El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó sobre el mediodía del 3 de junio de 2026, durante una comparecencia en el Senado estadounidense, que su país será “muy contundente” para asegurar que en Colombia haya comicios “libres y justos”, en medio de denuncias sobre un supuesto “fraude masivo” en la elección presidencial.
La declaración se produjo tras una pregunta de la representante republicana María Elvira Salazar, que dijo que había recibido información sobre posibles irregularidades vinculadas a compra de votos y mencionó denuncias recientes del candidato Abelardo de la Espriella, de acuerdo con el reporte del canal.
En su intervención, Salazar planteó la posibilidad de aplicar sanciones y restricciones migratorias a quienes participen en maniobras irregulares durante la elección: “¿Estamos preparados para decir que a quien participe en este tipo de proceso fraudulento durante las elecciones presidenciales podemos sancionarlo con sanciones de la OFAC, cancelando sus visas y las de sus familiares?”.
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Rubio respondió que el Gobierno estadounidense adoptará una postura firme frente al proceso electoral colombiano. “Vamos a ser muy contundentes para garantizar que haya elecciones libres y justas en Colombia. Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para garantizar que eso suceda”, afirmó el secretario de Estado.
El canal recordó que, después de la primera jornada electoral, el Gobierno de Estados Unidos había calificado la democracia colombiana como “sólida y resiliente”. También señaló que observadores del Gobierno estadounidense, encabezados por Bernie Moreno, indicaron que el proceso electoral en Colombia había sido “completamente libre”, según la misma cobertura.
Marco Rubio calificó al Gobierno Petro como “problemático”
Rubio calificó el Gobierno de Gustavo Petro como “problemático” el 2 de junio ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, en una intervención en la que defendió la política exterior de la administración de Donald Trump y sostuvo que América Latina vive una reconfiguración que, según su visión, acerca a la región a Washington.
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En la misma audiencia, el secretario afirmó que existe “una coalición de países amigos, más de una docena”, alineada con Estados Unidos para trabajar en seguridad y prosperidad económica. Ese diagnóstico fue presentado por el funcionario como prueba de un cambio regional después de lo que describió como dos décadas de descuido.
La referencia a Colombia fue una de las más sensibles de su comparecencia. Rubio sostuvo ante los senadores que “el actual gobierno de Colombia, al menos el presidente, ha sido problemático”.
El jefe de la diplomacia estadounidense describió el momento hemisférico como una oportunidad para consolidar alianzas en seguridad y economía. También dijo que, “en términos generales, ahora es una región llena de aliados de Estados Unidos, líderes afines a Estados Unidos y una dirección favorable hacia Estados Unidos”.
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Rubio defendió una política exterior centrada en los intereses de Washington
Durante su exposición, Rubio defendió la orientación internacional impulsada por el presidente Donald Trump. Según las declaraciones del funcionario la política exterior actual busca priorizar los intereses nacionales de Estados Unidos.
En ese marco, sostuvo que “el gobierno estadounidense no es una organización benéfica” y que su misión es “ganar para nuestro país y para nuestros intereses”. El secretario de Estado vinculó ese enfoque con la necesidad de responder al avance de potencias como China en América Latina durante los últimos 20 años, de acuerdo con el mismo medio.
Rubio sostuvo además que esa expansión alteró equilibrios estratégicos tradicionales en el hemisferio. Su intervención ante el Senado presentó ese escenario como parte de la justificación para fortalecer la presencia diplomática y política de Washington en la región.
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Las declaraciones de Marco Rubio en el Senado reflejan la determinación de Estados Unidos de vigilar de cerca el proceso electoral en Colombia y de actuar ante cualquier irregularidad. La postura del gobierno estadounidense también responde a una estrategia más amplia de fortalecer sus alianzas en América Latina y de resguardar sus intereses ante la influencia de otras potencias en la región.