A seis meses del atentado que sacudió la esfera política en Colombia, María Claudia Tarazona decidió exponer los momentos críticos que vivió tras el ataque contra su esposo, el senador Miguel Uribe Turbay.
El testimonio de la viuda ofrece una perspectiva inédita sobre el impacto del crimen y las decisiones forzadas por la urgencia. Recientemente, la abogada compartió algunos detalles del episodio que cambió para siempre su vida como la de su familia y la del entonces congresista.
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El trayecto entre Fontibón y el caos de Bogotá
La notificación del atentado encontró a Tarazona junto a su hija Isabella, desencadenando una reacción inmediata. La viuda relató a La sala de Laura Acuña que el tráfico capitalino se convirtió en un obstáculo insalvable durante los 45 minutos que le tomó recorrer la distancia hasta el lugar de los hechos.
“Me avisan que Miguel había recibido un disparo. Yo salí como una loca en el carro hacia Fontibón con mi hija Isabella. Fueron 45 minutos que se me hicieron eternos y yo en ese trayecto me tiré 3 veces del carro porque había trancón”, describió Tarazona, haciendo un repado por instantes donde la ansiedad la llevó a querer avanzar a pie en repetidas ocasiones.
Y es que fue tal el impacto que tuvo la noticia del atentado en contra del senador y precandidato, la gravedad de la situación la llevó a considerar que avanzar corriendo podría ser más efectivo que permanecer en el vehículo, según confesó en la entrevista.
Este episodio ilustra la desesperación de quienes enfrentan emergencias en una ciudad donde los atascos pueden convertirse en un obstáculo fatal.
Decisiones médicas en minutos: Fundación Santa Fe y el dilema vital
Al llegar al punto del atentado, Tarazona se enfrentó a la decisión más difícil: optar entre una intervención médica inmediata o el traslado del senador a una clínica de mayor complejidad.
El equipo médico le planteó la urgencia de definir el destino del paciente ante la gravedad de las heridas, que incluían impactos en el cuerpo y una pierna. “El médico me decía que teníamos un tiempo muy corto para decidir si lo operábamos acá o lo trasladábamos a la Fundación Santa Fe. Mi concepto es que si lo trasladamos se puede morir en el camino y puede perder la pierna… yo tenía que tomar la decisión”, recordó Tarazona.
La presión del momento, sumada al temor de que el traslado agravara la situación, la llevó a una encrucijada sin margen de error.
María Claudia Tarazona: del duelo a la exposición pública
El crimen de Miguel Uribe Turbay no solo generó conmoción nacional, sino que también marcó a su entorno familiar. Tarazona, quien hasta entonces había mantenido un perfil reservado, optó por hacer público su relato para aportar una dimensión humana al caso y contribuir al debate sobre la seguridad y la atención de emergencias en Bogotá.
En su aparición pública, la viuda dejó entrever la posibilidad de incursionar en la política, sugiriendo que su experiencia personal podría transformarse en una plataforma para una eventual candidatura presidencial.
La decisión de compartir su historia ante los medios constituye un giro en la narrativa de una de las tragedias políticas más recientes en Colombia, y abre el debate sobre el papel de las víctimas en la reconstrucción del tejido social.
En esta misma conversación aseguró que entre sus planes estaría aceptar la oferta de ser la fórmula vicepresidencial de un candidato.
“Me duele profundamente lo que está pasando hoy en la situación política.Si hay algo que yo pueda hacer para recuperar el rumbo de Colombia, probablemente lo pensaría, pero tendría que ser una situación no hipotética, sino específica, dependiendo con quién y cómo. Creo que es muy pretencioso pensar que yo podría hacer eso, pero más o menos por ahí estaría esa línea (...) incluso para estas elecciones”, expresó.