María Claudia Tarazona habló nuevamente de la ausencia que dejó Miguel Uribe Turbay en su hogar a nueve meses de su muerte. La entrevista emitida por Noticias Caracol volvió a poner sobre la mesa una historia íntima marcada por la muerte del dirigente del Centro Democrático, ocurrida el 11 de agosto de 2025 luego de dos meses de lucha tras un atentado sicarial.
En su testimonio, la esposa del político describió una escena repetida dentro de su casa y es su niño de cinco años, Alejandro, que insiste en una misma idea, la imposibilidad de despedirse de su padre. Esa frase, simple y persistente, se convierte en el centro del dolor que atraviesa la familia.
El relato también se mueve entre la rutina nocturna y las preguntas que aparecen en medio del silencio por el dolor del menor que ahora crecerá sin su papá. Alejandro busca explicaciones que no encuentran respuesta fácil; la ausencia de Miguel Uribe Turbay aparece como una presencia constante dentro de esa dinámica familiar, reveló Tarazona durante la entrevista.
PUBLICIDAD
María Claudia Tarazona explicó que la muerte de su esposo cambió por completo la estructura del hogar: “La verdad es que la muerte de Miguel generó un impacto demasiado grande en nuestra familia. O sea, se genera un desorden y un caos alrededor, porque Miguel era esa persona que organizaba todo”.
“La ausencia de Miguel nos obliga a replantearnos todo, ¿no? A replantearnos la vida, el futuro, lo que queremos”, afirmó. En su relato también reconoció el peso emocional de la pérdida: “Cuando una persona muere, también mucho de uno se muere con esa persona”.
La viuda del dirigente político que aspiraba a llegar a la Presidencia de la República en 2026 insistió en el cambio abrupto que trajo iniciar un nuevo año sin él: “Arrancar este año nuevo (…) es empezar una vida sin él y es un aprendizaje que duele en lo más profundo del alma”.
PUBLICIDAD
El dolor de Alejandro ante la ausencia de Miguel Uribe
Uno de los momentos más sensibles del testimonio apareció cuando recordó una conversación que tuvo recientemente en la habitación de su hijo y que él le dijo: “‘Mamá, no me alcancé a despedir de mi papá’. Ella intentó responder con calma, al mencionar el encuentro en la clínica y el afecto que existió en ese momento.
Tarazona reveló que Alejandro le insistía: “Pero es que no me pude despedir de él”. Esa idea volvió a repetirse entre llanto, según el relato de la madre, que describió la intensidad emocional de ese instante.
Frente a esa situación, la conversación se abrió dentro del núcleo familiar, integrado por sus otras hijas, que no son hijas biológicas de Miguel Uribe Turbay, pero sí crecieron bajo ese mismo hogar y también sienten el peso de su ausencia. En ese diálogo, la familia acordó un gesto simbólico que permita canalizar el duelo y dar forma a la despedida pendiente.
PUBLICIDAD
También contó que recibió acompañamiento profesional para orientar el proceso del menor, pues la psicóloga, según su relato, le indicó que expresar ese dolor ayuda a avanzar en la elaboración de la pérdida: “Qué bueno que lo pueda decir, qué bueno que lo pueda expresar”.
Por esa razón, le sugirieron a Alejandro elaborar una carta y un dibujo que luego serán llevados a un árbol sembrado en honor a Miguel Uribe Turbay. La idea busca explicarle que, aunque no existió una despedida en persona, sí puede construirse una forma simbólica de decir adiós, como un camino para empezar a tramitar el dolor y avanzar en el proceso de sanación.
“Entonces, vamos a hacer la carta este fin de semana, porque es que esto fue hace dos días, tres días. Vamos a hacer la carta, vamos a hacer el dibujo, vamos a ir al árbol, lo vamos a poner y, bueno, yo creo que ahí lo vamos a poder acompañar en ese proceso”, señaló Tarazona.
PUBLICIDAD