros de la Policía Nacional en el corregimiento de Santiago Pérez, en el municipio de Ataco, Tolima.
Los uniformados murieron en un ataque que las autoridades atribuyeron a integrantes de las disidencias de las Farc.
La gobernadora del departamento de Tolima, Adriana Magaly Matiz, pidió refuerzos urgentes de seguridad ante el riesgo de nuevas acciones violentas en el sur del departamento.
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“Hago un llamado urgente al Ejército Nacional, a la Policía Nacional y a los organismos de inteligencia para reforzar de inmediato las operaciones, los controles, los patrullajes y los dispositivos de seguridad en toda la región. Es indispensable anticiparse a cualquier acción terrorista y evitar que los violentos vuelvan a golpear”, indicó la funcionaria.
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