Gobierno portugués inicia diálogo con partidos para buscar soluciones a crisis de vivienda

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Liusboa, 3 nov (EFE).- El primer ministro de Portugal, el conservador Luís Montenegro, anunció que se reunirá este jueves con los partidos de la oposición para tratar de buscar soluciones a la crisis de vivienda a través del diálogo político, y pidió a los portugueses "tiempo" para que las políticas de su Gobierno den resultados.

"Por parte del Gobierno, nos corresponde escuchar y decidir", aseguró Montenegro en un discurso al país desde su residencia oficial en Lisboa, en el que también repasó algunas de las medidas que su Ejecutivo ha adaptado para tratar de atajar la crisis habitacional.

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"Es cierto -continuó- que tenemos un problema grave en materia de vivienda y también es cierto, y hay que decirlo con claridad, que no se construyen casas de la noche a la mañana. Y precisamente por eso debemos tener el valor de decir a los portugueses que necesitamos tiempo para que las políticas den los resultados deseados".

Montenegro dijo, además, que "el diálogo político sobre la vivienda no es nuevo, pero ahora se materializa" a raíz de la ley que el Gobierno busca impulsar en el Parlamento para modificar el régimen de alquiler. Precisamente esta ha sido una de las principales demandas de las protestas, que no se apruebe la iniciativa.

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El primer ministro dijo que están "abiertos al diálogo y a las aportaciones de todos", y que "hoy hay muchas propuestas que se están presentando, procedentes de diversos sectores de los partidos políticos, de organizaciones, asociaciones, expertos y ciudadanos interesados en esta materia".

"Estas propuestas deben sistematizarse y sopesarse de forma coherente, organizada e integrada. No le hacemos ningún favor al país ni al futuro si nos sumamos ahora a una subasta de propuestas que, en el calor del momento, acabará provocando más estragos que beneficios", consideró.

Sobre las protestas dijo: "Somos un país pacífico, somos un país donde todos pueden ejercer y ver respetados sus derechos, en primer lugar el derecho de reunión, de manifestación y de libre expresión, pero también el derecho a la libre circulación, a la tranquilidad, al orden y a la seguridad, a la salubridad y a la preservación del espacio público, y el derecho al ejercicio de la autoridad por parte de las fuerzas y los agentes habilitados para ello por la ley y la Constitución".

"Lo he dicho y lo repito: en Portugal no hay motivo para importar modelos de protesta violentos y hay que hacer todo lo posible para evitar cualquier enfrentamiento indeseable", dijo, en una referencia velada a las protestas de países como Francia o Italia.

La protesta se ha convertido en un foco de tensión política y social en Portugal después de sucesivas intervenciones policiales para desalojar las acampadas de Lisboa y Oporto, que han provocado decenas de detenciones y numerosos heridos.

El pasado domingo, más de 2.000 personas se manifestaron en Lisboa y alrededor de un millar en Oporto contra las cargas policiales de la madrugada anterior, que dejaron trece detenidos en ambas ciudades.

Las imágenes de aquellas actuaciones llevaron al presidente de Portugal, António José Seguro, a pedir explicaciones al Gobierno, mientras el ministro del Interior, Luís Neves, defendió la intervención policial.

Seguro también presidió este lunes un Consejo de Estado para abordar la "cohesión social", después de ya haber recibido individualmente a los partidos políticos para debatir este mismo asunto tras las protestas de las últimas semanas. EFE