En medio de la reciente disputa territorial entre Colombia y Perú por la isla Santa Rosa, en el río Amazonas, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, reafirmó el papel constitucional de las Fuerzas Militares en la defensa de la soberanía nacional. Según afirmó, Colombia cuenta con una fuerza pública permanente, lista para actuar dentro del marco legal y en cumplimiento del mandato constitucional.
“El artículo 217 de la Constitución es claro: Colombia tendrá unas Fuerzas Militares permanentes —Ejército, Armada y Fuerza Aeroespacial— para defender la soberanía, la independencia, la integridad territorial y el orden constitucional”, declaró el jefe de la cartera de Defensa, enfatizando que, si bien el conflicto está siendo abordado por la vía diplomática, la institucionalidad militar del país se mantiene activa y vigilante en la región.
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El pronunciamiento del ministro se registró luego de que el Congreso peruano aprobara, el 12 de junio, la creación oficial del distrito de Isla Santa Rosa, ubicado en la provincia de Mariscal Ramón Castilla, departamento de Loreto.
Colombia no reconoce esta isla como parte del territorio peruano y, como respuesta, presentó notas de protesta diplomática solicitando la reactivación de la Comisión Mixta Permanente para la Inspección de la Frontera Colombo-Peruana (Comperif).
Aunque el Gobierno reiteró que la resolución de la diferencia territorial corresponde a la Cancillería y a los canales bilaterales establecidos, el Ministerio de Defensa dejó claro que las Fuerzas Militares tienen un mandato claro para proteger el territorio nacional en cualquier circunstancia. “Las Fuerzas Militares actúan conforme a lo que establece la Constitución y la ley”, reiteró Sánchez.
Por su parte, el comandante de la Armada Nacional, almirante Juan Ricardo Rozo Obregón, destacó el carácter histórico del diferendo y llamó a mantener el tratamiento diplomático entre las dos naciones. “Este es un tema que le compete a la Cancillería. Las relaciones con el Perú siempre han sido históricamente cordiales y basadas en la cooperación”, expresó el alto oficial.
Rozo recordó que el origen del conflicto se remonta al siglo XX, cuando el auge del comercio de caucho en la región amazónica generó disputas territoriales. Dichas tensiones llevaron a la firma del Tratado Salomón-Lozano en 1922 y su acta complementaria en 1929, en la cual se realizó un inventario de las islas en el río Amazonas para definir su soberanía.
Sin embargo, la isla Santa Rosa no figura en dichos acuerdos, ya que es una formación reciente surgida por sedimentación en las últimas décadas. Según explicó Rozo, “el derecho fluvial internacional establece que las islas nuevas deben resolverse mediante mecanismos binacionales”, razón por la cual se convocó recientemente a la Comperif para evaluar la situación y llegar a un consenso.
El comandante reiteró el llamado a la diplomacia y recordó que, más allá del desacuerdo, ambos países deben centrar sus esfuerzos conjuntos en enfrentar el crimen organizado y preservar el ecosistema amazónico. “Claramente, debemos enfocarnos como países fronterizos, amigos, hermanos, históricos en seguir fortaleciendo las capacidades para luchar contra el crimen organizado transnacional y la protección de nuestra Amazonia”, concluyó.
En ese mismo sentido, la internacionalista Sandra Borda advirtió que este tipo de controversias debe manejarse con extrema prudencia. “Es mucho lo que está en juego en materia de soberanía e intereses estratégicos colombianos. La conversación debe darse con cautela, fuera de micrófonos y redes sociales, y sería clave restablecer representaciones diplomáticas de alto nivel”, sostuvo.
El Gobierno colombiano reiteró que la resolución del conflicto limítrofe corresponde a la Cancillería y a la Comisión Binacional de Fronteras, pero no descarta mantener presencia institucional en la zona para garantizar el control estatal y la seguridad.