El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 13 de noviembre de 2025 en un promedio de $4.329,43, lo que representó una subida $16,43 frente al día anterior, equivalente a una variación diaria de 0,38%. Durante la sesión, la divisa europea alcanzó un máximo de $4.368,72 y un mínimo de $4.288.05, reflejando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.
Si bien no se registraron máximos históricos, la caída en su valor responde a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales, junto con elementos locales que influyen en la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó en un rango de $4.360 para la compra y $4.530 para la venta.
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En los últimos siete días, el euro anota una disminución 0,22% y desde hace un año acumula aún una disminución del 4,39%.
Si confrontamos el dato con jornadas previas, con este valor cortó la racha negativa que llevaba en las tres jornadas anteriores. En los pasados siete días la volatilidad es inferior a los números logrados para el último año (14,84%), así que está teniendo un comportamiento más estable de lo normal en fechas recientes.
Narrativa de mercado
El euro volvió a situarse en el centro del análisis financiero en un momento en el que las señales de debilidad económica global y la incertidumbre de política monetaria marcan el pulso de los mercados. En la eurozona, la desaceleración industrial quedó en evidencia con un crecimiento de apenas 0,2% en septiembre, muy por debajo del 0,7 % esperado, lo que confirma que la recuperación del bloque sigue siendo frágil y dependiente de sectores con baja tracción.
Aun así, el Banco Central Europeo insiste en que los tipos actuales son “apropiados”, enviando un mensaje de estabilidad que contrasta con la volatilidad que domina en Estados Unidos. Al mismo tiempo, la dinámica del Reino Unido aporta otra capa de vulnerabilidad al panorama europeo, un crecimiento del PIB de apenas 0,1 % y una caída industrial de 2%, la más pronunciada desde 2021, alimentan las apuestas de un recorte de tasas por parte del Banco de Inglaterra, debilitando aún más a la libra hasta un mínimo de siete meses.
Mientras Europa intenta sostenerse sobre terreno inestable, el peso colombiano aparece como una de las monedas que más atención merece en los mercados emergentes. El país navega una combinación de tensiones políticas internas y advertencias fiscales que incrementan la percepción de riesgo. El proceso penal contra el presidente Gustavo Petro y el elevado nivel de dependencia fiscal de los departamentos, 81,2% en condiciones de vulnerabilidad financiera, encendieron alertas, justo en un momento en el que el Banco de la República endurece su tono.
Leonardo Villar señaló que, si la única vía para regresar al objetivo de inflación del 3% implica subir tasas, el emisor no dudará en actuar. Este mensaje se produce en un entorno en el que los inversionistas observan con cautela la trayectoria de los precios en Colombia, la fortaleza relativa del peso frente a sus pares andinos y la posibilidad de movimientos contractivos que afecten la actividad durante los próximos meses.
En el otro lado del Atlántico, la economía estadounidense enfrenta una situación excepcional, la falta de datos oficiales tras un cierre gubernamental de 43 días que dejó sin publicar cifras clave como el informe de empleo y el IPC de octubre. La Reserva Federal se prepara para tomar decisiones “a ciegas” en diciembre, en un ambiente en el que los datos privados, como los del ADP, que muestran una pérdida semanal cercana a 11.250 empleos, presionan a reevaluar la trayectoria de tasas.
Las probabilidades de un recorte en diciembre cayeron del 67% al 60%, y llegaron a tocar un mínimo de 54% ante la oposición de funcionarios como Susan Collins. Aunque la reapertura del gobierno produjo una reacción moderada en los mercados, la Casa Blanca calcula que el impacto negativo sobre el PIB del último trimestre del año podría estar cerca de los dos puntos porcentuales.
En Asia, China enfrenta quizás su señal más preocupante del año, un colapso del crédito interno, con nuevos préstamos desplomándose a 220 mil millones de yuanes en octubre, el nivel más bajo desde 1998. La abrupta contracción del financiamiento no solo confirma una demanda interna debilitada, sino que amplifica el riesgo de un episodio deflacionario con efectos globales. Japón, por su parte, lidia con presiones inflacionarias crecientes, los precios de producción subieron 2,7%, que alimentan la tensión entre el gobierno y el Banco de Japón, elevando a 24% la probabilidad de un aumento de tasas en diciembre.
En América Latina, México endureció su postura comercial con aranceles al azúcar de hasta 210%, buscando proteger su industria local, mientras otros países de la región siguen expuestos a la volatilidad internacional. En conjunto, el escenario global ofrece más preguntas que respuestas, con Europa buscando estabilidad, EE. UU. operando bajo una inusual oscuridad estadística y el peso colombiano atrapado entre presiones políticas y la necesidad de anclar expectativas inflacionarias sin comprometer el crecimiento.