El fin del gobierno de Gustavo Petro no aparece en boca de su hija como una transición institucional, sino como el cierre de un ciclo de desgaste personal, fracturas familiares y restricciones que seguirán después del 7 de agosto.
Andrea Petro afirmó que el presidente está agotado, que la familia también necesita “descansar” y que, una vez deje el cargo, él quedará condicionado por un problema que definió como mayor: su presencia en la Lista Ofac, una situación que, según dijo, le impide viajar y salir del país.
En la entrevista con Semana, Andrea ubicó ese límite como uno de los primeros condicionantes del pospresidencial de su padre. Ante la pregunta sobre qué hará primero al dejar la Casa de Nariño, respondió que descansará y dormirá, porque “durante cuatro años casi no lo hizo”, pero añadió que no sabe siquiera si podrá hacerlo fuera de Colombia por esa restricción.
PUBLICIDAD
La hija del mandatario también descartó que la familia presidencial siga bajo el mismo nivel de exposición pública. Sostuvo que, aunque su padre será “el líder de la oposición”, el foco mediático se trasladará a otra familia y eso supondrá un alivio para los suyos.
Andrea Petro habló en la recta final del mandato y describió ese cierre con una mezcla de alivio y balance incompleto. “¡Qué emoción que esto se acabe! Una tristeza porque no alcanzamos a lograr algunos de los objetivos, pero en gran parte se cumplieron las metas y se pudo ir más allá”, dijo al semanario. A esa evaluación política le sumó una factura íntima: “Lo que más me cansó fueron los ataques personales, el matoneo, el odio de la gente y las mentiras”.
La definición cambió cuando se refirió a la posibilidad de que ese descanso ocurra fuera del país. “Él tiene un problema mayor y es que forma parte de la Lista Ofac. No puede viajar, salir del país; es muy complicado, a menos que lo haga antes de que se termine su gobierno, pero lo dudo demasiado”, dijo.
PUBLICIDAD
La mención no quedó aislada de los rumores sobre una eventual salida prolongada del país. Ante la versión de que Petro podría contemplar el exilio, incluso con referencias a Bélgica, Suiza o a una eventual cercanía con Rafael Correa, Andrea Petro dijo que ella misma pensó en esa opción, pero la descartó por falta de necesidad política y por el perfil personal de su padre.
“Dudo mucho que pida asilo político cuando es europeo y puede vivir como un ciudadano normal”, afirmó. Luego rechazó la hipótesis de una amenaza judicial o política inminente: “Por el momento no hay ningún contexto contra él. Abelardo De La Espriella puede gritar y tratar de meter a mi papá a la cárcel, pero, por el momento, no hay ningún riesgo. Y él no tiene por qué esconderse si no ha hecho nada”.
Andrea Petro identificó el origen de la ruptura familiar antes del desgaste de la presidencia. Cuando se le preguntó si el poder había acabado con la familia presidencial, respondió que la fractura venía de antes y la vinculó con el caso de su hermano Nicolás Petro.
PUBLICIDAD
“Con el escándalo de mi hermano Nicolás empezaron a haber fracturas internas muy grandes. La gente empezó a tomar partido; hablo de padres, hijos, tíos y primos”, sostuvo. Según su relato, esa división se volvió estructural y confirmó una frase que, dijo, su padre había pronunciado tiempo atrás: “En su momento, mi papá dijo que se iba a quedar sin familia y es verdad. No hay una familia como tal”.
Ese diagnóstico alcanzó también a la relación entre Petro y Verónica Alcocer. Andrea Petro aseguró que la separación no fue producto del ejercicio del poder y que ambos llegaran al Gobierno en 2022 ya con una dinámica más cercana a la costumbre y la crianza compartida que a una relación de pareja. “Todo el mundo dice que fue Verónica, pero no. Ellos llevan su tiempo separados”, afirmó.
Al precisar esa idea, definió el vínculo con una fórmula doméstica más que sentimental. Dijo que los veía “más como compañeros, como papá y mamá que tenían que criar a sus hijas”, y al ser consultada sobre si llegaron al Gobierno con una relación de ese tipo, respondió: “De costumbre. Es que después de 20 años de matrimonio, uno se acostumbra a la persona”.
PUBLICIDAD
Andrea Petro describió una ruptura total de su trato con la primera dama. “No tengo relación con ella. En el momento en que se separó de mi papá, se alejó de todos los hijos que no son propios. No la volví a ver. No me la volví a cruzar”, dijo.
La frase fija un punto de quiebre que, según su versión, no fue simbólico sino concreto: la relación “se desvaneció completamente”. Aunque evitó profundizar sobre la vida privada de Alcocer, sí dejó una valoración sobre su papel institucional durante el cuatrienio.
“Verónica, no sé, no la vi, fue bastante inexistente”, afirmó. Enseguida vinculó esa ausencia al plano emocional y a la separación con el presidente: consideró que esa situación no le permitió estar “más metida” en el rol de primera dama.
PUBLICIDAD
Andrea Petro también trazó una comparación con María Clemencia Rodríguez de Santos, a la que mencionó como “Tutina de Santos”. Dijo que fue “la última primera dama que cumplió su rol de forma excelente” y que la admiró “muchísimo”.
Pese al cuadro de fragmentación familiar, Andrea Petro sostuvo que mantendrá su cercanía con el presidente. Dijo que él ya se despidió de Sofía y Antonella, sus hijas menores, y que ella seguirá acompañándolo.
“Yo seguiré acompañándolo, a su lado. No tengo ninguna enemistad con él”, señaló. En la misma respuesta, planteó que aun si Petro reconstruye su vida sentimental, el “núcleo” familiar que él imaginaba ya no se rearmará.
PUBLICIDAD
Sobre su propio futuro, descartó una mudanza definitiva fuera del país tras el cambio de gobierno. Aseguró que regresará a Colombia porque allí tiene sus empresas y porque esa ida y vuelta hace parte de su trabajo. “Sí, tengo mis empresas en Colombia; forma parte de mi trabajo. Mi vida no cambia: sigo yendo y viniendo”, dijo.
También negó que el nuevo escenario político altere esa decisión, incluso al mencionar otra vez a Abelardo De La Espriella. “No importa que Abelardo De La Espriella esté de presidente. Sigo con mi vida. No tengo por qué cambiarla por él”, afirmó.
La hija del presidente agregó que la familia cuenta con protección vitalicia a través de sus unidades de seguridad, pero situó su preocupación en otro plano: “Me preocupa más bien el nivel de violencia que puede ser normalizado. No tanto el Gobierno que llega, sino las personas psicópatas que estén por ahí y que crean que ahora pueden hacerlo todo”.
PUBLICIDAD