La ONU confirmó al menos 140 muertos por el ataque en Saná (AFP)
La ONU confirmó al menos 140 muertos por el ataque en Saná (AFP)

Más de 140 personas murieron y centenares resultaron heridas el sábado en la capital de Yemen a causa del bombardeo de un funeral por parte de la coalición árabe, según los rebeldes hutíes, acusación que fue rechazada por Riad.

La coalición negó cualquier implicación en los bombardeos y adujo en un comunicado que habría que que considerar "otras causas" del ataque, calificado de "masacre" por los rebeldes.

Entre las personas reunidas por el funeral figuraban responsables hutíes, los rebeldes que se apoderaron de Saná hace más de dos años y quienes combate una coalición árabe liderada por Arabia Saudita en apoyo del gobierno reconocido por la comunidad internacional.

La ONU confirmó "más de 140 muertos" por los ataques aéreos.

El balance "podría agravarse", agregó el vocero del ministerio de Salud, Tamim Al Shami, en la cadena de televisión de los rebeldes, Al Masirah. Y dijo que había "restos humanos carbonizados" y no identificados en el lugar del ataque, así como "varios desaparecidos".

Los bombardeos apuntaron contra un edificio en la capital, controlado por los rebeldes, donde aparentemente un grupo de personas se había reunido a media tarde para presentar su pésame por la muerte del padre del ministro de Interior rebelde, Jalal Al Ruishen, añadió Sabanews.net.

Una fuente de seguridad, citada por la misma página web, dijo que un enorme incendio se había declarado en el edificio.

(AFP)
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Los equipos de rescate retiraban cuerpos calcinados y trataban de sacar otros atrapados entre los escombros, informó un fotógrafo de la AFP en el lugar. Algunos heridos habían perdido sus piernas y estaban siendo tratados allí mismo por voluntarios, agregó.

Las ambulancias evacuaban a las víctimas y los hospitales lanzaron un llamado para que la gente donara sangre, según los habitantes.

"Un avión lanzó un misil y minutos después otro avión atacó" el edificio, dijo el reportero a la AFP. Otro testigo, que pidió el anonimato, describió el ataque como un "crimen de guerra". "Era el funeral de un hombre en Saná y ahora se ha convertido en el funeral de decenas de yemenitas", afirmó.

La cadena de televisión rebelde Almasirah afirmó que el alcalde de Saná, Abdel Qader Hilal, estaba entre los fallecidos. Los rebeldes no precisaron si Ruishen u otras personalidades aparte de Abdel Qader Hilal se encontraban allí en el momento del ataque.

Funeral de las víctimas del bombardeo (AFP)
Funeral de las víctimas del bombardeo (AFP)

– Amenaza de los rebeldes –

Los hutíes se apoderaron de Saná hace más de dos años y controlan también otras regiones del país. El gobierno yemenita, que tuvo que huir del país, intenta recuperar el terreno perdido con el apoyo de la coalición árabe liderada por la vecina Arabia Saudita.

El ataque "no quedará impune", advirtió el Consejo Político Supremo, establecido recientemente por los hutíes y sus aliados, partidarios del ex presidente Ali Abdalá Saleh, e instó a sus simpatizantes a "usar todos los medios para responder a este crimen".

Además, el consejo pidió a los yemenitas que participen en una manifestación el domingo por la mañana frente a la oficina de la ONU en Saná para protestar por los "crímenes de guerra" de la coalición.

Organizaciones de defensa de los derechos humanos han acusado a la coalición, que interviene en Yemen desde marzo de 2015, de cometer "errores" después de que sectores civiles se hayan visto alcanzados por sus bombardeos.

El sábado al amanecer, cuatro civiles, miembros de una misma familia, fueron abatidos en un bombardeo aéreo de la coalición contra una casa cerca de Bajil, en la provincia de Hodeida (oeste), indicó a la AFP un responsable provincial.

El 15 de marzo de 2016, bombardeos aéreos contra un mercado en la provincia de Haja (noroeste de Saná) causaron, al menos, 119 muertos, según Unicef. Un jefe tribal próximo a los rebeldes acusó a la coalición.

El conflicto en Yemen ha causado más de 6.700 muertos, según la ONU.

Con información de Mohammed Huwais (AFP)