Avanzan los preparativos para la reunión entre los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Colombia, Gustavo Petro, que tras el diálogo que sostuvieron el pasado 7 de enero vía telefónica comenzaron a enfriar, si se quiere, las controversias en lo que hasta el momento ha sido la tensa relación entre ambos. Este encuentro, el primero entre ambos mandatarios, ha generado una fuerte expectativa, tras el fuerte rifirrafe que ha minado el canal diplomático y comercial.
De acuerdo con información revelada por Caracol Radio en la mañana del martes 13 de enero, esta especie de ‘cónclave’ entre ambos se efectuará entre el 4 y 6 de febrero; tras las gestiones que estaría haciendo sobre el particular el excónsul de Colombia en México Andrés Hernández, que está asesorando a la Cancillería de cara a esta cita: que se gestó luego de meses de lobby de funcionarios colombianos en Washington, conscientes de la magnitud del caso.
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Inicialmente, y por confirmación desde territorio estadounidense, se había conocido que la visita del jefe de Estado a la Casa Blanca sería en la primera semana de febrero. Pero ahora se ha sabido el rango de fechas en el que se establecerá el encuentro, teniendo en cuenta que en ello ya se han abordado reuniones, como la sostenida por la ministra de Relaciones Exteriores, Rosa Villavicencio, con el encargado de negocios de EE. UU. en el país, John McNamara.
Las expectativas por el cónclave Trump - Petro en Washington
Este será una reunión en la que, desde el Ejecutivo, se llevarán a suelo norteamericano una serie de temas que esperan ser tratados, aunque los intereses de la administración Trump estén puestos sobre otros objetivos; quizá distintos a los que quisiera abordar Petro. Entre ellos, se prevé que se aborde la política antidrogas que se adelanta en el territorio nacional, como también la lucha contra las organizaciones criminales al otro lado de la frontera con Venezuela.
En efecto, el flagelo contra el narcotráfico ocupa un lugar central en la agenda, con Trump exigiendo avances concretos para frenar el flujo de cocaína hacia Estados Unidos. En ese sentido, Petro convocó a su gabinete antes del viaje para definir una estrategia de defensa en este tema, y analizar con su equipo la situación tras la caída del exdictador Nicolás Maduro, tras la intervención militar estadounidense, y analizar su impacto en la soberanía nacional.
Asimismo, ambos presidentes parecen haber acordado en trabajar en acciones conjuntas contra grupos armados como el ELN, debido a su presencia en la frontera con Venezuela, y con ello ir normalizando la relación bilateral. Para ello, desde Bogotá se espera que se facilite trámites como los visados para la delegación colombiana y avanzar en cooperación económica enfocada en el desarrollo regional y la seguridad, con el fin de reducir la violencia en el país.
“Tuve una muy buena conversación con él y, bueno, ha sido muy hostil con nosotros, con el país y conmigo. Me llamó dictador y muchas otras cosas. Llamó a (Joe) Biden (expresidente de EE. UU.) con nombres terribles, mucho peores de los que usó conmigo, pero ayer llamó, habló con dos personas y quiere reunirse, y eso está bien para mí”, precisó el pasado 9 de enero Trump, al ser consultado por las expectativas de esta reunión con su par colombiano.
Por su parte, Petro, ese mismo 7 de enero, tras las movilizaciones que convocó en defensa de la soberanía, se refirió no solo al cruce de palabras con Trump, sino a esos acercamientos preliminares. “Lo que sucedió hoy, después de mucho tiempo, es que hablamos, y restablecí comunicación por primera vez (…). Le dije: ‘Muchos de los políticos que han llegado aquí al estado de La Florida y Washington tienen relaciones con el narcotráfico’”, indicó el presidente.