La posesión del presidente electo Abelardo De Espriella será el viernes 7 de agosto en Cali, Valle del Cauca, con una lista amplia de invitados nacionales e internacionales, pero sin Ernesto Samper ni Juan Manuel Santos, una exclusión que respondió a una orden directa del nuevo mandatario por sus diferencias políticas con ambos exmandatarios, según Semana.
Sin embargo, el premio Nobel de Paz 2016 utilizó sus redes sociales para enviar un mensaje a De la Espriella. Santos sostuvo que es importante que la nueva administración se enfoque en preservar los valores constitucionales, además de aspirar a la unidad nacional.
“Colombia ha demostrado una vez más la fortaleza de su democracia y sus instituciones. Comienza una nueva etapa y la responsabilidad de gobernar para todos. Que los próximos cuatro años sean de unidad, humildad, respeto por la Constitución y progreso con equidad”, escribió en su cuenta de X.
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Desde el entorno de Juan Manuel Santos también hubo pronunciamientos. Su hijo, Esteban Santos, cuestionó la exclusión y afirmó: “Un presidente representa a todos los colombianos, incluso a quienes piensan distinto. Excluir a expresidentes de una ceremonia de Estado es un gesto de pequeñez. Colombia necesita más unidad y menos polarización”.
Para el acto oficial está contemplada la presencia del presidente de Argentina, Javier Milei; Jose Antonio Kast, presidente de Chile; Daniel Noboa, presidente de Ecuador; los vicepresidentes Félix Ulloa (El Salvador) y Karin Herrera (Guatemala), el primer ministro de Curazao, Gilmar Pisa, y los cancilleres Mauro Vieira (Brasil) y Gideon Sa’ar (Israel), entre otros mandatarios.
La petición de Juan Manuel Santos a Abelardo de la Espriella
El expresidente Juan Manuel Santos advirtió en entrevista con EFE que el nuevo Gobierno colombiano encabezado por Abelardo de la Espriella perdería tiempo en una “pelea perdida” si intenta desmontar el acuerdo con las Farc o modificar la Jurisdicción Especial para la Paz (Jep), porque la Constitución Política de 1991 y las leyes obligan al Estado a implementar lo firmado en 2016 y cualquier cambio exigiría mayorías legislativas que, a su juicio, la próxima administración no tendrá.
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Durante la conversación, Santos ligó ese llamado con el estado actual del pacto: dijo que cerca del 85% de los excombatientes que lo firmaron siguen acogidos a sus compromisos. Presentó ese dato como una rareza en comparación internacional, señalando que la mitad de los acuerdos de paz en el mundo fracasan en sus primeros cinco años.
El político colombiano planteó así una respuesta directa al debate abierto por los anuncios del presidente electo sobre una eventual reforma a la Jep y otros puntos del acuerdo. Según sostuvo, una cosa es la campaña y otra gobernar, porque al llegar a la Casa de Nariño se enfrentará a obligaciones jurídicas ya establecidas.
“Va a perder el tiempo en esa pelea que está perdida. O va a aprovechar una oportunidad de oro para unir el país”, afirmó Santos en el diálogo público, a cuatro meses de que se cumpla una década de la firma del Acuerdo de Paz 2016 con la antigua guerrilla de las Farc.
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Santos sostuvo que el pacto “sigue vigente”, aunque señaló que su implementación ha sido deficiente. Atribuyó esa situación tanto al gobierno de Iván Duque como al del presidente saliente Gustavo Petro.
El expresidente también insistió en que un intento de alterar la justicia transicional no dependería solo de la voluntad del nuevo mandatario. Señaló que modificar ese andamiaje requeriría una reforma constitucional, un paso que ubica la discusión en el terreno del Congreso y no solo en el discurso presidencial.
“Cuando se siente en la silla presidencial, se va a encontrar con una realidad. La Constitución y las leyes dicen expresamente que tiene que implementar el acuerdo de paz”, sostuvo.
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