Luego de que se terminara el concierto de Miguel Bosé el 11 de marzo de 2026 en el Movistar Arena, en Bogotá, asistentes reconocieron al excandidato presidencial Juan Daniel Oviedo y, en coro, empezaron a gritar “¡Ese es, ese es"! ¡Vice, vice!”.
Sin embargo, la candidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia, aún busca definir su fórmula rumbo a las elecciones en 2026, en medio de tensiones internas y una fuerte expectativa.
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El creciente interés en esta posible dupla se debe a que Oviedo, actual concejal de Bogotá y exdirector del Dane, se ha destacado como una figura clave tras quedar como el segundo más votado en la Gran Consulta por Colombia, mientras que Valencia resultó ganadora.
Las negociaciones conllevan retos programáticos y generan debate en el Centro Democrático sobre la posibilidad de ampliar su espectro político de cara a los comicios presidenciales.
La noche previa al anuncio formal, el protagonismo político emergió espontáneamente entre los asistentes al Movistar Arena.
Al finalizar el espectáculo, decenas de personas identificaron y aclamaron a Oviedo, coreando “¡vice, vice, vice!” mientras él respondía con gestos de entusiasmo.
Los videos del momento circularon ampliamente y ilustraron el respaldo ciudadano ante su posible participación en la campaña nacional.
Negociaciones y posible fórmula para 2026
Las conversaciones entre Paloma Valencia, candidata presidencial, y Juan Daniel Oviedo se desarrollaron en Bogotá, donde ambos sostuvieron una reunión privada en un hotel de la ciudad, sin asesores, el mismo día que el concierto de Miguel Bosé.
Este encuentro, que se extendió por más de una hora, fue clave para abordar la propuesta de que Oviedo acompañe a Valencia en la carrera hacia la vicepresidencia para las elecciones de 2026.
Durante dicha reunión, Valencia le propuso formalmente que se uniera a su fórmula.
No obstante, de acuerdo con Blu Radio, la decisión final aún depende de resoluciones internas y del consenso en torno a las condiciones programáticas discutidas en el encuentro.
Oviedo, por su parte, ha afirmado que si bien ha existido un acercamiento político, aún no hay un ofrecimiento cerrado. Su disposición depende de acuerdos claros sobre temas fundamentales.
Discrepancias sobre el Acuerdo de Paz y la justicia transicional
El principal obstáculo para consolidar la fórmula reside en las diferencias respecto al Acuerdo de Paz firmado en 2016 y la Jurisdicción Especial para la Paz. Oviedo ha sido claro al señalar que solo participaría en una campaña que respete plenamente lo pactado seis años atrás y que se abstenga de atacar la jurisdicción especial.
En cambio, Valencia mantiene su postura crítica frente a la Jurisdicción Especial para la Paz y no contempla modificar su agenda sobre los compromisos surgidos del acuerdo de 2016.
Estas posturas opuestas han ralentizado el avance de las negociaciones, a pesar del interés compartido en presentar una opción competitiva frente al oficialismo.
Este choque programático es ahora el eje del diálogo. Mientras Oviedo suma apoyos en sectores que buscan diversificar el espectro opositor, sus exigencias despiertan reservas dentro del propio partido.
Expectativa y debate en el Centro Democrático
En el seno del Centro Democrático existen posturas divididas ante la posible inclusión de Oviedo en la fórmula presidencial. Sectores internos consideran que su presencia representa una oportunidad para proyectar apertura al centro político, fortaleciendo la candidatura de Valencia en un entorno que demanda alianzas más amplias.
Sin embargo, corrientes internas del partido ven con cautela las condiciones planteadas por Oviedo, especialmente en lo relacionado con el Acuerdo de Paz y la justicia transicional. El debate sobre quién debe integrar la fórmula vicepresidencial ha intensificado las discusiones y creado grandes expectativas entre militantes y dirigentes, quienes esperan un anuncio inminente para definir la estrategia electoral.
Mientras se aguarda el pronunciamiento, previsto para el jueves 12 de marzo, el respaldo popular manifestado hacia Oviedo añade presión al proceso, subrayando el clima de expectación en torno a la definición final.