El presidente Gustavo Petro reavivó el choque político con su antecesor, Iván Duque, al cuestionar el estado de los aviones Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Colombiana.
Durante la entrega de la patrullera ARC 24 de Julio en Cartagena, Petro criticó la compra de estas aeronaves en el gobierno anterior y defendió la modernización de la Fuerza Pública con equipos más nuevos y, de ser posible, fabricados en el país.
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“Yo no meto a mis hijos en un avión de 40 años de viejo, ni expongo así a los militares”, dijo el mandatario, reabriendo el debate sobre la seguridad del equipamiento militar tras el reciente accidente de un Hércules en Putumayo.
El pronunciamiento del jefe de Estado se da en un contexto particularmente sensible. Hace pocos días, el avión Hércules C-130, que había sido donado a Colombia en 2020 por Estados Unidos, sufrió un accidente en el sur del país, dejando un saldo trágico de 69 víctimas fatales más heridos y desaparecidos.
La aeronave, con cerca de cuatro décadas de operación, se convirtió en el eje de una controversia sobre si este tipo de equipos, pese a sus mantenimientos y certificaciones, siguen siendo seguros para misiones militares.
Petro insiste en modernización y fabricación nacional
Durante el acto en Cartagena, Petro reforzó su postura sobre la necesidad de renovar el equipamiento militar. “Un buque nuevo para que lo usen jóvenes, no chatarra de segunda”, afirmó, al tiempo que defendió que la dignidad de los miembros de la Fuerza Pública debe estar acompañada de tecnología moderna y adecuada a las necesidades del país.
El mandatario planteó que Colombia debe avanzar hacia una industria militar propia, tomando como referencia a países como Estados Unidos, Alemania, Japón y Brasil. “Desarrollar la fabricación de nuestras propias armas, sin esperar milagros... si no confiamos en nuestras propias fuerzas, la dependencia nos hará llorar en algún momento”, sostuvo, según declaraciones recogidas por medios como Caracol Radio.
Sus palabras cobraron mayor peso tras el accidente del avión en Puerto Leguízamo, Putumayo. La aeronave, donada en 2020, acumulaba cerca de 40 años de operación. Tras el siniestro, Petro responsabilizó a la administración anterior: “En el año 2020 compraron una chatarra y se cayó, vamos a ver ¿por qué?”, escribió el presidente.
De acuerdo con reportes de autoridades y medios como El Tiempo, el avión tenía capacidad para 110 pasajeros, 64 paracaidistas o 72 camillas en misiones de evacuación. Sin embargo, al momento del accidente transportaba 128 personas.
El balance oficial reportó 68 muertos, 57 heridos y 2 desaparecidos, cifras que han intensificado el debate sobre las condiciones operativas de este tipo de aeronaves y los protocolos de seguridad en misiones militares.
Polémica por la madrina de la patrullera
La ceremonia también estuvo marcada por otra controversia. La hija menor del presidente, Antonella Petro Alcocer, fue designada como madrina de la patrullera ARC 24 de Julio, lo que generó críticas en sectores políticos.
El senador Germán Rodríguez, mayor retirado de la Infantería de Marina, presentó un derecho de petición al comandante de la Armada, Juan Ricardo Rozo Obregón, cuestionando la decisión. “Un buque de guerra no es un juguete de la familia presidencial. Las Fuerzas Militares no son propiedad privada de Petro”, señaló.
En respuesta, la Armada Nacional explicó que la figura de madrina es una tradición simbólica y protocolaria, sin funciones oficiales dentro del Estado, y recordó que en el pasado ese rol ha sido asumido por esposas de presidentes, reinas de belleza y otras figuras públicas.
Durante el acto, Antonella Petro participó en el bautizo del buque con una breve intervención: “Yo, Antonella Petro Alcocer, te bautizo en nombre del Gobierno nacional ARC 24 de Julio, e imploro a Dios que te proteja y te lleve a todas las victorias”, según la transmisión oficial de la Presidencia.