Beate Zschäpe, única integrante viva del grupo neonazi "Clandestinidad Nacional Socialista" (NSU), fue condenada a cadena perpetua por su participación en asesinatos cometidos en toda Alemania de ocho turcos o personas de origen turco, de un griego y de una agente policial alemana, entre 2000 y 2007 en un macroproceso que ha dejado un sabor agridulce entre las víctimas.

La Audiencia Territorial de Múnich cerró con una sentencia ejemplar el juicio de cinco años contra la integrante de la organización ultraderechista más mortífera de Alemania desde la II Guerra Mundial, aunque el fallo reaviva el escándalo por los errores policiales y la dudosa actuación de los servicios secretos en todo este caso.

Conforme a lo solicitado por la fiscalía, la corte de Múnich también la priva de la posibilidad de solicitar una liberación condicional al cabo de 15 años, debido a la "particular gravedad" de su "falta", según el veredicto leído por el juez que preside la sala, Manfred Götzl.

El abogado de la condenada Wolfgang Heer anunció que su cliente recurrirá la sentencia asegurando que su "presencia en el lugar de un crimen" no se demostró y que ella "nunca disparó con un arma ni hizo estallar una bomba".

Beate Zschaepe, su abogado Mathias Grasel, y los jueces Gabriele Feistkorn, Peter Lang, Manfred Goetzl y Konstantin Kuchenbauer antes de la sentencia (AFP / DPA/ Peter Kneffel)
Beate Zschaepe, su abogado Mathias Grasel, y los jueces Gabriele Feistkorn, Peter Lang, Manfred Goetzl y Konstantin Kuchenbauer antes de la sentencia (AFP / DPA/ Peter Kneffel)

Zschäpe "hizo suyas las opiniones de extrema derecha de su entorno", "en particular las contrarias a los judíos y los extranjeros", recalcó el juez Götzl.

"La violencia racista no se combate sólo con la fuerza de la ley. La intolerancia y el odio deben afrontarse con la diversidad de nuestras sociedades abiertas", reaccionó en Twitter el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Heiko Maas.

"Vergüenza"

Juzgada desde mayo de 2013, Beate Zschäpe también fue condenada este miércoles por dos atentados contra comunidades extranjeras y 15 atracos a bancos cometidos por el trío NSU que formaba junto con Uwe Mundlos (38 años) y Uwe Böhnhardt (34 años) y que vivió 14 años en la clandestinidad.

Zschäpe, de 43 años, ha sido considerada culpable de los diez asesinatos atribuidos a la NSU, a pesar de que no cometió materialmente ninguno de ellos porque los perpetraron sus dos compañeros, Uwe Mundlos y Uwe Böhnhardt, que se suicidaron en 2011 para impedir su detención tras el atraco frustrado que desveló la existencia de la NSU.

Para condenarla, la corte argumentó la importancia de su "contribución" a la fundación y mantenimiento de la NSU, así como sus aportaciones a la materialización de los crímenes, siguiendo la jurisprudencia del Tribunal Supremo alemán en este ámbito.

Ayse Yozgat y Ismail Yozgat (L), padres de la víctima Halit Yozgat, ingresan a la corte antes del juicio (AFP / dpa / Tobias Hase)
Ayse Yozgat y Ismail Yozgat (L), padres de la víctima Halit Yozgat, ingresan a la corte antes del juicio (AFP / dpa / Tobias Hase)

Mundlos era "especialmente antisemita" y "odiaba el multiculturalismo en Alemania" mientras que Böhnhardt presentaba "tendencias extremistas crecientes", resumió Manfred Götzl.

La defensa, que ya ha anunciado que recurrirá ante el Tribunal Supremo, había solicitado la absolución de Zschäpe, alegando que ella sólo estaba con los otros dos miembros de la NSU porque mantenía con ellos una relación sentimental, que no organizaba ni preparaba sus crímenes y que sólo supo de ellos a posteriori, un argumento por el que los medios alemanes la apodaron "la novia nazi".

No obstante, la sentencia consideró probado que Zschäpe siguió, tras el suicidio de sus dos compañeros, un plan previamente detallado para la ocasión: roció de gasolina la vivienda que compartían en Zwickau (este) para tratar de destruir todas las pruebas y la prendió fuego, aunque no logró destruir todo el material incriminatorio.

Además, envió una docena de cartas a medios alemanes y asociaciones musulmanas con un DVD que revelaba, combinando imágenes de sus crímenes con escenas de los dibujos animados de la Pantera rosa, el contexto ultraderechista que hasta entonces la Policía había obviado.

 
Gamze Kubasik, hija de la víctima Mehmet Kubasik durante el juicio (AFP / dpa / Peter Kneffel)
Gamze Kubasik, hija de la víctima Mehmet Kubasik durante el juicio (AFP / dpa / Peter Kneffel)

Otros cuatro neonazis, sospechosos de haber aportado una ayuda logística al trío, fueron condenados a penas que oscilan entre dos años y medio y diez años de cárcel.

Este caso conmocionó a Alemania, todavía atormentada por los crímenes nazis, y puso de manifiesto los fallos de los servicios de inteligencia interior, además de ser un quebradero de cabeza para el gobierno alemán por la impunidad con la que los presuntos asesinos lograron actuar durante años.

La canciller Angela Merkel expresó la "vergüenza" de su país ante esos crímenes.

Beate Zschäpe, que permaneció callada durante gran parte del juicio, acabó expresándose para decir que la ideología de extrema derecha ya no tenía "realmente ninguna importancia para ella". "Por favor, no me condene por algo que no quise ni cometí", dijo al presidente del tribunal, Manfred Götzl.

El abogado Hermann Borchert y Beate Zschaepe en un momento del juicio (AFP/ dpa / Peter Kneffel)
El abogado Hermann Borchert y Beate Zschaepe en un momento del juicio (AFP/ dpa / Peter Kneffel)

El ministro de Interior, Horst Seehofer, declaró que con el fallo "concluye el trabajo de la Justicia", pero que no es el "punto final" del proceso de revisión, que se investigó en dos comisiones en el Bundestag (cámara baja) y sigue siendo analizado en otras once de sendos parlamentos regionales.

"Desastre"

Las familias fueron acusadas por error, y los investigadores nunca estudiaron seriamente la hipótesis xenófoba.

Algunos familiares de las víctimas contaron ante el tribunal que la policía sospechaba que los fallecidos habían muerto en ajustes de cuenta entre narcotraficantes o en casos de blanqueo de dinero.

Se destruyeron documentos importantes antes de que terminara la investigación.

Una comisión de investigación parlamentaria estudió las disfunciones de la policía y de la justicia, y el entonces presidente de la Cámara Baja habló de un "desastre histórico sin precedentes" y denunció "el enorme fracaso de las autoridades" en la investigación que duró más de una década.

Semiya Simsek, hoja del asesinado Enver Simsek, ingresa a la corte antes del juicio (AFP / dpa / Matthias Balk)
Semiya Simsek, hoja del asesinado Enver Simsek, ingresa a la corte antes del juicio (AFP / dpa / Matthias Balk)

Las comisiones de investigación en el Bundestag constataron que la inteligencia alemana destruyó documentos relacionados con el caso una vez que les fueron solicitados, para no tener que entregarlos, pero no aclararon, entre otras sombras sobre su actuación, las alegaciones de que uno de sus agentes presenció uno de los asesinatos.

El juicio se enredó en detalles del procedimiento y se atrasó por la voluntad de la principal acusada de revocar a sus tres abogados, antes de decidir contratar a otros dos defensores.

Para algunos familiares de las víctimas quedan aspectos sin aclarar. "Nuestra confianza en las instituciones del Estado (alemán) se ha quebrado profundamente" y no se restablecerá a no ser que "se lancen otros procedimientos" para revelar posibles complicidades, resumió este miércoles el presidente de la Comunidad turca de Alemania, Gökay Sofuoglu.

Con información de AFP y EFE

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