Desde que se constituyó una industria alrededor de la música grabada durante el siglo XX, el medio estuvo permeado por los cambios tanto en la manera de crearla y registrarla, como en las formas de consumo por parte del público.
Esos cambios fueron condicionando las formas de redactar contratos entre sellos discográficos y artistas, o entre las agregadoras que en la actualidad se encargan de subir repertorios enteros a las plataformas de streaming. Dicha transición perjudicó a una cantidad considerable de artistas que no se vieron en la capacidad de renegociar sus contratos en vista de los cambios que existían en el negocio.
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Un caso emblemático es el de Alci Acosta, el legendario bolerista colombiano, que durante décadas no percibió regalías por sus grabaciones, a pesar de que sus canciones hoy suman cientos de millones de reproducciones en plataformas digitales. La revelación provino de su hijo, Checo Acosta, que compartió detalles sobre la situación económica de su padre en una entrevista con Caracol Radio.
Esta situación se puso de manifiesto en un momento especialmente difícil para el intérprete de El último beso, Amor gitano, Traicionera, o No renunciaré, pues venía lidiando con el fallecimiento de su esposa, Ruth Agudelo, durante la pandemia de covid-19, sumado al incendio que afectó su vivienda en Soledad, Atlántico, el pasado 25 de abril.
Checo Acosta contó que la familia decidió revisar los contratos históricos de Alci y fue entonces cuando se dieron cuenta que, durante gran parte de su carrera, los pagos que recibía eran de carácter único y no contemplaban ningún tipo de retribución posterior, en lo que fue una práctica habitual durante décadas.
“Mi papá grababa, le pagaban por esa producción y ya. Eran pagos únicos. No había ningún tipo de retribución posterior”, explicó Checo. Al analizar los documentos, la familia comprendió la magnitud de las pérdidas económicas acumuladas a lo largo de los años: “Cuando revisamos sus contratos, nos dimos cuenta de toda la plata que se perdió en esos años”, agregó.
Ese panorama contrasta con las cifras que acumula el bolerista, detalladas por el propio Checo. “El tema No Renunciaré tiene más de 250 millones de reproducciones en YouTube y La Copa Rota supera los 120 millones. Si eso fuera hoy, mi papá estaría sobrado en dinero. Pero, en su época no existía ese modelo de monetización”, explicó.
La ausencia de ingresos fijos se hizo evidente en ese periodo y llevó a que desde la familia decidieran tomar cartas en el asunto, pues en ese punto Alci Acosta “solo vivía de los shows y sus ahorros”, según relató su hijo. Con eso en mente, y mientras adelanta los conciertos de su gira de despedida, se publicó en septiembre pasado a través de plataformas digitales Alci Acosta para siempre, con reinterpretaciones de varios de los clásicos inmortalizados por el bolerista barranquillero en una carrera que se acerca a las siete décadas.
“Queremos que viva tranquilo, que tenga la seguridad y el reconocimiento económico que siempre mereció”, expresó Checo sobre este lanzamiento con el que, por primera vez, Alci Acosta recibe regalías por su obra.
“A partir de este trabajo, él ya está recibiendo regalías. Está tranquilo, haciendo su tour de despedida y disfrutando el cariño del público”, afirmó Checo Acosta sobre la actualidad de su padre, que tras presentarse en eventos como el Festival Estéreo Picnic y brindar fechas en Estados Unidos o Ecuador, tiene contemplado presentarse en Cali y Barranquilla próximamente. “Queremos que facture bastante, que cierre con alegría y que por fin viva de lo que tanto le ha dado al país: su música”, concluyó Checo.