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El precio del euro se desplomó en Colombia y acumula varias jornadas en rojo: así cerró el precio el 26 de mayo

La divisa europea cayó más de $32 frente al peso colombiano durante la última jornada y completó una semana marcada por descensos, en medio de la incertidumbre económica internacional y las tensiones energéticas en Europa

El euro en Colombia cerró la jornada del 26 de mayo de 2026 en $4.236,51 tras una caída de $32,68 respecto al día anterior - crédito David W Cerny/REUTERS

El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 26 de mayo de 2026 en un promedio de $4.236,51, lo que representó una caída de $32,68 frente al día anterior, equivalente a una variación diaria de -0,77. Durante la sesión, la divisa europea alcanzó un máximo de $4.285,59 y un mínimo de $4.211,02, reflejando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.

Si bien no se registraron máximos históricos, el alza en su valor responde a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales, junto con elementos locales que influyen en la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó en un rango de $4.360 para la compra y $4.530 para la venta.

La volatilidad del cruce euro-peso colombiano durante la sesión alcanzó un rango entre $4.285,59 y $4.211,02, señalando una moderada estabilidad del mercado cambiario - crédito Dado Ruvic/REUTERS

En la última semana, el euro experimentó un descenso del 2,31%, mientras que su variación interanual se sitúa en una caída del 10,58%.

El euro a peso colombiano ha mostrado una tendencia positiva en los últimos días, marcando un aumento en su valor. La volatilidad actual del tipo de cambio se sitúa en 15,96%, ligeramente por debajo de la volatilidad de referencia del 16,57%, lo que sugiere una estabilidad moderada en el mercado.

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Análisis de mercado

La dinámica internacional vuelve a girar alrededor de la inflación energética y de la capacidad de los bancos centrales para contener sus efectos sobre el crecimiento. En ese escenario, el euro enfrenta un entorno particularmente complejo, marcado por el deterioro de las expectativas económicas dentro de la Eurozona y por la persistencia de choques externos derivados de las tensiones en Oriente Medio. Mientras tanto, el peso colombiano continúa moviéndose entre factores externos favorables, como el ingreso de divisas por turismo y remesas, y riesgos internos asociados a energía, inversión y vulnerabilidad fiscal.

En Europa, las presiones inflacionarias siguen concentrándose en el componente energético. El conflicto relacionado con el estrecho de Ormuz elevó nuevamente la percepción de riesgo sobre el suministro global de petróleo y gas, situación que obligó al mercado a reforzar sus apuestas sobre nuevas alzas de tasas por parte del Banco Central Europeo.

En casas de cambio de Colombia, el euro registró precios de compra y venta de $4.360 y $4.530 respectivamente, mostrando diferencias respecto al valor oficial - crédito Antonio Bronic/REUTERS

Actualmente, los operadores prácticamente descuentan un incremento en junio y proyectan un endurecimiento acumulado cercano a 60 puntos básicos hacia finales de año. Esto refleja la preocupación creciente por una inflación que continúa mostrando resistencia pese a la desaceleración de la actividad productiva.

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La economía alemana es uno de los principales focos de preocupación dentro del bloque europeo. El deterioro de la confianza empresarial y exportadora llevó a un ajuste drástico en las previsiones de crecimiento para 2026, pasando de una expansión esperada del 1% a apenas 0,3%. Este cambio evidencia cómo los mayores costos de energía y la incertidumbre global están golpeando el corazón industrial de Europa.

En consecuencia, el euro enfrenta una tensión estructural: por un lado, tasas más altas podrían sostener parcialmente la moneda; por otro, el debilitamiento económico limita su capacidad de apreciación frente a un entorno internacional todavía defensivo.

Las expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales condicionan el comportamiento del euro en Colombia - crédito Dado Ruvic/REUTERS

El Reino Unido tampoco logra escapar del deterioro macroeconómico. Aunque las ventas minoristas mostraron una moderación en su caída, la actividad privada y la inversión continúan debilitándose. El mercado laboral empieza a reflejar menor dinamismo y las presiones sobre los precios siguen presentes, especialmente en bienes no alimentarios.

Esto mantiene al Banco de Inglaterra bajo presión para sostener una política monetaria restrictiva aun cuando la economía pierde impulso. En conjunto, Europa enfrenta un escenario de bajo crecimiento y costos financieros elevados que seguirá condicionando el comportamiento del euro durante los próximos meses.

En Estados Unidos, la atención de los inversionistas se concentra en los datos del PIB y en el indicador PCE, referencia clave para medir la inflación seguida por la Reserva Federal. Las tensiones geopolíticas con Irán han elevado nuevamente la probabilidad de incrementos adicionales de tasas durante el segundo semestre. El mercado ya asigna una posibilidad considerable de ajustes en diciembre, lo que fortalece indirectamente al dólar y limita la recuperación de otras monedas desarrolladas.

Durante la última semana, el euro bajó 2,31% frente al peso colombiano y acumula una caída anual del 10,58%, reforzando la tendencia a la baja - crédito Mohamed Abd El Ghany/REUTERS

Para Colombia, el panorama combina señales mixtas. Desde el frente externo, las remesas y el turismo continúan funcionando como amortiguadores relevantes para la balanza cambiaria. Los ingresos turísticos alcanzaron $54.7 billones durante 2025, mientras las remesas superaron los USD5,700 millones, aportando liquidez en moneda extranjera y reduciendo parcialmente la presión sobre el peso colombiano. Además, el recaudo tributario mostró un crecimiento cercano al 10% en el primer cuatrimestre, ofreciendo cierto alivio fiscal de corto plazo.

Sin embargo, persisten riesgos estructurales importantes. La caída de la inversión extranjera directa refleja una percepción de mayor cautela frente al país, especialmente en sectores productivos y energéticos. A esto se suma la preocupación por el Fenómeno de El Niño, ya que los niveles de los embalses permanecen por debajo del umbral considerado seguro para enfrentar una temporada de sequía prolongada. Si las reservas hídricas continúan descendiendo, el costo de la energía podría aumentar significativamente y trasladarse nuevamente a la inflación local.

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