Juan Tonelli

“Cuando me enteré por qué no me había matado, me quebré”

El tipo se dio media vuelta y les dijo algo al resto que no entendí. Después se me acercó y me abrazó. Un abrazo real, humano, sincero. Lloré por segunda vez en esa noche infinita. No de miedo, ni de furia, lloré de desconcierto, de alivio, de esa mezcla de ternura y culpa que te parte al medio cuando el enemigo te da un abrazo

“Cuando me enteré por qué no me había matado, me quebré”

“Me pasé la vida intentando ser coherente y terminé negando lo que sentía”

Las palabras del médico lo tranquilizaron, pero la inquietud persistía. Si su columna estaba bien y los estudios eran normales, ¿por qué no se recuperaba? ¿Cuál era el diagnóstico? Una respuesta inesperada de esa consulta lo llevó a pensar en su propia vida y en los golpes que se había dado intentando hacer siempre lo correcto

“Me pasé la vida intentando ser coherente y terminé negando lo que sentía” 

“Lo que aprendí sobre la vida en estos 21 años que estoy esperando mi ejecución”

Creyó que su calvario terminaría pronto con una inyección letal. Pero la apelación de su abogada lo condenó a algo peor: vivir durante años como un enfermo terminal. Lleva 7.670 días en el corredor de la muerte, esperando una muerte que no llega. Hasta que un día decide dejar de resistirse y aprender a vivir dentro de lo inevitable

“Lo que aprendí sobre la vida en estos 21 años que estoy esperando mi ejecución”

“La monogamia es inviable”

Creo que las parejas se dividen en dos clases. Las que aguantan (la infidelidad del otro o la represión de sus deseos) y las que no aguantan (la infidelidad o la represión). Pero más allá de que las estadísticas estén a favor del último grupo, ambas alternativas parecen pobres

“La monogamia es inviable”

“Sabía que me estaba engañando, pero igual seguía viéndolo”

La necesidad de que alguien resolviera mis problemas de una vez por todas era el campo fértil para consentir aquel engaño. Aunque no siempre el problema es que los demás nos mienten. A veces elegimos no ver, creer a ciegas

“Sabía que me estaba engañando, pero igual seguía viéndolo”

“Yo tenía una relación abierta, solo que mi mujer no lo sabía”

Durante varios años crucé casi todos los semáforos rojos emocionales con los que me topé. Me acosté con mujeres que no me gustaban, que no me interesaban, con las que ni siquiera conectaba. A veces, simplemente me excitaba mi propia degradación, ver qué límites podía transgredir

“Yo tenía una relación abierta, solo que mi mujer no lo sabía”

Sobrevivió setenta días atrapado 700 metros bajo tierra, pero lo peor pasó cuando volvió a la superficie

Antes me sentía seguro aunque las condiciones fuesen muy difíciles. Ahora estoy a la intemperie, expulsado a una superficie hostil donde me siento aislado y vulnerable. Siento que perdí todo lo que tanto trabajo me había costado encontrar

Sobrevivió setenta días atrapado 700 metros bajo tierra, pero lo peor pasó cuando volvió a la superficie

“Quería protegerla y en realidad mi amor la estaba asfixiando”

Para cuando quedé embarazada tenía claro que ya no iba a seguir trabajando. Solo yo iba a cuidar a mi hija. Y si alguna vez tenía que dejarla con alguien unas horas, sería única y exclusivamente con una mujer. Así fue nuestra historia juntas, marcada a fuego por mi pánico a que pudieran lastimarla

“Quería protegerla y en realidad mi amor la estaba asfixiando”

“Mi padre me confesó que fue infiel, igual que yo, y sus aprendizajes me dejaron helado”

Tendría que haberme enseñado todo esto mucho antes para que yo tuviera margen de desarrollar anticuerpos

“Mi padre me confesó que fue infiel, igual que yo, y sus aprendizajes me dejaron helado”

“Mi marido murió en un hotel con su amante”

Todo cambia con la perspectiva de la muerte. Hoy pienso que quizás la plenitud no esté en la perfección, sino en la capacidad de amar aun cuando lo que vemos del otro nos desconcierta o nos duele

“Mi marido murió en un hotel con su amante”