El dinero estaba listo para circular. Más de un millón de dólares falsos, organizados y preparados para su distribución, fueron hallados en una vivienda de Boyacá que operaba como centro clandestino de impresión. El operativo, desarrollado de manera conjunta entre autoridades de Colombia y Estados Unidos, terminó con la captura en flagrancia de un hombre señalado de manejar la producción.
La acción permitió incautar exactamente 1.123.600 dólares falsificados en billetes de 50 y 20. Según las autoridades, su valor en el mercado negro superaría los 4.272 millones de pesos colombianos. En el inmueble también fueron encontradas impresoras de alta tecnología, tintas especiales, planchas de impresión y papel diseñado para imitar las características de seguridad del dólar estadounidense.
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Durante una rueda de prensa y ante la consulta sobre si existían relaciones con estructuras del narcotráfico, Francisco Mondragón, jefe del Departamento de Investigaciones Nacionales, respondió: “Bueno, dentro de lo que se ha detectado, efectivamente, estas organizaciones que manejan monedas, precisamente, utilizan ese papel moneda, esa falsificación, para negociar con otros narcotraficantes y hacer los pagos con ese tipo de moneda. Entonces, sí, hay una serie o ciertos vínculos que se podrían realizar por ahí”.
En esa misma línea, el mayor Cristian Guevara, adscrito a la Interpol, detalló cómo operan estas redes: “En nuestras investigaciones hemos logrado detectar que este delito, si bien es cierto que las estructuras de falsificación se dedican netamente a la falsificación, en muchas investigaciones se ha logrado percatar e identificar que son ocasionalmente subcontratadas por estructuras criminales dedicadas a otros nichos criminales, como microtráfico, narcotráfico, tráfico de armas, hurtos y otro tipo de estructuras”.
Por su parte, el agente del servicio secreto de los EE. UU. Michael Townsend explicó, que el mecanismo consiste en producir encargos específicos. “Se han subcontratado estructuras de falsificación para que produzcan puntualmente un pedido de alguna moneda, en este caso, por ejemplo, dólares, para pagar sus nichos criminales con otras organizaciones criminales y, como esos pagos se hacen en efectivo, lo que hacen es que le introducen parte de esos pagos a las otras estructuras criminales en dinero falso. Entonces, digamos que se ganan uno o dos millones de dólares estafando a sus otros socios criminales”.
Sin embargo, fue enfático en descartar una integración formal. “No tienen ningún vínculo directo, que pertenezcan como tal o hagan parte íntegra de otros grupos criminales dedicados a narcotráfico o tráfico de armas”.
Otro punto abordado fue la participación de ciudadanos extranjeros en este tipo de estructuras. El vocero indicó que, aunque la mayoría de los capturados han sido colombianos, existen antecedentes de participación internacional. “Dentro de las investigaciones que por cuarto año se han ido adelantando, efectivamente contamos también, dentro de las capturas que tenemos, con tres extranjeros ecuatorianos al sur del país. Recuerden que ese país estaba dolarizado también. Entonces, dentro de una de esas estructuras, se capturaron tres ecuatorianos. El resto, todos han sido de los 55. Estos últimos cinco han sido colombianos”.
Además, los portavoces explicaron que, en algunos casos ciudadanos de otros países llegan a Colombia para hacer pedidos específicos a falsificadores expertos. “Inclusive no se han capturado extranjeros, pero algunos de estos vienen de otros lugares, tanto de Centroamérica como de Suramérica, a solicitar esos pedidos a expertos falsificadores que se encuentran en Colombia”.
Las autoridades también revelaron una modalidad adicional, la compra de billetes de divisas devaluadas, como el bolívar, que luego son “lavados” y reimpresos para simular dólares estadounidenses. Este proceso hace parte de un engranaje que, según las investigaciones, conecta a distintas estructuras a través de encargos puntuales, transporte y distribución.