Una alerta sanitaria encendió las alarmas en Europa y América Latina, pues la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ordenó el retiro inmediato del producto denominado “Bichota”, un potenciador sexual femenino, tras detectar posibles riesgos para la salud asociados a su composición.
La decisión ha generado atención no solo por sus implicaciones médicas, también por el nombre del producto, que inevitablemente remite a la cantante colombiana Karol G, aunque sin relación directa.
De acuerdo con el organismo, dependiente del Ministerio de Sanidad de España, la medida responde a irregularidades graves en la comercialización del producto, que era ofrecido como un complemento alimenticio. Sin embargo, tras los análisis realizados por el Laboratorio Oficial de Control de Medicamentos, se encontró que contenía sildenafilo, el mismo principio activo del Viagra.
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Este hallazgo cambia por completo la naturaleza del producto porque el sildenafilo es una sustancia que actúa directamente sobre funciones fisiológicas del organismo, específicamente en el tratamiento de la disfunción eréctil y al aumentar el flujo sanguíneo mediante la inhibición de la enzima fosfodiesterasa tipo 5 (PDE-5). Por esta razón, su uso está estrictamente regulado y requiere autorización sanitaria como medicamento.
El problema, según la Aemps, es que el etiquetado del producto no informaba sobre la presencia de este componente y lo presentaba como un producto “natural”, lo que podría inducir a error a los consumidores. Además, la entidad advirtió que la cantidad detectada era suficiente para generar efectos farmacológicos, lo que implica riesgos importantes, especialmente en personas con antecedentes cardiovasculares.
Entre los posibles efectos adversos, se incluyen complicaciones en pacientes con infarto reciente, angina, insuficiencia cardiaca, arritmias o hipertensión no controlada. También existe riesgo para quienes han sufrido accidentes cerebrovasculares, lo que convierte su consumo en una práctica potencialmente peligrosa si no está bajo supervisión médica.
¿Qué es ‘Bichota’ y por qué genera confusión con Karol G?
El suplemento es comercializado principalmente en plataformas digitales como un potenciador sexual femenino y suplemento energético, vendido en formato jarabe (500 ml) o sachets. Se promociona con ingredientes naturales como damiana, guaraná y maca.
Pero, más allá de la alerta sanitaria, el nombre del producto ha despertado curiosidad y confusión, ya que “Bichota” es una palabra que alcanzó reconocimiento global gracias a la canción homónima de Karol G, uno de los mayores éxitos de la artista colombiana. En el contexto cultural, el término se ha asociado con empoderamiento, liderazgo y fuerza femenina.
Sin embargo, las autoridades fueron enfáticas en aclarar que no existe ningún vínculo comercial entre la cantante y el producto retirado. El uso del nombre responde más a una estrategia de mercadeo que busca aprovechar la popularidad del término para posicionar el suplemento en el mercado.
Este tipo de prácticas no es nuevo en la industria, donde algunos productos adoptan nombres llamativos o asociados a figuras públicas para captar la atención del consumidor, aun cuando no exista autorización o relación oficial.
¿Qué ocurre con este producto en Colombia?
En el caso colombiano, el producto “Bichota” cuenta con un registro ante el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), identificado como RSA-0021811-2022. No obstante, su clasificación también corresponde a la categoría de alimentos o suplementos, lo que plantea interrogantes similares a los detectados en España.
Aunque hasta el momento no se ha anunciado una medida equivalente por parte de las autoridades sanitarias colombianas, el antecedente europeo podría motivar revisiones más exhaustivas sobre su composición, etiquetado y condiciones de comercialización en el país.
El caso deja en evidencia los desafíos que enfrentan los sistemas de control frente a productos que se promocionan como naturales, pero que podrían contener sustancias activas no declaradas. Para los expertos, este tipo de situaciones refuerza la importancia de verificar siempre la procedencia de los productos y desconfiar de aquellos que prometen efectos farmacológicos sin respaldo médico.
Mientras tanto, la decisión de la Aemps marca un precedente claro: cualquier producto que contenga principios activos con efectos terapéuticos debe cumplir con las regulaciones estrictas de los medicamentos, sin excepción.