El alcalde de Miami canceló las medidas sanitarias que había anunciado por el avance del coronavirus

La reversión tuvo lugar en menos de 24 horas. Implicaba el cierre de restaurantes y gimnasios, considerando el fuerte alza de casos positivos en el estado

Personas usando tapabocas pasean antes del toque de queda este viernes en el paseo turístico de Ocean Drive en Miami Beach, Florida. EFE/Giorgio Viera
Personas usando tapabocas pasean antes del toque de queda este viernes en el paseo turístico de Ocean Drive en Miami Beach, Florida. EFE/Giorgio Viera

El alcalde del condado de Miami-Dade, Carlos Giménez, se vio inmerso en una polémica el lunes luego de firmar una orden ejecutiva determinando que, a partir del miércoles y hasta nuevo aviso, los restaurantes sólo podrían operar con envíos a domicilio y que los gimnasios, casinos, salones de fiestas y alquileres temporales debían cerrar. Sin embargo, menos de un día entero después, decidió dar marcha atrás con la decisión, y la dejó sin efecto.

El condado del sur de la Florida mantuvo su actividad comercial cerrada durante diez semanas como consecuencia de la pandemia, entre mediados de marzo y fines de mayo, y el proceso de reapertura lleva más de un mes en marcha. Desde entonces, los contagios se han disparado, especialmente en el condado sureño. Al martes se cuentan un total de 51.058 casos positivos, prácticamente un cuarto de los 213.794 positivos contabilizados en todo el estado. La cifra de decesos está cerca de los 4.000. Y 1.018 corresponden a Miami-Dade.

Pero los números de contagios no son los únicos que preocupan en el sur de la Florida. También lo hacen las cifras económicas. El confinamiento de la pandemia llevó a esta región a tener cifras de desempleo comparables con los tiempos de la gran depresión de finales de la década de 1920 y principios de 1930. La situación presenta un franco contraste con los meses previos

Tal vez con esta situación en mente, Gimenez anunció este martes que, después de una reunión “muy productiva con sus asesores médicos”, llegó a la conclusión de que los gimnasios pueden permanecer abiertos. Y aclaró que mientras se esté bajo techo, toda actividad física debe realizarse con máscara tapabocas y si es al aire libre se deben mantener los seis pies de separación.

El alcalde de Miami-Dade, Carlos Gimenez. Foto: REUTERS/Marco Bello
El alcalde de Miami-Dade, Carlos Gimenez. Foto: REUTERS/Marco Bello

El anuncio de Gimenez siguió a otro realizado en la noche del lunes, cuando permitió que los restaurantes atiendan clientes en terrazas y patios, algo que su orden ejecutiva inicial prohibía.

La comunidad de pequeños comerciantes del condado había criticado duramente la decisión del alcalde, alegando la frágil situación económica en la que se encuentran. La pregunta más frecuente era cuál es el plan a largo plazo que evitaría que cuando se reabran los comercios después de este nuevo cierre, no se vuelva a los contagios masivos que se ven hoy. Pero la opinión pública está dividida y algunos incluso creen que los alarmantes números de contagios requieren más cierres.

Por su parte, algunos de los alcaldes de las ciudades que componen Miami-Dade se mostraron disgustados con Gimenez porque no consultó con ellos antes de anunciar las restricciones. El alcalde Carlos Hernandez, de la ciudad de Hialeah, dijo haberse enterado por la prensa. Su homólogo de Miami, Francis Suarez, llamó al dialogo y a desarrollar un plan seguro de reapertura que no de marchas y contramarchas.

Los contagios se han disparado, pero por ahora el índice de mortalidad sigue siendo bajo en Florida, sobre todo si se compara con las cifras que se vieron en otras zonas duramente afectadas, como Nueva York.

El índice que preocupa, no obstante, es la cantidad de gente que ha tenido que ser conectada a respiradores, la cual ha aumentado en un cien por ciento en las últimas dos semanas. Generalmente, con el incremento de personas conectadas a respiradores, aumenta el número de fallecidos.

No obstante, al igual que el índice de mortalidad general, también ha descendido la tasa respecto de quienes han llegado a esta situación. A comienzos de la pandemia, en Miami, fallecía un 70 por ciento de quienes estaban conectados a respiradores. Hoy esa cifra disminuyó a 40 por ciento.

Por ahora, los hospitales locales aseguran tener capacidad suficiente para atender los casos, aunque el hospital público más grande de Miami ha pedido hoy al gobierno federal 100 enfermeros de otras zonas del país para ayudar a contener la situación.

La orden que sigue en pie sin marcha atrás en Miami-Dade es el toque de queda efectivo entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana.

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