El presidente Gustavo Petro pidió bajar la tensión tras los incidentes ocurridos la noche del 4 de junio de 2026 en Teusaquillo, en el norte de Bogotá, a las afueras de la sede del candidato presidencial Abelardo de la Espriella. Además, le reclamó que abandone la confrontación verbal: “Como presidente de la República le solicito al señor Abelardo de la Espriella poner fin al discurso del odio”.
La Secretaría de Seguridad informó que un grupo de personas llegó al lugar con carteles alusivos al senador y también aspirante Iván Cepeda y a su fórmula vicepresidencial, Aida Quilcué. Según la entidad, durante la protesta los individuos lanzaron “arengas ofensivas e intimidantes” y restringieron el ingreso y la salida, “sin causar vandalización o afectaciones estructurales”.
En su pronunciamiento, el mandatario advirtió sobre el impacto del lenguaje en el contexto electoral: “Si no se responsabiliza de la palabra va a hacer matar a la ciudadanía colombiana como en el pasado”.
PUBLICIDAD
Según la entidad distrital, las autoridades y la seguridad de la sede intervinieron para “restaurar el orden” y permitir la evacuación de las personas que estaban en el interior, sin que se presentaran choques.
Petro también fijó una condición para el desarrollo de la campaña: “Nadie en campaña debe ir armado, el debate político es sobre argumentos e inteligencia, no sobre la fuerza”.
En el mismo mensaje, el presidente planteó que las campañas establezcan un mecanismo de coordinación: “Invito a las dos campañas a construir un comité para la tranquilidad ciudadana que haga que el país defina su futuro con tranquilidad”.
PUBLICIDAD
En paralelo, pidió una reacción del ente acusador: “Invito a la fiscal general de la nación a actuar de inmediato”.
Petro cerró su llamado con un pedido directo a la ciudadanía y a los equipos políticos: “Atemperar los ánimos y dejar que todo se defina en las urnas”.
El mensaje del jefe de Estado estuvo acompñado de un video en el que se ve a una grupo de personas acusando a un ciudadano de portar un arma en medio de las protestas, hehco que incrementa el significado de violencia en este tipo de aciiones.
PUBLICIDAD
Sede de Abelardo de la Espriella en Bogotá fue blanco de hostigamientos
La tensión se hizo evidente en la sede de Abelardo de la Espriella la noche del 4 de junio, donde el equipo de campaña vivió momentos de preocupación ante la presencia de manifestantes identificados con el oficialismo.
Jaime Andrés Beltrán, gerente nacional de regiones y exalcalde de Bucaramanga, relató el episodio: “Señores, estamos en la ciudad de Bogotá. Son las 8 de la noche y la seguridad nos ha sacado de la sede porque han llegado los simpatizantes de Petro, de la primera línea, a intentar dañar, amedrantar y con violencia agredir a los que estábamos adentro. Esto no lo podemos permitir”.
La segunda vuelta presidencial en Colombia, prevista para el 21 de junio, se desarrolla en un contexto de fuerte polarización política. En este clima, los actos de amedrentamiento y enfrentamiento entre simpatizantes de ambos candidatos han profundizado la preocupación sobre el respeto a la integridad de los equipos de campaña.
PUBLICIDAD
La sede de De la Espriella fue evacuada por motivos de seguridad, luego de que manifestantes intentaran ingresar y generaran temor entre los presentes.
Beltrán aprovechó para marcar distancia con la estrategia política de sus adversarios: “Mientras ellos salen a agredir, nosotros salimos a restaurar. Mientras ellos salen a dañar, nosotros a construir. No nos podemos dejar amedrantar. Seguimos firmes por la patria”, expresó, subrayando la decisión de continuar la campaña pese a los hechos.
Desde el sector oficialista también hubo reacciones. El senador electo Walter Alfonso Rodríguez, conocido como Wally, denunció un presunto intento de agresión desde el interior de la sede opositora. Según su testimonio, “Un sujeto en la sede de Abelardo al parecer sacó un arma frente a los jóvenes que están haciendo apoyo en las calles por Iván Cepeda. A esto es a lo que no podemos volver. Terrible“.
PUBLICIDAD
El incidente en la sede de la campaña de De la Espriella puso en evidencia la fragilidad del ambiente político en Bogotá durante la campaña electoral. Las versiones encontradas sobre lo sucedido, con acusaciones de violencia desde ambos lados, reflejan el nivel de crispación que acompaña el tramo final de la contienda.