Cuando el artista británico Banksy destruyó de forma espectacular una de sus obras la semana pasada después de que fuera subastada, muy probablemente multiplicó su valor, según varios expertos, que aseguran que podría valer el doble que la original.

Nadie sabe cómo el misterioso artista consiguió activar el mecanismo escondido en el marco de la pintura "Girl with Balloon" ("Niña con globo") justo después de que fuera vendida el viernes en la casa de subastas Sotheby's por 1.042.000 libras ( unos 1,4 millones de dólares).

Los restos de la obra se han convertido en una nueva obra de arte en sí mismos y han sido rebautizados por Banksy: "Love is in the Bin" (El amor está en la papelera).

La compradora de la obra es una "coleccionista europea" con una larga relación con la casa de subastas, señaló Sotheby's en un comunicado, aunque no detalló su identidad.

No es la primera vez que Banksy prepara una acción de protesta contra el mercado del arte. En una ocasión, hizo vender en Central Park originales suyos firmados, sin ninguna comunicación, a un precio muy bajo. Y también colgó en un muro de la sala de la Mona Lisa en el Louvre una reproducción con un "smiley".

Pero este nuevo "happening" del viernes en Londres ha sentado precedente y podría volver de moda las obras hechas trizas, destacan varios expertos.

Para Thierry Ehrmann, presidente de Artprice, especializado en las cotizaciones en el mercado del arte, el "precio actual" de esta obra tendría que "situarse por encima de los dos millones de euros".

"Se trata de una performance prestada del ready-made de Marcel Duchamp. La lectura es que el arte viene de la calle, donde lo efímero es el padre natural del Street Art", afirma Ehrmann a la AFP.

"Banksy recuerda que, incluso en una venta de prestigio, todo su arte es efímero", agrega.

"Estar atentos"

Banksy, quien ha contribuido a introducir el arte urbano en el mercado, "puede destruir su obra y creer que perjudica a los capitalistas que la adquieren. Se equivoca. Los restos de esta destrucción se llenan de un nuevo prestigio y aumenta su valor financiero", explica Mikaël Faujour, de la revista Artension.

Para los expertos, esta acción irreverente instaurará una incertidumbre duradera en el mercado del arte.

A partir de ahora, cualquier comisario que ponga fin con su martillo a una puja de una obra de Banksy "se preguntará si pasará alguna cosa", pronostica Arnaud Oliveux, experto responsable de una venta el 24 de octubre en Artcurial, París, donde se subastan tres serigrafías y un objeto (una rata en resina que sostiene un pincel), firmados por Banksy.

"Tendremos que estar atentos", comentó irónico a la AFP este experto en arte urbano, que no tiene ganas de hacerse "banksear", como lo resumió la semana pasada un responsable de Sotheby's.

"El artista no quería destruir su obra totalmente. Se ha convertido en otra cosa, también creó rumores en las redes sociales", dice Arnaud Oliveux, señalando que la obra se ha convertido en "icónica".

“El artista no quería destruir su obra totalmente. Se ha convertido en otra cosa, también creó rumores en las redes sociales”

Sotheby's aseguró que no estaba al corriente de lo que iba a hacer Banksy, y los especialistas coinciden en que esta autodestrucción fue un "golpe bien hecho", aunque persisten muchas incógnitas.

Para el experto de Le Monde, Harry Bellet, "había probablemente algunas personas de la banda de Banksy en la sala".

Además, la triturada que Banksy dijo que estaba instalada en el marco del cuadro, según un video colgado en las redes por el artista, tendría que haber sido descubierta. Estas obras suelen estar sometidas a múltiples análisis para garantizar que no están dañadas, critican algunos.

Jean-Louis de la Vaissiere para AFP

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