En Soacha, departamento de Cundinamarca, un caso de violencia sexual intrafamiliar volvió a poner en foco la problemática del abuso a menores de edad y la importancia de las denuncias oportunas.
Las autoridades judiciales avanzan en la investigación luego de la detención de un hombre acusado de agredir sexualmente a su hijastra durante varios años, en un proceso que ha dejado nuevas evidencias sobre los mecanismos de silencio y coerción dentro del entorno familiar.
Una joven de Soacha, Cundinamarca, decidió hablar públicamente tras la captura de su padrastro, presunto responsable de agredirla sexualmente de manera continuada desde que tenía nueve años.
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“La verdad, todo eso empezó desde que yo tenía nueve años y al principio fue raro, porque en ese momento yo no tenía como tal conocimiento de la situación, pues, que estaba pasando en ese momento”, expresó la denunciante, cuya declaración a Citytv permite reconstruir el ciclo de violencia y silencio que se extendió por casi una década.
El proceso judicial tomó un giro clave cuando funcionarios del CTI de la Fiscalía de Cundinamarca lograron la detención del hombre de 41 años en el sector de Ciudad Verde, luego de que la víctima, ya mayor de edad, relatara los hechos ante las autoridades y expusiera el impacto de las amenazas sufridas durante su infancia.
Según la joven, el agresor ejercía control no solo por medio de la fuerza, también utilizando intimidaciones directas: “Al principio siempre era como amenazas sobre mi mamá, que era como a golpearla y esas cosas, ya que anteriormente él lo hacía. Entonces, él me decía que si yo me dejaba hacer el daño que él me hacía, eh, iba a dejar de golpearla. En algún momento en el que yo me negara, tenía como esas intenciones de volver a hacerle daño”.
La investigación oficial determinó que el hombre aprovechaba la ausencia de la madre, que salía a trabajar, para seguir con los abusos. La joven también fue obligada a ingerir pastillas anticonceptivas, detalle confirmado por la Fiscalía: el agresor “además de suministrarle pastillas anticonceptivas para evitar que quedara en estado de embarazo”.
El ciclo de violencia fue escalando, según describió la víctima: “A medida que va pasando el tiempo, no se conformaba simplemente con algo sencillo, sino que quería tener acercamientos más inapropiados, por decirlo así. Entonces, eso causaba más, como más miedo y más terror al momento de estar a solas con él”.
El testimonio visibiliza el temor y el dolor psicológico que dominó esos años: “Que no se queden calladas, porque vivir con esta situación durante mucho tiempo es muy feo y no solamente crea un dolor físico, sino también psicológico, que podría llevarlas a tomar decisiones no buenas”.
Por todo lo anterior, la justicia imputó al procesado los delitos de actos sexuales con menor de catorce años, acto sexual violento y acceso carnal violento, todas conductas agravadas. El acusado no aceptó los cargos y fue enviado a prisión por decisión judicial.
Durante los primeros nueve meses de 2025, Colombia enfrentó un escenario marcado por la violencia sexual, el homicidio, la agresión física y los delitos patrimoniales, destacándose una franja horaria particularmente crítica: a la medianoche se registró el mayor número de delitos sexuales, con un alza del 212 % sobre el promedio horario.
Esta tendencia, identificada por la más reciente edición del Reloj de la Criminalidad de la Corporación Excelencia en la Justicia (CEJ), evidencia una vulnerabilidad significativa para mujeres, niñas, niños y adolescentes durante ese periodo.
El informe, elaborado con base en los registros del Sistema de Información Estadístico, Delincuencial, Contravencional y Operativo de la Policía Nacional (Siedco), detalla que entre enero y septiembre de 2025 se produjeron 24.853 delitos sexuales, lo que implicó una víctima cada 16 minutos y un promedio de 91 casos diarios.
El impacto de estas cifras se profundiza al considerar la distribución demográfica: el 81 % de las víctimas fueron mujeres y tres de cada diez, menores de 18 años, de acuerdo con cej.org.co.