El 20 de julio de 2026, fecha en la que se instaló el Congreso de la República y se definieron las mesas directivas, fue elegido como presidente del Senado el congresista Honorio Henríquez, del Centro Democrático, y como presidente de la Cámara de Representantes, Nicolás Barguil, del Partido Conservador.
La presidencia del Senado fue la que más generó tensión en el espectro político, debido a que Henríquez se enfrentó al legislador Alfredo Deluque, del Partido de la U, que contaba con el respaldo de varios partidos y con el beneplácito del Gobierno entrante de Abelardo de la Espriella. En su momento, Rodrigo Lara, ministro del Interior designado, confirmó el apoyo a Deluque por parte de la administración entrante.
“Nosotros somos muy respetuosos de la autonomía del Congreso de la República. El nombre del doctor Alfredo Deluque nos gusta y nos encantaría que todos aquellos que quieran acompañar este proyecto de Abelardo de la Espriella, que fue elegido por 13 millones de colombianos, nos ayuden en la tarea y se haga esto más fácil”, afirmó el jefe de la cartera designado ante los medios de comunicación.
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Sin embargo, aunque Deluque parecía tener las mayorías para ganar, obtuvo 45 votos, mientras que el contendiente Honorio Enríquez consiguió 56 votos. El Pacto Histórico, completamente opuesto en su ideología al Centro Democrático, fue clave en la definición de la votación, porque terminó apoyando a Henríquez.
Ministro de Salud criticó a Rodrigo Lara por elección del presidente del Senado
Debido a los resultados de la votación en el Congreso, el ministro de Salud y Protección Social, Guillermo Alfonso Jaramillo, señaló al ministro del Interior designado de haber fallado en su misión de lograr que Alfredo Deluque fuera elegido presidente del Senado.
En consecuencia, afirmó que el funcionario debería renunciar a su nombramiento, que se oficializará después de que Abelardo de la Espriella se posesione como jefe de Estado de Colombia el 7 de agosto. Incluso, auguró un posible cambio de ministro del Interior designado.
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“Lo sucedido en el senado de la república en la madrugada no tiene parangón en la historia política de Colombia. El ministro de la política designado fracasó en lograr que el senado eligiera al senador Deluque como su Presidente y este a su vez le pusiera la banda Presidencial a De La Espriella. Si tiene pundonor debería renunciar a la designación porque quedó “manco””. Preparase para otra designación en el futuro (sic)”, escribió el jefe de la cartera en su cuenta de X.
Abelardo de la Espriella aseguró no haber estado “obsesionado” por la presidencia del Senado
Luego de que se conocieran los resultados de las votaciones, el presidente electo Abelardo de la Espriella se pronunció a través de un video que publicó en sus redes sociales oficiales. Allí, explicó que la persona que esperaba que quedara en la presidencia del Senado era Enrique Gómez, director del partido Salvación Nacional. Sin embargo, decidió retirar su candidatura porque designó a su hermano Miguel Gómez Martínez como ministro de Hacienda y a su hijo Nicolás Gómez Arenas como jefe de Despacho.
En ese sentido, indicó que en ningún momento tuvo interés en la presidencia de la corporación, pese a que entre los aspirantes estaba Alfredo Deluque, que lo acompañó durante su campaña presidencial. Aseguró que también conversó con el expresidente Álvaro Uribe –fundador del Centro Democrático– sobre el tema y la candidatura de Honorio Henríquez, y señaló que lo ideal era que los candidatos buscaran sus votos.
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“Nunca estuve obsesionado con la presidencia del Senado, esa es la verdad. Mi interés nunca fue controlar esa elección, sino actuar con absoluto respeto por la institucionalidad y la separación de poderes. Una vez yo descarté esa posibilidad, el doctor Alfredo de Luque, quien estuvo a mi lado desde el inicio de la campaña, me manifestó su interés de aspirar a la presidencia del Congreso. Le dije: ‘Procede, consíguete los votos, construye los apoyos necesarios y cuenta conmigo’”, afirmó.
Añadió: “Ningún congresista, ningún senador, puede decir que yo llamé para pedir el voto, mucho menos puede afirmar que llamé para ofrecer prebendas, cargos, contratos o cualquier otra clase de beneficio”.