Luego de la polémica surgida por sus recientes declaraciones, el senador Rafael Nieto Loaiza se pronunció en sus redes sociales y negó que exista supuesta confrontación abierta con el presidente electo de la República, Abelardo de la Espriella. Lo anterior, tras sugerirse de su parte una especie de “guerra” con el Gobierno entrante, en un término que, según él, no representa lo que realmente quiso expresar en lo dicho.
A través de su cuenta de X, Nieto Loaiza sostuvo que el titular que desató el intenso debate incluso al interior de su colectividad, publicado por la revista Cambio, tergiversó su posición, pues fue explícito en decir que “jamás” le declaró la “guerra” al gobernante entrante. Y afirmó que su apuesta es a que al presidente electo “le vaya bien”, porque su éxito “será fundamental para Colombia” y su fracaso “haría daño a todos”.
Pese a la aclaración del senador del Centro Democrático, la controversia no cesó en las redes sociales. Y todo porque en la entrevista que provocó las reacciones, el dirigente uribista había dicho que la disputa por el liderazgo de la derecha “apenas comienza”, que los ataques desde el abelardismo no se detendrán y que, al final de ese pulso, “nosotros la vamos a ganar”; en una especie de pelea con el entorno del mandatario.
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En su publicación, Nieto Loaiza respaldó al nuevo Gobierno en lo que considere útil para el país, aunque insistió en que el partido se declaró de gobierno “antes que todos y sin contraprestación alguna” y que defenderá al expresidente Álvaro Uribe y a su colectividad de lo que describió como ataques injustos provenientes de influenciadores que, inconformes con el balance de la elección del presidente del Congreso, enfilaron baterías.
Nieto negó una “guerra” declarada, pero ratificó la disputa por el liderazgo de la derecha
La aclaración pública del senador del partido de derecha llegó después del impacto que causó la frase con la que fue presentada su entrevista en el citado medio. “El equívoco titular de la portada de esta entrevista ha generado innumerables reacciones”, escribió en primer término Nieto Loaiza y, acto seguido, negó que su intención fuera abrir un escenario de confrontación. “Jamás le declaré la guerra al presidente electo”, declaró.
En sus declaraciones, Nieto no cambió su diagnóstico inicial sobre la competencia entre el uribismo y el abelardismo, pero sí rechazó que esa diferencia se leyera como una declaración personal. En su versión, la relación con el nuevo mandatario debe regirse por un criterio político: apoyo a lo que beneficie a los colombianos y distancia frente a lo que juzgue inconveniente para el bienestar de la ciudadanía.
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“Apoyaremos lo que creamos conveniente para los colombianos y nos apartaremos de lo que consideremos que no es bueno”, dijo el senador, que con ello quiso ser enfático en afirmar que quiere que su gobierno tenga éxito. Todo esto pese a que reveló, al mismo tiempo, que mantendrá la disputa política por el liderazgo de la derecha y la defensa cerrada del expresidente Álvaro Uribe Vélez y del Centro Democrático.
Y agregó que la decisión de su colectividad acompañar al próximo gobierno en los asuntos que coincidan con su agenda es la prioridad. “Que le vaya bien es nuestra apuesta, la del Centro Democrático y la mía, porque su éxito será fundamental para Colombia y su fracaso haría daño a todos”, dijo el congresista. “Por eso y porque compartimos muchas de sus propuestas, que eran las nuestras”, reseñó acto seguido en su post.
Choque con el abelardismo va más allá de un titular, pese al intento de Nieto Loaiza de recular
El origen de la controversia está en la forma en que Nieto hizo su lectura sobre la recomposición de la derecha tras la elección de De la Espriella. En el diálogo con Cambio afirmó que el abelardismo tiene un objetivo político de fondo: consolidar un nuevo partido de derecha bajo el liderazgo del presidente electo y, para hacerlo, desplazar al uribismo del centro de ese espacio; por lo cual fue claro en rechazar esta propuesta.
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Según dijo, para que esa apuesta prospere “es indispensable destruir al presidente Uribe, al uribismo y al Centro Democrático”. Ese aparte de la conversación fue uno de los que más generó eco en la opinión pública y que explicaría, a su juicio, la tesis de una “guerra”, pues además agregó que durante la campaña fue “la voz disonante” dentro de su sector porque consideraba que había que salir a enfrentar al hoy presidente electo.
El motivo de su postura es que desde esa campaña se hicieron, desde su perspectiva, “ataques canallas” contra Uribe, contra la entonces candidata Paloma Valencia y contra su partido, y atribuyó a esa estrategia el deterioro de la relación entre ambos sectores. Por ello, cuando le preguntaron si esa pelea tendería a pacificarse o a intensificarse, respondió que lo ideal sería que se calmara, aunque no sucedería.
“Se va a intensificar, sin la menor duda”, señaló Nieto Loaiza, que remató con la frase que terminó de causar la controversia. “Nosotros la vamos a ganar”. Durante la entrevista habló, incluso, de una “paradoja” política: en la que su partido debe apostarle a que a De la Espriella le vaya bien porque se declaró partido de gobierno, pero que al mismo tiempo tiene que defenderse de ataques que considera seguirán llegando.
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En síntesis, cerró su aclaración con una clara premisa. “Disputaremos el cariño de los votantes con humildad y trabajo y, eso sí, defenderemos al presidente Uribe, a quien han atacado injustamente desde ambos extremos, en un ingrato olvido de su tarea de rescatar a Colombia, ser el bastión de la defensa de la democracia y la columna vertebral de la oposición a Petro, y al Centro Democrático. Y triunfaremos", puntualizó Nieto Loaiza.