Cuatro agentes fueron emboscados en la misma zona donde masacraron a 13 policías del Edomex: se refugiaron en una iglesia

Dicha comunidad es la misma donde el pasado 18 de marzo trece policías del Estado de México que se dirigían a la zona Puente de los Sabinos, en Coatepec de Harinas, fueron emboscados por presuntos pistoleros del grupo criminal la Familia Michoacana

En el municipio de Coatepec Harinas, Estado de México, cuatro agentes de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) fueron emboscados y atacados a balazos cuando circulaban sobre la carretera Ixtapan de la Sal—Almoloya de Alquisiras, a la altura de la comunidad Llano Grande.

Según los primeros reportes, los efectivos realizaban un recorrido cuando se vieron sorprendidos por una serie de detonaciones que nunca supieron identificar de donde provenían. Temerosos de una posible emboscada, y ante los pocos elementos que conformaban la célula policial, decidieron dispersarse y refugiarse en lugares distintos.

Dos oficiales se refugiaron al interior de la iglesia Llano Grande, mientras que el otro par tomó un rumbo diferente. La Secretaría de Seguridad estatal tuvo conocimiento de que los dos agentes de la fiscalía estatal que se ocultaron en el recinto religioso solicitaron apoyo tras presuntamente haber sido “emboscados en la zona”.

En algunos audios que circularon por redes sociales se escucharon a los oficiales manifestar que, pese a que pidieron apoyo, se habían quedado solos.

Posteriormente elementos de la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Secretaría de Seguridad estatal, así como policías municipales, llegaron en apoyo y rescataron a los dos efectivos que se encontraban en el templo. Minutos después fueron encontrados los otros dos agentes y fueron auxiliados hasta que se retiraron de la zona.

La fiscalía mexiquense informó que, de acuerdo con sus reportes, una célula de la Sedena con policías de investigación llevaban a cabo un recorrido y al terminar se separaron para ir hacia sus respectivas bases. Cuando los elementos reportaron que escucharon disparos, sin observar a ningún posible agresor, se metieron a la iglesia de la comunidad para resguardarse de cualquier situación que pudiera presentarse.

La Fiscalía mexiquense confirmó que los cuatro agentes estaban en buen estado de salud y que ya se habían reportado. Sin embargo, aún se desconoce quién o quienes habrían realizado los disparos.

Dicha comunidad es la misma donde el pasado 18 de marzo trece policías del Estado de México que se dirigían a la zona Puente de los Sabinos, en Coatepec de Harinas, fueron emboscados por presuntos pistoleros del grupo criminal la Familia Michoacana.

Según los detalles, sujetos escondidos en las montañas de hojas secas los atacaron a quemarropa, en la comunidad Llano el Grande. Los vecinos, que atestiguaron aquello, no le abrieron la puerta a la policía porque, se presume, días antes la célula delictiva les había anticipado que algo pasaría.

Los videos que circularon sobre la emboscada son de una violencia indecible. Al menos cinco agentes se resguardan detrás de un vehículo oficial mientras intentan pedir ayuda.

La grabación de apenas 12 segundos muestra como uno de los uniformados tira su arma, mientras uno de sus compañeros lo protege. Los elementos, de la policía estatal y fiscalía, quedaron partidos por las balas, tumbados sobre los charcos donde se confundió su sangre.

Hubo llamadas de auxilio, gritos desesperados e intercambios de balas, pero las autoridades no pudieron hacer nada por aquellos elementos ejecutados. La carretera en la que los sicarios tiraron estaba convertida en un infierno de llantos e histeria. Estado de México volvía una vez más a los encabezados.

Los investigadores de la fiscalía recogieron versiones sobre camionetas que llegaban a aquel sitio preparándose para el ataque. Las indagatorias fueron, en su mayoría, ciertas. En inmuebles cercanos a la carretera, los pistoleros aguardaron a los policías para agredirlos. Desde lejos, vecinos capturaron el instante en que los sujetos disparaban sus armas largas.

Se presume que la emboscada se habría tratado de una represalia por parte del cártel michoacano, que unas horas antes había sufrido un duro golpe en el municipio de Zacualpan, donde fueron decomisados tres vehículos y una libreta en la que se especificaban puntos de halconeo y bases del grupo delictivo.

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