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Dólar hoy en Colombia: así abrió la divisa estadounidense el 28 de julio, expertos prevén que la tendencia se prolongaría entre 12 y 18 meses

La moneda estadounidense abrió con tendencia a subir, se cotiza en $3.203.05, según información del Banco de la República

El dólar abrió la jornada del martes 28 de julio con un precio de $3.195, según información del Banco de la República - crédito Jesús Avilés/Infobae

El dólar abrió el martes 28 de julio en Colombia a $3.195, dentro de la franja entre $3.100 y $3.200, con un alza de $3 frente al cierre del lunes 27 de julio ($3.193). La Tasa Representativa del Mercado (TRM) se ubicó en $3.205,8.

Según la información del Banco de la República, la moneda estadounidense registra un alza de $8,05, se cotiza en $3.203.05, al inicio de la jornada.

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En la última semana, el dólar estadounidense registró un descenso del -1,01%, mientras que en el último año ha experimentado una caída del -15,04%.

El tipo de cambio del dólar a peso colombiano ha mostrado una tendencia negativa durante el último día de cotización. La volatilidad actual del 6,34% es significativamente más baja que la volatilidad de referencia del 13,25%, indicando una fase de estabilidad en el mercado cambiario.

Experto prevé que el dólar seguirá cayendo frente al peso colombiano

El economista Guillermo Ramírez sostuvo que la caída del dólar frente al peso colombiano podría extenderse entre 12 y 18 meses más Rayner Peña/EFE

El economista Guillermo Ramírez sostuvo que la caída del dólar frente al peso colombiano podría extenderse entre 12 y 18 meses más, un escenario que abarata importaciones, alivia la deuda externa y favorece el consumo en Colombia, aunque también reduce la competitividad de los sectores exportadores y mantiene al país atado a factores externos como la Reserva Federal y la geopolítica.

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“Siempre que no se reviertan de forma simultánea las expectativas de recortes de tasas en EE.UU., las dudas fiscales sobre la deuda estadounidense y la rotación de flujos hacia emergentes en busca de rendimiento”, dijo el experto a través de un mensaje publicado en X.

En lo corrido de 2026 hasta el lunes 27 de julio, el peso colombiano lidera la apreciación cambiaria en América Latina con cerca de 18% frente al dólar.

Detrás aparecen el colón costarricense con 10,1%, el guaraní paraguayo con 9,5%, el peso dominicano con 8,6% y el real brasileño con 7,1%.

Ramírez ubicó las cotizaciones recientes del par USD/COP alrededor de $3.200. A su juicio, el ciclo de debilidad del dólar en la región puede prolongarse si no cambian al mismo tiempo las expectativas de recortes de tasas en Estados Unidos, las dudas fiscales sobre la deuda estadounidense y la rotación de flujos hacia mercados emergentes en busca de rendimiento.

Ramírez ubicó el USD/COP alrededor de $3.200 y afirmó que la debilidad del dólar puede continuar por las expectativas sobre tasas en Estados Unidos y los flujos hacia mercados emergentes - crédito @guirampar/X

El economista explicó que el “viento externo” que favorece a América Latina combina un dólar débil con precios de materias primas todavía atractivos. A eso se suma el carry trade: tasas de interés reales altas en la región que atraen capital global.

En el caso de Colombia, señaló además una inflación que mantiene al Banco de la República en una posición relativamente restrictiva. También mencionó un “beneficio de la duda” del mercado después del ciclo electoral y de un giro político reciente.

El principal riesgo para que esa tendencia continúe, según Ramírez, está fuera del país. Un aumento de la aversión global al riesgo por un shock geopolítico o un tono más agresivo de la Reserva Federal podría revertir con rapidez la apreciación selectiva de las divisas latinoamericanas.

Entre los factores recientes que también han debilitado al dólar mencionó datos de empleo en Estados Unidos más débiles de lo esperado. Añadió una distensión geopolítica, marcada por una menor tensión entre Estados Unidos e Irán y por la caída del petróleo, que redujo la demanda de activos de refugio.

Un dólar más barato mejora el consumo, pero presiona a los exportadores

El fortalecimiento del peso colombiano reduce la competitividad de exportadores como café, flores, banano, petróleo, carbón, manufacturas y turismo - crédito Luis Jaime Acosta/Reuters

Si el peso más fuerte se mantiene, el efecto inmediato en Colombia sería mixto, con predominio de beneficios de corto y mediano plazo.

El primero es la reducción del costo de las importaciones: bienes de consumo, insumos industriales, maquinaria, tecnología y medicamentos se abaratan, lo que ayuda a moderar la inflación importada y beneficia a hogares y empresas que dependen de insumos externos.

El segundo impacto está en la deuda denominada en moneda estadounidense. El servicio de la deuda pública y privada en dólares se vuelve más barato en pesos, lo que mejora las cuentas fiscales y también la posición de las compañías con pasivos externos.

Ramírez agregó un tercer canal favorable: la atracción de capitales de portafolio por el diferencial de tasas. Ese flujo puede fortalecer las reservas y dar respaldo al mercado local de bonos y acciones. También mejora el poder adquisitivo de quienes viajan al exterior o compran bienes y servicios en dólares.

La otra cara del proceso aparece en los sectores transables. Café, flores, banano, petróleo, carbón, manufacturas y turismo pierden competitividad en precio cuando el peso se fortalece, porque sus ingresos en dólares se convierten en menos moneda local.

Los ingresos en dólares se convierten en menos pesos, lo que puede reducir márgenes o forzar ajustes de costos/empleo en esos sectores (Colombia sigue siendo exportador neto de commodities). Cuentas fiscales y petroleras: aunque precios de commodities aún ayudan, un peso muy fuerte limita el impulso fiscal de las exportaciones de hidrocarburos y minerales”.

Ese ajuste puede reducir márgenes de rentabilidad o forzar recortes de costos y empleo en actividades exportadoras. El efecto pesa más porque Colombia sigue siendo un exportador neto de materias primas.

El fortalecimiento del peso también introduce presión sobre las cuentas fiscales asociadas al sector petrolero y minero. Aunque los precios de los commodities todavía aportan respaldo, una moneda local muy fuerte limita el impulso fiscal que proviene de las exportaciones de hidrocarburos y minerales.

Ramírez advirtió además sobre el riesgo de una sobreapreciación. Si el peso colombiano se fortalece demasiado rápido, pueden aparecer desequilibrios como pérdida de competitividad, posibles burbujas de activos o una corrección brusca posterior.

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