El Palacio del colesterol cerró sus puertas tras más de seis décadas junto a El Campín de Bogotá: qué pasará con los comerciantes

La clausura definitiva de este icónico local responde al inicio de una renovación urbana que busca transformar el entorno del estadio, mientras comerciantes y aficionados se preparan para afrontar una nueva etapa comercial y social

El cierre definitivo del Palacio del Colesterol en Bogotá responde a la transformación integral del estadio Nemesio Camacho El Campín

El Palacio del Colesterol, espacio emblemático de la cultura futbolera en Bogotá, cerró sus puertas tras más de seis décadas de servicio ininterrumpido.

Este cierre definitivo responde a la transformación integral que experimenta el estadio Nemesio Camacho El Campín y a la apuesta por convertir su entorno en un moderno distrito de entretenimiento, cultural y deportivo, con una inversión que supera los 2,4 billones de pesos y un plazo previsto de ejecución de entre cuatro y cinco años.

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La nostalgia y la incertidumbre marcaron el último día de funcionamiento del Palacio, un recinto en el que generaciones de hinchas de Santa Fe y Millonarios compartieron fritanga y cervezas antes de ingresar a un partido.

La tarde del sábado 1 de febrero —pese a la lluvia torrencial que obligó a suspender el encuentro en El Campín— los aficionados ocuparon cada una de las sillas del lugar y vivieron una despedida masiva, conscientes de que se cerraba un ciclo irrepetible.

La última jornada del Palacio del Colesterol estuvo marcada por la nostalgia y la despedida de generaciones de hinchas de Santa Fe y Millonarios - crédito Esfera Pública

Según la concesionaria Sencia, operadora del estadio y responsable del nuevo proyecto, la demolición del espacio resulta indispensable para iniciar las obras en marzo, luego del cerramiento del predio durante el mes de febrero.

Sencia explicó que los comerciantes que culminen su proceso de formalización podrán reubicar sus operaciones de forma provisional en unidades móviles en los sectores norte y sur del estadio.

Así, la tradición gastronómica que hizo famoso al Palacio del Colesterol no desaparecerá, sino que se integrará a una zona gastronómica formal dentro del futuro complejo.

La entidad también aclaró que el nuevo proyecto contempla la renovación tanto de la infraestructura deportiva como del entorno urbano inmediato, para ofrecer espacios modernos y seguros que mantengan la identidad culinaria y popular que caracteriza a la zona.

Para los vendedores, la transición supone un desafío, pese a los acuerdos alcanzados durante dos años de negociaciones con Sencia. Si bien la mayoría aceptó el plan de reubicación, algunos comerciantes prefirieron buscar opciones fuera del estadio.

Don Carlos, uno de los fritangueros más reconocidos, decidió retirarse tras casi 60 años en el lugar, destacando: “El Palacio es toda la vida. He vivido de él, sostuve a mi mamá y saqué adelante a la familia”, según declaraciones publicadas en El Espectador.

La tradición gastronómica del Palacio del Colesterol será integrada a una nueva zona formal dentro del futuro distrito de entretenimiento y cultura - crédito @morcillas.penaranda/TikTok

Jenny Uribe, con más de 12 años en el negocio familiar ‘Tía Gladis’, aseguró que el cambio abre una nueva etapa para la legendaria plaza gastronómica: “Creo que vamos a mostrar un Palacio del Colesterol completamente renovado que sé que a nuestra hinchada le va a gustar. El Palacio no se acaba, nos vamos a renovar”, dijo a Noticias RCN.

El impacto económico del cierre no es menor. Un estudio de Valora Analitik reveló que cada puesto podía facturar entre $3 millones y $6 millones por jornada de partido, según aforo, horario y tipo de evento, lo que en días de doble jornada o conciertos representaba ingresos totales que superaban los $80 millones diarios para el conjunto de vendedores.

El nuevo distrito de entretenimiento buscará replicar —y ampliar— ese dinamismo, manteniendo activo el sector durante toda la semana y no solo en partidos de fútbol.

El cierre del Palacio del Colesterol marca el fin de una etapa en la vida urbana y gastronómica de Bogotá, mientras avanza la modernización de El Campín. Su historia, grabada en la memoria de los miles que pasaron por sus mesas durante 64 años, inicia así una transición hacia el futuro de la ciudad y de su principal escenario deportivo.

Otra de las reacciones al cierre de este centro gastronómico en Bogotá fue la de un internauta que a través de su cuenta en X publicó un video en el que se refiere a este hecho.

“En 1962, Bogotá apenas era una ciudad que rozaba el millón y medio de habitantes en su zona metropolitana. La Selección Colombia clasificaba a su primer mundial en Chile y el campeonato colombiano apenas tenía catorce años de vida. Ese año nació este espacio, el Palacio del Colesterol, un lugar emblemático para el fútbol bogotano y para los que asistimos al Nemesio Camacho, El Campín y dos generaciones atrás. Mi abuelo y mi papá también hicieron parte de este lugar”, expresó Theo González Castaño.

Aquí se construyeron memorias, se construyeron recuerdos y por eso hoy, primero de febrero del 2026, día en el que se cierra este espacio físico, vale la pena hacerle un homenaje. Seguramente se va a transformar. Seguramente los vendedores, pues van a ser ubicados en otro lugar. Eh, en el nuevo estadio tendrá algún espacio el palacio, pero como tal, este lugar, así en esta configuración, pues hoy desaparece. Así que cuéntenme cuáles son sus mejores recuerdos y memorias aquí en el Palacio del Colesterol”, concluyó el internauta.

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