La intervención del presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), José Ignacio López, en el 54 Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite en Barranquilla, reflejó la percepción de que Colombia atraviesa una etapa de recuperación económica con expectativas reservadas y demandas de cautela. Ante empresarios y especialistas, el experto expuso un panorama de recuperación, pero matizado por indicadores mixtos y persistentes desafíos en materia de crecimiento, inflación y finanzas públicas.
El estado actual y las perspectivas de la economía colombiana para 2026, de acuerdo con Anif y su presidente, evidencian avances desiguales entre sectores productivos. Las proyecciones para el Producto Interno Bruto (PIB) son revisadas a la baja y permanecen riesgos ligados a la inflación y al déficit fiscal. Mientras los sectores de comercio y servicios muestran recuperación, la construcción y los hidrocarburos continúan en descenso. El empleo resiste en actividades terciarias, aunque enfrenta el reto de mayores costos laborales.
Anif advirtió que la inflación podría mantenerse por encima de los objetivos oficiales, sobre todo, si la sequía generada por el fenómeno de El Niño afecta los precios de alimentos y energía.
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Uno de los ejes principales del foro fue la actualización del escenario macroeconómico. López anunció que “ajustamos a la baja nuestro pronóstico de crecimiento económico desde el 2,7% hasta el 2,5% para 2026”. La decisión refleja la persistencia de señales mixtas en los indicadores y las presiones inflacionarias y fiscales sobre la economía colombiana.
Proyecciones del PIB de Colombia para 2026
El análisis de Anif indica que, aunque el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) registró un crecimiento del 4% en marzo, el dato no representa una tendencia consolidada. López precisó que “Colombia está todavía en esa indecisión de crecimiento. Parecemos esa moneda que no se sabe para dónde cae. Vamos a crecer más hacia el 3% o vamos a crecer más hacia el 2%”.
Insistió en que el comienzo de 2026 fue moderado. Solo en marzo se observó una aceleración económica puntual. La volatilidad fortaleció la incertidumbre sobre la capacidad de Colombia para retomar tasas de expansión cercanas al 3%, consideradas clave para una mejora en los indicadores sociales y fiscales, según explicó el centro de estudios.
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Desempeño desigual de los sectores económicos
La recuperación es dispar entre las distintas ramas productivas. “Estamos viviendo una recuperación que es muy diversa desde el punto de vista sectorial. No todos los botes se están levantando con la misma fuerza”, destacó. El repunte se manifiesta en:
- Comercio: las ventas minoristas crecieron 13,4%, y las de vehículos automotores y motocicletas subieron 35,3%.
- Servicios: ramas como la salud privada registraron un crecimiento de 3,1%, informática 6,9% y juegos de azar 5,4%.
Dichas cifras reflejan un consumo selectivo y sostienen la demanda en varios segmentos, a pesar del entorno desafiante.
En contraste, sectores como la construcción y los hidrocarburos sufren caídas.
- Iniciaciones de vivienda: descendieron 16,7%.
- Ventas de vivienda nueva: bajaron 20,3%.
- Producción de carbón: cayó 11,5%.
- Producción de petróleo: disminuyó 1%.
El sector agropecuario, después de un 2025 favorable para el café, espera una moderación en el aporte este año.
Empleo y costos laborales en la recuperación
El mercado laboral se mantiene relativamente sólido, pese al incremento en el costo del salario mínimo y nuevas obligaciones regulatorias. En abril, la tasa de desempleo fue de 8,8%, dentro de un contexto de creciente búsqueda activa de empleo y creación de puestos de trabajo.
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La mayor parte de los nuevos empleos corresponde al sector terciario, sobre todo, en servicios, comercio y transporte. Estas actividades sostienen la generación laboral pese al bajo dinamismo general. “Las empresas están operando bajo estos nuevos costos, están contratando, sabiendo los nuevos costos y están tratando de optimizar su tecnología y su funcionamiento para enfrentar ese costo laboral”, señaló López.
Persisten las advertencias sobre la necesidad de un entorno regulatorio estable y políticas que favorezcan la inversión privada, consideradas esenciales para que el empleo siga resistiendo eventuales nuevos incrementos en los costos.
Inflación y déficit fiscal: principales desafíos
La inflación anual alcanzó 5,7% en abril y los servicios figuran como los principales impulsores de los precios. Rubros como odontología, servicios médicos, peluquerías, administración de edificios, servicio doméstico, cines, teatros y alimentos fuera del hogar presentaron aumentos por encima de la media. Anif prevé que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) termine 2026 en 6,4%, pero advierte que un fenómeno de El Niño intenso podría elevar la inflación hasta 7%.
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López aclaró que si se intensifica el escenario climático adverso, la presión sobre los precios de energía y alimentos podría requerir nuevas medidas de política monetaria, como eventuales subidas en la tasa de interés. “La inflación se aceleraría en 2026 y consolidaría un sexto año fuera de la meta; el choque salarial sostiene el repunte, y un fenómeno de El Niño fuerte sumaría presiones que llevarían la inflación a niveles superiores a los proyectados”, detalló .
Y en cuanto al frente fiscal, la Asociación estima que el déficit del Gobierno podría ascender a 6,5% del PIB en 2026, una cifra muy por encima de la meta oficial, establecida en 5,1%. El déficit primario —que excluye el pago de intereses— se ubicaría en 3,5%, frente al 2,1% previsto por el Gobierno. Esta brecha incrementa la incertidumbre y limita el margen para políticas públicas expansivas.
Concluyó el líder gremial al decir que, si bien existen señales de avance, el ritmo actual de crecimiento no basta para solventar los principales retos sociales y financieros del país. Colombia avanza en su proceso de recuperación, pero aún queda el desafío de lograr tasas de crecimiento que permitan abordar con mayor eficacia sus retos estructurales.
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