El expresidente Juan Manuel Santos dio a conocer los retos que el próximo Gobierno en Colombia deberá enfrentar desde el 7 de agosto de 2026. La administración del país se define entre dos candidatos presidenciales: Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, que representa a la derecha política colombiana, e Iván Cepeda Castro, del Pacto Histórico, que promueve una continuación del Gobierno actual de izquierda de Gustavo Petro.
La ciudadanía votará por alguno de los aspirantes en la segunda vuelta de las elecciones, que se llevará a cabo el 21 de junio de 2026. Por ahora, algunas encuestas de intención de voto ubican a De la Espriella como el posible vencedor, así como pasó en la primera vuelta (31 de mayo), en la que alcanzó 10.361.499 votos, frente a 9.688.361 que logró Cepeda.
Así las cosas, de acuerdo con el exmandatario Juan Manuel Santos, el candidato que sea elegido como presidente de Colombia tendrá que asumir la responsabilidad de solucionar los problemas que tiene el país en materia de seguridad, fiscalidad, salud y energía, pero aclaró que el desafío central será la gobernabilidad: lograr acuerdos con actores con posturas políticas distintas para poder sacar adelante las propuestas que se requieran desde el inicio del mandato.
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El ex jefe de Estado planteó que el Gobierno entrante deberá “poder conciliar a las diferentes corrientes políticas para lograr acuerdos, para lograr reformas que solucionen esos retos”. En su diagnóstico, esa tarea será la más difícil de cumplir “apenas se posicione”.
Al referirse a su experiencia como jefe de Estado (2010-2018), el exmandatario aseguró que “tender puentes” fue clave cuando llegó al poder, y que, para lograr los resultados que esperaba, invitó a quienes habían sido sus rivales durante las elecciones presidenciales a integrar su Gobierno.
Santos aclaró que la llegada de otros políticos a su administración no se quedó en una simple invitación o en pocas charlas. Tuvo en cuenta algunas de sus propuestas, aquellas que consideró acertadas para el país, y las incluyó en sus objetivos de Gobierno para ponerlas en marcha.
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Según explicó, ese trabajo en conjunto sirvió para conseguir importantes resultados en varios sectores, entre ellos, el de la seguridad y la economía.
“Adopté muchas de sus iniciativas, de sus propuestas, y de esa forma logramos aprobar las leyes y poner en marcha las políticas que obtuvieron los mejores resultados en materia social, en materia económica, en materia de seguridad, en materia de relaciones internacionales, en materia de infraestructura de cualquier Gobierno en este siglo”, concluyó.
La seguridad en Colombia: uno de los puntos clave a resolver
El Gobierno del presidente Gustavo Petro ha sido fuertemente criticado por distintas falencias y escándalos que se han presentado en casi cuatro años. Uno de los puntos más álgidos en ese debate es la seguridad.
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Según el informe “El poder armado en expansión. Entre el fortalecimiento y la fragmentación de los grupos armados en Colombia” de la Fundación Conflict Responses (Core), el crecimiento de los grupos armados no se detuvo durante la administración Petro. De hecho, entre 2018 y 2025, lograron un amplio fortalecimiento en el país.
Entre las organizaciones criminales que más han crecido está el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC o Clan del Golfo), el Estado Mayor de Bloques y Frentes (Embf), el Estado Mayor Central (EMC), la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CN-EB) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Para finales de 2025, estas estructuras armadas superaban los 27.000 miembros.
El informe indica que la política de Paz Total del Gobierno Petro incidió parcialmente en el fortalecimiento de los grupos armados, gracias a los ceses al fuego y a la falta de presión por parte del Ejército Nacional en determinados periodos.
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