Alan García, en su investidura de 1985 y la segunda, 31 años después
Alan García, en su investidura de 1985 y la segunda, 31 años después

Reconocido como el político más hábil de la escena peruana, la carrera de Alan García estuvo llena de episodios controversiales. Con un meteórico ascenso que lo llevó a la presidencia con solo 36 años, el líder aprista puso fin a su vida con un disparo, cuando la policía buscaba arrestarlo por las investigaciones de corrupción en su contra.

"Demuéstrenlo pues, imbéciles"

Cada vez que García era acusado de corrupción, tocaba una fibra muy sensible en la mente del ex presidente.

Muchas veces, no controlaba su ira y soltaba exabruptos. Hace pocos meses, cuando periodistas le consultaron por un pago de 100.000 dólares que García cobró por una conferencia en Brasil, aparentemente provenientes de una cuenta oculta de la constructora Odebrecht, exclamó: "Demuéstrenlo pues, imbéciles, ¡Demuéstrenlo! Encuentren algo".

El "mejor discurso de la historia" del Perú

Era el año 2001. Tras una década de exilio en Colombia y París, luego de un gobierno (1985-1990) de grandes fracasos económicos, Perú buscaba reconstruirse ante la caída del régimen fujimorista. García vio la oportunidad de redimirse y los rumores se cumplieron solo unos meses antes de las elecciones: volvió y compitió con mayor éxito del esperado.

(Video: Alan García y su gran poder de oratoria)

El líder aprista, conocido por su gran oratoria, se reencontró con la militancia en un esperado evento en el centro de Lima. "No lo escuches, porque te convence", advertían sus detractores a los votantes más jóvenes.

No lo escuches, porque te convence

Allí, proclamó unos versos de Calderón de la Barca y volvió a enamorar a multitudes, hablando sobre cuánto extrañó al país durante su estancia en París. No le alcanzó para vencer en el ballotage a Alejandro Toledo, pero el mensaje es considerado uno de los más destacados de la historia política peruana.

"La plata llega sola"

García siempre lo negó, mientras que el periodista Jaime Bayly se mantiene firme en su relato. Según publicó el escritor en una columna del 2010, cuando todavía coqueteaba con la idea de ser candidato a la Presidencia, el entonces mandatario (impedido de volver a presentarse) lo animó a mantenerse en carrera con un polémico argumento.

Para Bayly, el sueldo del Poder Ejecutivo era demasiado bajo y no alcanzaría para los gastos habituales de su familia. "Alan soltó una risotada y sentenció la frase de la noche: 'No seas cojudo (tonto), la plata llega sola'", agregó (según el escritor), sin dar mayores explicaciones sobre el origen de estos fondos extraoficiales.

Una patada infame

Por el año 2004, García Pérez encabezaba la oposición al gobierno de Alejandro Toledo. Tenía en su mente el objetivo de sucederlo en la presidencia en la elección del 2006, por lo que trataba de acaparar todos los focos.

(Video: la patada de Alan García)

Por ello, su disgusto cuando un manifestante se le puso por delante en una marcha de la Confederación General de Trabajadores fue tal que decidió propinarle una patada para correrlo del camino. La escena, captada por la prensa, lo obligó a disculparse con Jesús Lora, quien compartió un posterior desayuno con el político.

La muerte de Haya de la Torre

El joven García fue uno de los discípulos más cercanos de Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA). En sus propias palabras, lo consideraba "un apóstol de Cristo". Su muerte, cuando el militante tenía 29 años, lo marcó de una forma profunda que lo llevó a un tratamiento médico, el cual desató todo tipo de rumores.

Después de velarlo durante cinco días tuve una depresión profunda

Desde bipolaridad a esquizofrenia, García desmintió padecer de algún trastorno mental. "Después de velarlo durante cinco días tuve una depresión profunda y un amigo me dijo que eso se curaba rápido. 'Vienes a la clínica y descansas', me dijo", explicó a El Comercio en el 2011. Informes publicados por la prensa peruana indican que allí recibió una prolongada "cura de sueño" para salir del pozo depresivo.

La entrega de la banda

Cuando García se despidió del poder, al finalizar su segundo mandato (2006-2011), decidió romper el protocolo. Descontento con la elección del líder nacionalista Ollanta Humala, el líder aprista decidió no estar en la ceremonia de investidura y no le realizó el traspaso de la banda presidencial.

García Pérez salió a las escalinatas de Palacio de Gobierno junto a sus allegados, se quitó la banda y la entregó al jefe de la Casa Militar, Jaime Araujo. Luego, salió en una camioneta por una puerta lateral.

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