El caso de David Felipe Acosta dio un giro en las últimas horas. Tras varios días sin rastro, el joven de 27 años apareció con vida, pero lo que parecía una historia de secuestro terminó envuelto en versiones encontradas entre su familia y las autoridades.
Durante los días de búsqueda, la incertidumbre creció sin pausa. Desde el 1 de marzo no se sabía nada del ingeniero de petróleos, que trabajaba con una multinacional de seguros. Su desaparición activó los protocolos de urgencia y movilizó a investigadores de la Sijín, mientras sus familiares insistían en que algo grave había ocurrido.
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Con el paso de las horas y la presión pública, comenzaron a conocerse los primeros relatos. Su madre, Piedad Botina, sostuvo que su hijo habría sido víctima de un secuestro. “Él sale del casino, baja hacia la 82 con 15 y sigue caminando hasta Unilago, donde lo aborda una camioneta, lo golpean terrible, se lo llevan y lo encierran en una finca. Él actualmente no consigue casi recordar lo que sucedió, tiene que ir escribiendo para ir recordando”, le dijo a Caracol Radio.
Sin embargo, esa versión fue desmentida por la Policía. El comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, el brigadier general Giovanni Cristancho, aseguró que “dentro de la investigación se descarta que se tratara de un secuestro o paseo millonario”.
De acuerdo con la institución, desde el momento en que se reportó la desaparición se activaron los mecanismos de búsqueda urgente, pero los hallazgos de la investigación apuntaron en otra dirección. Según explicó el oficial, “se pudo establecer que el ciudadano tomó la decisión de salir de Bogotá bajo sus propios medios y voluntariamente”. Además, señaló que durante todo el proceso la familia no recibió llamadas extorsivas.
Este punto resulta clave dentro del caso. Incluso antes de que se confirmara su aparición, las autoridades ya habían descartado varias hipótesis: “Descartado paseo millonario y descartado secuestro clásico. No conocemos de llamadas exigiendo algún dinero”, había señalado el general.
A la par, surgieron otros elementos que complejizan la historia. La Policía indicó que el joven enfrentaba dificultades financieras, una línea que, según los investigadores, podría estar relacionada con su desaparición. No obstante, hasta ahora no hay detalles concluyentes sobre lo que ocurrió durante los días en los que estuvo ausente.
Por ahora, lo único confirmado es que David Felipe Acosta está con vida. Lo que falta por esclarecer es qué ocurrió realmente durante los días en los que estuvo desaparecido y por qué su historia sigue dividida entre dos versiones que no coinciden.
Cronología del caso
La noche del 28 de febrero quedó registrada en cámaras de seguridad que hoy son pieza clave para entender lo ocurrido con David Felipe Acosta. A las 10:46 p. m., el joven fue visto ingresando a un casino, donde habló brevemente con una empleada, realizó un pago electrónico y permaneció durante un tiempo indeterminado.
Horas después, ya en la madrugada del 1 de marzo, a la 1:04 a. m., las cámaras captaron su salida del lugar. Llevaba dinero en efectivo y su celular. Desde allí, comenzó a caminar en dirección a la calle 81.
Antes de desaparecer, Acosta entró a otro establecimiento de apuestas. Su paso fue breve, apenas un minuto. A las 3:51 a. m., un nuevo registro lo mostró saliendo y desplazándose por la zona. En varios momentos de los videos, se le observa revisando sus pertenencias, manipulando unas manillas, una cadena y contando dinero mientras usaba el teléfono.
Según el relato de su madre, en ese trayecto habría coincidido con dos personas que luego abordaron un vehículo, aunque ese momento no quedó registrado en video. Minutos después, el joven se pierde de vista en una esquina.
Días más tarde, surgió una pista clave: su celular fue encendido con una SIM distinta. El rastreo llevó a una mujer argentina, que dijo no saber el origen del equipo. Luego, el aparato habría pasado a manos de otra persona.