En medio de la creciente crisis ambiental generada por el aumento de las temperaturas y los preocupantes incendios forestales en diversos departamentos de Colombia, el presidente Gustavo Petro expresó fuertes críticas hacia los gobiernos locales en una declaración realizada en su cuenta de X en la mañana del 24 de enero.
Haciendo referencia a una publicación que compartió el pasado 10 de enero, donde alertaba sobre la “alerta roja por incendios forestales en el territorio nacional”, Petro recordó que en esa ocasión advirtió a los alcaldes salientes y entrantes sobre la gravedad del fenómeno de El Niño, según lo marcado por el Ideam.
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En sus declaraciones, Petro señaló: “Se advirtió a alcaldes salientes y entrantes la gravedad del fenómeno del niño que el Ideam marcaba. La predicción ha sido casi exacta. En realidad, los municipios, en su mayoría incapaces para hacer planes de ordenamiento y proyectos, tampoco tienen la capacidad de generar sus propios planes de mitigación del riesgo climático”.
Estas críticas surgen aproximadamente 15 días después de que Petro declarara que este podría ser “el año más caliente en la historia de la humanidad en todo el mundo”, atribuyendo la responsabilidad al fenómeno de El Niño agravado por el calentamiento global. En esa ocasión, también enfatizó la importancia del agua como prioridad para alcaldes, gobernadores y el gobierno nacional.
En su mensaje, el presidente dijo también que ante la que él considera como deficiencia de la gestión local, es la administración nacional la que está respondiendo a la situación. “El plan de la nación de apoyar con agua las decenas de municipios hoy sin agua está funcionando”, aseguró Gustavo Petro.
Según el más reciente informe del Ministerio de Ambiente, se ha destinado un total de 710.000 millones de pesos para llevar a cabo tareas de preparación y respuesta ante las emergencias. Además, se han empleado 44.000 galones de agua, 170 equipos de bomberos y se han ejecutado 98 operaciones aéreas.
Finalmente, Petro agregó: “La capacidad de compra de cosechas y su guardado está también funcionando correctamente”.
La situación ambiental en Colombia ha puesto de manifiesto la necesidad de una acción coordinada y eficiente por parte de las autoridades locales y nacionales. Mientras la crisis persiste, se espera que estas críticas lleven a medidas concretas para abordar los desafíos ambientales que enfrenta el país.
Los datos alarmantes que deja la crisis por incendios forestales en Colombia
De acuerdo con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), se registra la presencia de 21 incendios activos en todo el país al día 24 de enero, con focos concentrados principalmente en Cumaribo, Vichada; Bogotá; Guarne, Antioquia; Tona, Santander; Cesar, Valledupar; Cucutilla, Norte de Santander; y Duitama y Aquitania, Boyacá.
Hasta el momento, se ha informado de una afectación que abarca aproximadamente 600 hectáreas en el territorio nacional; nada más en Bogotá ya van unas 14 consumidas por las llamas.
Cabe resaltar que la ministra de Ambiente, Susana Muhamad, expresó que un 90% de estos incendios son de origen provocado. Según dijo a Blu Radio, esta conclusión se basa en la experiencia acumulada y en los datos históricos disponibles.
El Ministerio de Ambiente también notificó que en total, 883 municipios a lo largo del país están bajo una alerta general debido a diversas emergencias originadas por el fenómeno de El Niño. De ellos, más de la mitad están en alerta roja por posibles incendios forestales, 47 enfrentan un riesgo inminente de deslizamientos y se ha notificado la presencia de problemas de abastecimiento de agua en 66 comunidades.
La extensa cobertura geográfica de estas situaciones demanda una atención urgente y coordinada para abordar los desafíos asociados con el fenómeno climático en curso. Una de las situaciones más complejas es la del Páramo de Berlín, ubicado en Santander: las llamas intensas han persistido por más de 24 horas, devastando la biodiversidad de la zona, incluyendo cientos de frailejones. Se estima que alrededor de cien hectáreas, de una reserva protegida durante 20 años, han sido consumidas por el incendio.