Una nueva denuncia sacó a la luz la situación de viajeros atrapados en Cartagena tras la cancelación de vuelos con destino a Madrid, España.
Los afectados relataron momentos de tensión y desinformación durante más de un día, sin recibir respuestas claras de la aerolínea Plus Ultra.
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El vuelo programado para la noche del lunes 9 de marzo sufrió una doble cancelación. Los pasajeros, que salieron primero desde Bogotá hacia el aeropuerto internacional Rafael Núñez, se encontraron con problemas técnicos en la aeronave cuando llegaron a Cartagena, lo que desencadenó una serie de retrasos y largas esperas.
La experiencia, según narró Andrés Riaño a Infobae Colombia, estuvo marcada por la incertidumbre: “Cuando llegamos a Cartagena, como a las 12 de la noche, nos dijeron que no nos bajáramos del avión y después de como unos 50 minutos, nos dijeron que por unas pruebas del motor y unas fallas técnicas que no se habían logrado superar, teníamos que bajarnos para que hicieran las pruebas sin nosotros encima del avión y que después,nos volvían a embarcar para arrancar”.
El grupo permaneció varias horas entre la aeronave y la terminal aérea en La Heróica. Finalmente, pasadas las 2:00 a. m., fueron informados de que “las pruebas no habían salido exitosas”, por lo que serían trasladados a un hotel mientras se definía una nueva orden de embarque.
Las horas siguientes no trajeron alivio ni certezas. “Eso duró como unas dos horas, hasta las 4 de la mañana que pudimos salir de allá. Y apenas salimos nos ubicaron en el hotel, y ninguna notificación de nada, ningún correo, ninguna llamada, o sea, absolutamente nada”, relató Riaño a este medio.
La situación se complicó cuando, al día siguiente, el martes 10 de marzo, los pasajeros fueron informados de que debían cambiar nuevamente de hotel por falta de espacio.
“Hoy en la tarde simplemente nos llamaron de la recepción del hotel y nos dijeron ‘No, que los vamos a mover de hotel, que porque acá ya no hay más espacio para personas, estamos full, entonces los van a mandar a otro hotel’. Llegamos al otro hotel, nos dijeron que teníamos la cena paga y que también el desayuno. O sea, quién sabe también a qué hora nos vayan a mandar para Madrid”, detalló el denunciante a Infobae Colombia.
Hasta el momento, los pasajeros permanecen varados en Cartagena, sin información oficial sobre el estado del vuelo ni contacto directo con representantes de Plus Ultra. El único canal de comunicación ha sido el personal de los hoteles y los traslados, según los testimonios recogidos.
Riaño explicó a este portal su frustración al intentar comunicarse con la compañía: “Uno llama al call center y ellos dicen que no tienen ninguna información, no pueden hablar nada sobre ese tema, que solamente con el aeropuerto, y con las personas encargadas. Y cuando tú preguntas quiénes son las personas encargadas, como que nadie está encargado”.
La denuncia de los pasajeros evidencia la falta de protocolos de atención y comunicación ante emergencias por parte de la aerolínea, que aún no ha ofrecido una solución clara ni un nuevo horario de salida para quienes esperan viajar a Madrid.
Otro incidente similar con la misma aerolínea
El problema comenzó el sábado 21 de febrero de 2026, cuando uno de los aviones de la aerolínea sufrió una explosión en una de sus partes al intentar despegar. De acuerdo con testigos, la aeronave no logró elevarse adecuadamente y tuvo que regresar de inmediato a la pista del aeropuerto Rafael Núñez.
En ese momento, la compañía informó que los pasajeros serían reubicados en un nuevo vuelo programado para el domingo a las 2:00 p. m.. Sin embargo, el segundo intento tampoco resultó exitoso y la frustración de los viajeros se hizo más visible.
Durante esas largas horas de espera, los afectados reclamaron una explicación clara. Varios pasajeros expresaron su malestar frente al personal de la empresa. Entre las grabaciones que circularon, uno de los usuarios destacó: “Plus Ultra suspendió el vuelo a Madrid, primero en la noche del sábado 21 y, luego, a la 1:00 p. m. del domingo”.
La aerolínea intentó mitigar el malestar ofreciendo alimentación y hospedaje a quienes permanecían varados, pero la falta de información precisa sobre el desperfecto técnico y la seguridad del avión mantuvo la preocupación.
El caso se difundió rápidamente por las redes sociales, cuando los propios pasajeros empezaron a compartir videos y testimonios desde la puerta de embarque. La incertidumbre sobre el motivo de la falla técnica alimentó la desconfianza entre los viajeros.