La ciudad de Cúcuta enfrenta la suspensión de clases presenciales en sus instituciones educativas públicas desde el lunes 13 de abril, como resultado directo de un paro de busetas y bloqueos en las vías rurales, una medida que busca garantizar la seguridad de estudiantes, docentes y personal administrativo.
La determinación fue anunciada por la Secretaría de Educación de Cúcuta en una circular emitida el 12 de abril. La administración municipal adoptó esta medida en respuesta a la paralización del servicio de transporte público colectivo, convocada por el gremio de buseteros, y a las afectaciones en la movilidad urbana y rural generadas por protestas y bloqueos en las principales vías de acceso a la ciudad.
Medida transitoria para proteger a la comunidad educativa
De acuerdo con la Secretaría de Educación, la suspensión de clases presenciales tiene carácter transitorio y se mantendrá mientras persistan las dificultades en la movilidad. El documento oficial señala la implementación de estrategias flexibles para la continuidad del proceso académico, adaptadas a las particularidades de cada institución educativa pública del municipio.
La circular precisa que se trata de un plan de contingencia orientado a preservar la integridad de los miembros de la comunidad educativa.
La autoridad indicó que los directivos escolares deberán monitorear de manera constante la evolución de la situación vial y de orden público para avanzar en un retorno progresivo a la normalidad, tan pronto como se restablezcan las condiciones seguras de desplazamiento en la ciudad.
La administración local recalcó que esta decisión responde a la necesidad de garantizar la seguridad, tras prever la imposibilidad de acceso a los planteles por parte de gran parte de los estudiantes y el personal educativo. Varias rutas de busetas no estarán operativas durante la jornada del lunes, lo que complica el traslado de niños y jóvenes a los colegios.
Alcance de la medida y llamado al sector privado
La disposición de la Secretaría de Educación se aplica a todas las instituciones educativas públicas de Cúcuta. Además, el comunicado exhorta a las instituciones educativas no oficiales a evaluar sus propias condiciones de operación y a priorizar la seguridad y bienestar de sus comunidades al tomar decisiones sobre la continuidad de las actividades académicas.
El municipio enfatizó en la importancia de la corresponsabilidad del sector educativo privado, invitando a los directivos de colegios particulares a considerar la suspensión o flexibilización de clases presenciales, en función de la evolución de la contingencia vial y las recomendaciones de las autoridades.
Contexto: bloqueos rurales y protestas por el impuesto predial
La suspensión de clases se produce en medio de un clima de alta tensión social, marcado por cuatro días de bloqueos en la vía Cúcuta-Pamplona-Bucaramanga. Las manifestaciones, protagonizadas por comunidades rurales, se originaron tras el incremento del impuesto predial, que ha generado inconformidad y protestas sostenidas.
El padre Jorge Rojas Pacheco, líder de las protestas, explicó a La FM que el principal reclamo es la revisión o derogatoria de la Resolución 2057 del Igac, norma que sustenta el aumento de los avalúos catastrales y del impuesto predial. Según Rojas, “el impuesto predial en Pamplona aumentó más de un 200% y el avalúo catastral llegó a incrementos de hasta 5.000%”, cifras que resultan impagables para pequeños campesinos.
Las protestas derivaron en un desabastecimiento de productos de la canasta familiar en la región, así como un alza en los precios de frutas y verduras. De acuerdo con declaraciones de Eduardo Urbina, representante de acciones operativas de Cenabastos, el ingreso de vehículos de carga con productos perecederos disminuyeron un 30%. Las rutas alternas utilizadas por transportadores han incrementado los costos de fletes y combustibles, profundizando el impacto económico.
Según Fenalco y la Andi, las pérdidas económicas por los bloqueos superan los $600.000 millones, afectando gravemente a los sectores productivos y comerciales de Norte de Santander. La imposibilidad de movilizar mercancías y personas deterioró la situación económica y social en la región.