El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 13 de mayo de 2026 en un promedio de $4.443,27, lo que representó una subida de $13,04 frente al día anterior, equivalente a una variación diaria de +0,29. Durante la sesión, la divisa europea alcanzó un máximo de $4.462,09 y un mínimo de $4.425,38, reflejando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.
Si bien no se registraron máximos históricos, el alza en su valor responde a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales, junto con elementos locales que influyen en la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó en un rango de $4.360 para la compra y $4.530 para la venta.
En la última semana, el euro ha registrado un avance del 2,66%, aunque su variación interanual muestra una caída del -4,32%.
El euro a peso colombiano ha mostrado una tendencia positiva en los últimos días, marcando un aumento sostenido. La volatilidad actual del tipo de cambio se sitúa en 17,26%, superando la volatilidad de referencia del 16,57%, lo que indica un nivel de inestabilidad en el mercado.
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Análisis de mercado
El comportamiento reciente del euro vuelve a ocupar un lugar central dentro de la lectura macroeconómica global, especialmente porque los mercados comienzan a descontar que la política monetaria europea podría entrar nuevamente en una fase más restrictiva. Para economías emergentes como Colombia, esta variable adquiere una relevancia especial, ya que el fortalecimiento o debilitamiento del euro suele alterar los flujos internacionales de capital y, por extensión, el desempeño del peso colombiano frente a las principales monedas de referencia.
Dentro del bloque europeo, los datos más recientes muestran un escenario de crecimiento extremadamente moderado. La expansión trimestral de apenas 0,1% confirma que la región continúa atrapada entre una actividad económica débil y una inflación que aún no logra converger con claridad hacia los objetivos del Banco Central Europeo. Este fenómeno, más cercano a un contexto de estanflación que a una recuperación sólida, está condicionando el comportamiento del euro y elevando la sensibilidad del mercado ante cualquier declaración de la autoridad monetaria.
La presión más fuerte sigue concentrándose en el componente energético. En Alemania, los precios mayoristas avanzaron 6,3%, reflejando el impacto del encarecimiento de materias primas y de los costos de importación dentro de la región. Paralelamente, la factura importadora del bloque aumentó en cerca de 27.000 millones de euros, una cifra que evidencia cómo el choque externo sigue deteriorando la competitividad industrial. La producción manufacturera del bloque apenas logró crecer 0,2%, mientras algunas economías clave registraron retrocesos, alimentando las expectativas de una nueva subida de tasas. Actualmente, el mercado asigna cerca de un 85% de probabilidad a un ajuste monetario en junio.
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Para el euro, este contexto genera una dinámica mixta. Por un lado, una postura más agresiva del BCE puede darle soporte cambiario frente al dólar; por otro, la debilidad estructural del crecimiento limita una apreciación sostenida. Esta dualidad convierte a la moneda europea en uno de los principales activos a seguir durante el segundo semestre de 2026.
Desde la óptica colombiana, cualquier fortalecimiento del euro puede tener efectos indirectos positivos sobre el peso colombiano, especialmente si parte de los flujos internacionales reducen exposición al dólar y buscan oportunidades en mercados emergentes con retornos más altos. Sin embargo, la estabilidad de la moneda local continúa dependiendo, en gran medida, de los fundamentos internos.
En Colombia, la deuda externa bruta ya alcanzó los USD252.168 millones, equivalente al 55% del PIB, una cifra que mantiene presión sobre la sostenibilidad fiscal. Aunque el Gobierno ha ejecutado operaciones de manejo de pasivos, incluyendo canjes por más de $11 billones para disminuir exposición externa, la vulnerabilidad frente a choques internacionales sigue presente.
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Un elemento favorable es el fortalecimiento de las reservas internacionales, que superan los USD67.000 millones bajo administración del Banco de la República, proporcionando un colchón de liquidez relevante ante episodios de volatilidad cambiaria. No obstante, persisten riesgos internos ligados al sector energético. La caída de 2,7% en la producción de Ecopetrol y las alertas climáticas sobre posibles afectaciones en generación eléctrica añaden incertidumbre adicional.
Bajo este panorama, el peso colombiano podría encontrar soporte si el euro mantiene tracción y el BCE confirma un sesgo restrictivo. Sin embargo, la sostenibilidad de cualquier apreciación dependerá del equilibrio fiscal, de la estabilidad institucional y de la capacidad del país para reducir su exposición a riesgos energéticos y financieros.