La capacidad de fuga de alias Antonio Medina, conocido como el youtuber de las disidencias de las Farc y cabecilla del frente 28 en la zona de Arauca, no solo está relacionada con su movilidad permanente y fuerte esquema de seguridad, sino que se atribuye al uso de ritos de santería y amuletos esotéricos.
Así lo reveló Cambio, que indicó que el Ejército colombiano ha identificado en varios de sus campamentos figuras, velas, amarres y objetos rituales, lo que, según fuentes militares consultadas por el medio, ha llegado a difundir una sensación de “inmunidad” del líder disidente ante las autoridades y el ELN.
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Los elementos fueron encontrados durante una reciente operación militar adelantada por las Fuerzas Militares en la base aérea de Larandia, Caquetá. Un grupo especial del Comando Conjunto de Operaciones Especiales analizó imágenes satelitales y mapas elaborados por el equipo de inteligencia para ubicar dos campamentos empleando coordenadas que fueron facilitadas por habitantes de la zona y desmovilizados.
Según testimonios recogidos por los uniformados y difundidos por el medio, alias Antonio Medina se desplaza habitualmente entre sectores rurales de Tame y Puerto Jordán, acompañado por su círculo de protección, donde incluso se han integrado mujeres menores de edad.
Tras la autorización de la operación, unidades de la Fuerza Aeroespacial Colombiana despegaron desde Apiay, en el Meta, con dos aeronaves, con el fin de ejecutar un bombardeo sobre uno de los puntos señalados, donde se encontraba el cabecilla junto a sus hombres de confianza.
Simultáneamente, cinco helicópteros transportaron tropas que consolidaron el área, lo que permitió el despliegue terrestre en la selva y cerró rutas de escape a la organización ilegal.
Al ingresar al campamento tras más de dos horas de enfrentamientos, las tropas hallaron evidencias del paso y residencia prolongada de los integrantes del grupo criminal como cambuches, una cama de madera identificada como suya y una serie de objetos rituales que incluían amuletos con restos óseos, figuras, velas y jeringas, lo que llamó la atención de los uniformados; sin embargo no los sorprendió del todo, pues no es la primera vez.
“En cada uno de sus campamentos hemos encontrado rezos y amarres que, según ellos, lo hacen invisible ante las operaciones”, relató un militar involucrado en el operativo, citado en la información difundida.
En la incursión, el Ejército halló cinco cuerpos de disidentes, pero el cabecilla, pese a estar herido por esquirlas, logró escapar con su entorno más cercano, reforzando, según un soldado participante, la impresión entre las tropas: “Es como si tuviera una protección especial”. Estas percepciones se han repetido en al menos cinco operativos, donde la alerta oportuna y las huidas a último momento evitaron “resultados efectivos”, según las mismas fuentes.
Las autoridades atribuyen el desarrollo de esta supuesta invulnerabilidad a la influencia creciente de prácticas esotéricas. En el informe se aseguró que, desde mediados de 2025, Medina habría establecido contacto con una mujer especializada en ritos de santería en zonas rurales de Hato Corozal, Casanare, encargada de realizar ceremonias para blindar al cabecilla contra acciones del Ejército y ataques del ELN.
Estas supuestas prácticas incluyeron rezos y amarres orientados a “hacerlo invisible ante las operaciones”, de acuerdo con militares que han participado en los procedimientos.
Cabe mencionar que la creencia en protecciones mágicas no es exclusiva del entorno de alias Antonio Medina, debido a que interceptaciones de comunicaciones y testimonios coinciden en que alias Pablito, jefe del frente oriental del ELN, también habría contratado a una mujer de Arauca para realizar ceremonias que anularan la presunta protección espiritual de alias Antonio Medina: “El ELN habría pagado varios millones de pesos a una mujer que realiza rezos de santería con el fin de neutralizar los rituales que lo protegerían”, declaró un alto oficial de inteligencia a Cambio.
Las creencias de brujería y otro tipo de prácticas en medio del conflicto armado son un fenómeno recurrente en Colombia.