La mañana del miércoles 4 de febrero, el centro de Manizales fue escenario de un acto político no anunciado. El expresidente Álvaro Uribe Vélez, hoy candidato al Senado por el Centro Democrático, se detuvo en una concurrida esquina de la carrera 23, a la altura de la calle 20, donde interactuó durante varios minutos con ciudadanos que transitaban por el sector.
El lugar, habitual punto de encuentro para trabajadores, comerciantes y estudiantes, se transformó rápidamente en un espacio de discusión política.
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Sin tarima formal y utilizando un taburete como elevación improvisada, Uribe se dirigió a quienes se acercaron, entre ellos seguidores de su proyecto político y personas que expresaron desacuerdos con su trayectoria y sus posiciones.
Uno de los momentos más notorios ocurrió cuando un ciudadano lo increpó verbalmente. Ante el reclamo, el exmandatario evitó una confrontación directa y afirmó que respondería sin agresiones, señalando que su estrategia frente a los opositores es el diálogo y la persuasión.
Cruces verbales y mensajes políticos
Durante su intervención, Uribe respondió a distintas expresiones del público. A una mujer que manifestó apoyo de forma efusiva, le entregó una camiseta con un mensaje asociado a su corriente política. En contraste, a un transeúnte que lo señaló por presuntos vínculos con el paramilitarismo, le contestó defendiendo la gestión de su gobierno en materia de seguridad y reiterando que, según su versión, durante su administración se desmovilizaron esas estructuras armadas.
El exmandatario también se refirió a figuras de la oposición, en particular al senador Iván Cepeda, uno de sus principales contradictores políticos. Sus comentarios incluyeron críticas reiteradas a sectores de izquierda y advertencias sobre lo que considera riesgos para el país si esos movimientos consolidan mayor poder político.
A lo largo del discurso, Uribe alternó respuestas a los ciudadanos con mensajes propios de campaña. Insistió en la necesidad de reducir la confrontación verbal y afirmó que su colectividad no recurrirá a ataques personales contra quienes piensan distinto. Sin embargo, varias de sus intervenciones mantuvieron un tono crítico frente al actual Gobierno y a sus aliados políticos.
Promoción de candidaturas y agenda electoral
La parada en Manizales también sirvió como plataforma para promover a los candidatos del Centro Democrático. Uribe respaldó públicamente a Paloma Valencia, a quien presentó como una de las principales figuras del partido en el actual proceso electoral, destacando propuestas relacionadas con subsidios a poblaciones vulnerables.
Asimismo, cedió la palabra a aspirantes a la Cámara de Representantes por Caldas y a un candidato al Senado, quienes aprovecharon la concentración para exponer brevemente sus planteamientos. La dinámica reflejó el papel que Uribe busca desempeñar como principal referente y movilizador del voto de su colectividad.
Consultado por el costo de su campaña, el expresidente evitó dar cifras concretas. En su lugar, respondió con comentarios irónicos sobre los gastos del acto, señalando que se trataba de una actividad austera. Más tarde retomó el tema para afirmar que su campaña se basa principalmente en el contacto directo con los ciudadanos.
El regreso al Senado y los ejes de su discurso
Uribe recordó que su aspiración es regresar al Senado de la República, corporación a la que renunció en 2020 mientras era investigado por la Corte Suprema de Justicia por presunta manipulación de testigos. Actualmente ocupa el puesto 25 en la lista cerrada del Centro Democrático, lo que implica que el partido deberá aumentar su votación frente a las elecciones de 2022 para que él obtenga una curul.
En su intervención, mencionó algunos de los temas que, según dijo, buscaría impulsar desde el Congreso, como la reducción del tamaño del Estado, cambios tributarios y el fortalecimiento de la economía. También recordó proyectos promovidos por su partido, entre ellos la reducción gradual de la jornada laboral, que este año llegará a 42 horas semanales.