En medio de una grave crisis inmobiliaria e incapaz de reimpulsar el consumo, China se prepara para la sesión anual de la Asamblea Popular

El Parlamento reunirá a casi 3.000 diputados que deben ratificar las decisiones presentadas por la cúpula del Partido Comunista

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La sesión anual de la Asamblea Popular Nacional de China comienza la próxima semana (REUTERS/Carlos García Rawlins/Archivo)
La sesión anual de la Asamblea Popular Nacional de China comienza la próxima semana (REUTERS/Carlos García Rawlins/Archivo)

La sesión anual de la Asamblea Popular Nacional de China comienza la próxima semana con dos grandes cuestiones en la agenda del Partido Comunista: el relanzamiento de la segunda economía mundial y el refuerzo de la seguridad nacional.

Enfrentada a una grave crisis inmobiliaria e incapaz de reimpulsar el consumo desde la crisis del COVID-19, China registró el año pasado una de sus peores tasas de crecimiento en décadas (+5,2%).

En el solemne Gran Salón del Pueblo de Pekín, la gran sesión anual de la Asamblea Popular, el Parlamento chino reunirá a casi 3.000 diputados que deben ratificar las decisiones presentadas por la cúpula del Partido Comunista.

La sesión empezará el martes y durará diez días. En paralelo tendrá lugar la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, un órgano asesor político, que inicia sus reuniones el lunes.

Estos encuentros, conocidos como las “dos sesiones” en China, difícilmente desembocarán en la aprobación de grandes paquetes de medidas que los expertos consideran necesarias para reconducir la economía.

En cambio, estarán más consagrados a “reforzar las medidas de seguridad nacional en todos los frentes”, augura Ho-fung Hung, profesor de economía política en la Universidad John Hopkins estadounidense.

No ayudará a la economía, pero podría ayudar al partido-Estado a capear el temporal de la crisis económica”, afirma.

Se prevén, eso sí, inversiones de pequeña escala en ciencia y tecnología y pasos para levantar el endeudado sector inmobiliario de China.

Objetivo de crecimiento

El presidente Xi Jinpingparece relativamente poco preocupado por los recientes problemas de crecimiento de su país”, estima Neil Thomas, analista de política china en Asia Society.

No espero grandes cambios en las cuestiones económicas centrales”, avanza para la AFP.

Pero hay un anuncio que despierta especial interés: el objetivo de crecimiento para 2024, que será desvelado por el primer ministro Li Qiang. Los economistas pronostican una cifra de alrededor del 5%.

Xi Jinping (Europa Press/Contacto/Ju Peng)
Xi Jinping (Europa Press/Contacto/Ju Peng)

“El objetivo del PIB será probablemente prudente, pero sin admitir la magnitud de las presiones que existen sobre la economía”, dice Diana Choyleva, economista jefe de Enodo Economics.

En los últimos años, las autoridades comunistas han evitado aplicar un gran paquete de rescate por temor a comprometer las arcas públicas. Y los analistas no ven motivos para que esto cambie en el corto plazo.

“Inversores y consumidores esperan medidas que puedan restaurar su confianza”, apunta Choyleva.

“Pero la prioridad del gobierno en evitar un riesgo económico mayor y en mejorar la seguridad no permite el tipo de medidas que podrían tener un efecto positivo inmediato”, agregó.

Poderes limitados

La sesión anual de la Asamblea Popular Nacional es un “acontecimiento crucial en cuanto a conexiones, con miles de personas influyentes que vienen de toda China para reunirse y hablar de política”, según el analista Nis Grunberg, del instituto alemán Merics.

Pero en la práctica, su poder es limitado.

Todas las decisiones de envergadura se han tomado semanas antes en reuniones a puerta cerrada del Partido Comunista, lejos de las cámaras.

La Asamblea “nunca ha rechazado una ley, un presupuesto, un informe o una nominación que le hayan sometido”, sostiene Changhao Wei, investigador del Paul Tsai China Center de la Escuela de Derecho de Yale de Estados Unidos.

Sin embargo, los diferentes temas sometidos a debate y el tono de los discursos dan una idea de las preocupaciones del poder comunista.

Y algunas de estas prioridades son la defensa y la seguridad nacional. Para el martes se prevé el anuncio de un aumento del presupuesto militar de China, que ya es el segundo mayor del mundo detrás de Estados Unidos.

El año pasado, Pekín amplió drásticamente su definición de espionaje y registró las sedes de numerosas firmas extranjeras de consultoría, auditoría e investigación.

Poco antes de esta sesión parlamentaria, se aprobó también una revisión de la ley de secretos de Estado, “una señal clara de la importancia de la seguridad en la agenda gubernamental de este año”, dice Choyleva.

Ante el dilema entre las profundas reformas para relanzar el crecimiento económico o reforzar el poder del Estado, los analistas consideran que los diputados chinos tienen poco margen de maniobra.

“Pekín no cederá en su política de priorizar el control y la seguridad”, afirma Grunberg.

“Todo el mundo debería preguntarse: ¿cuándo fue la última vez que Xi arriesgó su control en favor del crecimiento económico, por no hablar de reformas liberales?”, lanza.

(AFP)