Reynaldo Obregón en el centro, junto a Cruz Alberto (de camiseta roja) y el resto de sus sus hijos de dos matrimonios
Reynaldo Obregón en el centro, junto a Cruz Alberto (de camiseta roja) y el resto de sus sus hijos de dos matrimonios

El padre, un paramilitar de los que Daniel Ortega usa para reprimir las protestas en Nicaragua. El hijo, uno de los llamados "autoconvocados", muchachos que se reúnen espontáneamente a exigir un cambio de rumbo en el gobierno. El desenlace fatal se produce cuando los paramilitares de Ortega atacan a balazos un grupo de muchachos que protestaban la noche del 30 de mayo en la ciudad de Estelí, a 147 kilómetros de Managua.

A pesar que el hecho ocurrió hace más de un año, el caso se conoció el pasado domingo 23 de junio, cuando en una misa lo contó uno de los sacerdotes más críticos de Ortega, el obispo de Estelí, monseñor Abelardo Mata, quien, en ocasión de recordar a los jóvenes caídos hace un año a manos de policías y paramilitares, dijo: "Aquí en esta ciudad (Estelí), desde un punto cercano, en este parque, un francotirador dispara contra un joven para descubrir después con horror que era su hijo".

El hombre, identificado como Reynaldo José Obregón, de 57 años de edad, es oriundo de la ciudad de Estelí, y en su hoja de vida está el haber sido militar en los años ochenta del siglo pasado, cuando Nicaragua, gobernada también en ese entonces por Daniel Ortega, se debatía en una guerra civil entre los sandinistas y los contras, grupo armado que trataba de derrocar a los sandinistas.

Cruz Alberto Obregón junto a dos de sus hermanas y su padre
Cruz Alberto Obregón junto a dos de sus hermanas y su padre

El obispo Mata confirmó después al diario La Prensa de Nicaragua, que ese francotirador que habría matado a su propio hijo es Obregón. Y la víctima es Cruz Alberto Obregón López, de 23 años de edad, muerto a balazos cerca de la plaza de Estelí el fatídico 30 de mayo de 2018.

Obregón no ha querido brindar declaraciones a los medios. Infobae le llamó por teléfono, pero no contestó llamadas.

El muchacho vivía en una comunidad llamada El Regadío, que se le conoce por ser un "nido" de paramilitares de Ortega. Por la noche, sin que su familia se diera cuenta, guardó su moto y salió a pie a reunirse con unos amigos cerca del parque central de Estelí. Sin embargo, cerca de las 8:00 de la noche, los paramiliares de Ortega comenzaron a disparar contra los jóvenes con fusiles desde edificios públicos aledaños.

Testimonios de paramilitares que han llegado a oídos de familiares de la víctima, indican que Reynaldo Obregón habría disparado contra un joven y al verlo caer reconoció por la ropa que era su hijo, ya que el joven vestía igual que cuando esa mañana lo había visto en El Regadío.

El obispo de Esteli, monseñor Abelardo Mata, quien reveló hace pocos días el horrible caso del padre que habría matado a su hijo
El obispo de Esteli, monseñor Abelardo Mata, quien reveló hace pocos días el horrible caso del padre que habría matado a su hijo

Otro testimonio es el de un joven que acompañaba a la víctima y lo asistió cuando lo vio caer herido. Las balas impactaron a la Obregón López en el cuello, el pecho y, cuando quiso voltearse, también en la espalda.

El testigo, que habló a condición de anonimato por temor a represalias, dice que pasados unos diez minutos después que el muchacho cayó abatido, entró una llamada del papá a su celular, y cuando le dijeron que su hijo estaba muerto, supuestamente dijo: "Él se lo buscó. Lo lograron".

Familiares del fallecido indican que Obregón, quien desde hace años está separado de la madre de sus dos primeros hijos, incluido el ahora fallecido, no quiso llegar a reconocer el cuerpo a la morgue porque en el lugar habían otros jóvenes opositores a Ortega.

Cruz Alberto en primer plano y al fondo su amigo Orlando Francisco Pérez Corrales, asesinado por fuerzas de Ortega antes que él
Cruz Alberto en primer plano y al fondo su amigo Orlando Francisco Pérez Corrales, asesinado por fuerzas de Ortega antes que él

El papá de la víctima sí llegó al velatorio, donde permaneció en un lugar apartado, sin mezclarse con los demás. Llorando.

Desde la muerte de su hijo, Obregón da muestras de estar deprimido. Según el obispo Mata, llora con frecuencia. La gente lo ve caminar por las calles cabizbajo, pero se niega a hablar del caso.

Tras los rumores de que él habría matado a su propio hijo, su hija, Amy Obregón, quien se encuentra fuera de Nicaragua, ha hablado con él y le pregunta si son ciertos los rumores.

"Yo le he preguntado a él lo que se dice, pero él me responde que temprano estuvo en la Alcaldía (de Estelí) y luego se fue porque tenía que trabajar porque tenía turno", dijo Amy.

Y luego agregó entre sollozos: "Yo le he dicho que si estuvo ahí, solo él lo sabe. Si se siente mal que hable, que diga la verdad y que yo espero que no sea verdad porque es mi padre y a mí me duele. Le digo que dé una entrevista, pero él me asegura que no es verdad. Y yo le digo que hable lo que tiene que hablar. Yo espero de corazón que no sea verdad, porque una cosa es que él estuvo ahí y otra muy diferente que digan exactamente que él lo mató".

El certificado de defunción de Cruz Alberto Obregón que le entregaron a su mamá, Sara Amelia López.
El certificado de defunción de Cruz Alberto Obregón que le entregaron a su mamá, Sara Amelia López.

Obregón López estaba finalizando su tesis para graduarse como ingeniero civil y estudiaba al mismo tiempo una segunda carrera, ingeniería en energía renovable.

Hasta antes del 18 de abril de 2018, Obregón López seguía los pasos de su padre en el partido Frente Sandinista (FSLN), que dirige Daniel Ortega. Era activo en las filas de la juventud de esa agrupación política y lo representaba cuando había procesos electorales.

Comenzó a disentir del FSLN cuando el 20 de abril de 2018 fue asesinado por las fuerzas de Ortega su amigo Orlando Francisco Pérez Corrales, ambos compañeros de estudio y amigos inseparables.

Un familiar sostiene un dibujo en memoria de Cruz Alberto Obregón.
Un familiar sostiene un dibujo en memoria de Cruz Alberto Obregón.

Pérez Corrales fue una de las primeras víctimas de las fuerzas de Ortega, tras desatarse las protestas sociales contra su gobierno debido a que quería imponer unas lesivas reformas al Seguro Social.

De acuerdo con el gobierno, 198 nicaragüenses han perdido la vida en el conflicto sociopolítico de Nicaragua, pero, según organismos pro derechos humanos, las víctimas oscilas entre 325 y más de 500 personas fallecidas producto de la represión con armas de guerra perpetrada por las fuerzas gubernamentales y sus paramilitares.