La Policía Metropolitana de Montería entregó detalles sobre la muerte de un niño de un año y tres meses en el corregimiento Berástegui, situado en zona rural de Ciénaga de Oro (Córdoba). El reporte señaló que la hipótesis principal es un ahogamiento accidental tras caer a una piscina, aunque la investigación continúa abierta.
Según el coronel Héctor Ruiz Arias, comandante de la institución, el menor habría salido de la vivienda mientras su padre ordeñaba vacas y su madre preparaba alimentos: “Al parecer el niño se salió de la casa llegando hasta la piscina y cayendo allí”.
El oficial explicó que el padre lo encontró en el agua, lo sacó y lo trasladó al hospital de Cereté, donde ingresó sin signos vitales a pesar de los intentos de reanimación por parte de los especialistas que atendieron el caso.
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“Pese a que es una muerte accidental, se van a adelantar las actividades investigativas para determinar y precisar que haya sido una muerte accidental y descartar cualquier otro tipo de situación”, afirmó.
Los reportes de los medios locales indican que las autoridades trasladaron el cuerpo a la morgue para los trámites correspondientes antes de su entrega a la familia.
La muerte del menor ocurrió a pocos días de que se conmemore el Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos, el 25 de julio, lo que vuelve a poner el foco sobre una emergencia que tiene mayor cantidad de casos en vacaciones y temporadas festivas.
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En 2025, el sistema de salud reportó 21.476 casos de ahogamiento y sumersión, con mayor afectación entre la infancia, la adolescencia y la juventud, según el Sistema Único de Información Normativa.
El aumento de estas emergencias en piscinas, playas, ríos y estructuras similares coincide con los periodos en que más familias acuden a espacios acuáticos para descansar. El registro oficial ubica a los menores y a los jóvenes como los grupos más expuestos en los últimos años.
La conmemoración funciona como una advertencia práctica, debido a que estos accidentes se relacionan con la falta de supervisión, la escasa disponibilidad de elementos de seguridad, las condiciones del lugar y decisiones de riesgo de los visitantes, como consumir alcohol o nadar en zonas no autorizadas o con corrientes fuertes.
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Recomendaciones para las familias al visitar piscinas, playas o ríos
Sergio Osorio, docente del Programa de Ingeniería en Seguridad y Salud en el Trabajo de la Fundación Universitaria Horizonte: “La prevención requiere vigilancia constante, respetar la señalización, evitar el consumo de alcohol antes de ingresar al agua y utilizar chalecos salvavidas cuando se indique o sea necesario”.
La recomendación para las familias empieza antes de entrar al agua. Al visitar una piscina, una playa o un río, lo primero es verificar que el lugar cuente con medidas de seguridad y condiciones adecuadas de protección.
Los adultos, además, deben mantener supervisión permanente sobre los niños y elegir zonas seguras para nadar.
Errores frecuentes que le pueden costar la vida
- Ingresar al agua bajo los efectos del alcohol.
- Entrar a los cuerpos de agua después de comer.
- Ignorar la señalización o sobreestimar la propia capacidad para nadar.
- La combinación de confianza excesiva y falta de atención aparece como uno de los factores de riesgo más repetidos.
Osorio explicó que la presencia de personal capacitado puede cambiar el desenlace de un caso como estos: “Los salvavidas, el personal de seguridad y los acompañantes desempeñan un papel fundamental en la prevención de ahogamientos. Los salvavidas vigilan las zonas acuáticas, identifican los riesgos y responden de manera oportuna ante una emergencia; el personal de seguridad garantiza el cumplimiento de las normas y el control de las áreas, mientras que los acompañantes deben supervisar de forma permanente, especialmente a los niños, ya que la vigilancia es la medida más efectiva para prevenir accidentes durante las vacaciones”.
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La respuesta inmediata también exige saber qué hacer cuando el accidente ya ocurrió. Ante un caso de ahogamiento, la primera indicación es mantener la calma y alertar de inmediato a los organismos de emergencia.
Los expertos aseguran que quien presencia la situación no debe ingresar al agua si eso pone en peligro su propia integridad. Si existe la posibilidad, debe lanzar un elemento flotante o extender un objeto para ayudar a la víctima a salir sin exponerse de forma innecesaria.
La atención en los primeros minutos define la supervivencia
Una vez fuera del agua, corresponde verificar si la persona responde y respira. Si no respira y quien asiste tiene conocimientos de reanimación cardiopulmonar, debe iniciar maniobras de RCP mientras llega la ayuda especializada.
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“Las maniobras básicas de primeros auxilios pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte en un caso de ahogamiento. La atención rápida durante los primeros minutos aumenta significativamente las probabilidades de supervivencia y reduce el riesgo de secuelas a futuro”, explicó Osorio.