Rostyslav Averchuk
Leópolis (Ucrania), 29 oct (EFE).- Miles de habitantes de la ciudad ucraniana de Jersón disfrutan de las primeras horas en años sin ataques rusos por el alto el fuego para permitir la llegada de ayuda humanitaria a la localidad de Oleshki, controlada por Rusia, mientras comienzan los preparativos para evacuar a la población civil de allí.
PUBLICIDAD
"¡La gente se ha ido felicitando mutuamente por tener por fin silencio!", declara a EFE Emilia Jutkovska, psicóloga de uno de los hospitales de Jersón, en el tercer día sin explosiones en la ciudad, separada de Oleshki únicamente por el río Dniéper y una serie de islotes.
Un número inusualmente elevado de pacientes acudió a sus sesiones, ya que los vecinos pudieron llegar al hospital y recorrer libremente las calles, salpicadas de metralla, sin temor a que en cualquier momento caiga una bomba o un dron.
"Hay mucho tráfico y la gente camina, en lugar de casi correr", señala, mientras los vecinos aprovechan la tregua para visitar los parques, tiendas y bancos, y los trabajadores municipales se apresuran a limpiar las calles.
Se ha informado de un atasco de tráfico a la entrada de la ciudad, cubierta con redes antidrones, ya que muchos vecinos desplazados llegaron por primera vez en años. El alto el fuego también ha abierto el acceso a las zonas normalmente fuera de alcance debido a la elevada presencia de drones.
PUBLICIDAD
"La gente fue allí a comprobar el estado de sus casas a pesar del peligro de las minas", afirma Jutkovska, al tiempo que expresa su esperanza de que se sucedan más días de "silencio".
Vídeos de edificios gravemente destruidos y carreteras llenas de cráteres, difundidos por voluntarios civiles que se apresuraron a llevar comida a decenas de residentes que aún viven en las zonas más peligrosas de Jersón, ponen de relieve la destrucción sufrida en casi cuatro años de ataques rusos ininterrumpidos.
PUBLICIDAD
Al menos una persona, el portavoz de la 34.ª Infantería de Marina de Ucrania, Volodímir Obertas, murió tras pisar una mina mientras acompañaba a unos periodistas, y un vecino de 71 años resultó herido en otro accidente.
Muchos se muestran escépticos respecto a los efectos a largo plazo del alto el fuego, al causar los bombardeos en otras zonas de Ucrania la muerte de al menos 20 personas el jueves por la mañana.
El ejército ucraniano confirma que el alto el fuego se mantiene en la zona. Sin embargo, existe el temor de que las tropas rusas lo estén aprovechando para introducir suministros y rotar fuerzas cerca de Oleshki, una posición de apoyo para los ataques contra Jersón que han matado o mutilado a miles de civiles.
PUBLICIDAD
"La gente está comprando comida porque teme que la situación empeore incluso más cuando (la tregua) termine el domingo", señala Jutkovska.
"El silencio en Jersón está cargado de ansiedad. La gente comparte su horror tras visitar sus hogares y sus lugares favoritos", escribió Larisa Polska, directora de una fundación benéfica local, y añadió que los habitantes están alarmados ante lo que pueda ocurrir cuando se reanuden los ataques, tanto en Jersón como en Oleshki.
PUBLICIDAD
En Oleshki, las tropas rusas han comenzado a desminar los accesos a la ciudad y se espera que la ayuda humanitaria llegue pronto a unos 2.000 residentes que llevaban meses atrapados allí sin un suministro adecuado de alimentos y sin servicios básicos.
El Defensor del Pueblo de Ucrania, Dmitró Lubinets, partió hacia la zona ocupada por Rusia para supervisar la misión y la posterior evacuación de la población local junto con su homóloga rusa, Yana Lantratova.
"Es importante entender lo que está sucediendo sobre el terreno y hacer todo lo que podamos para que los acuerdos a los que hemos llegado funcionen", subrayó Lubinets el jueves en Telegram.
Aún no está claro si los residentes sin documentación y aquellos que no hayan pasado controles de las autoridades instaladas por Rusia podrán salir hacia territorio controlado por Ucrania sin interrogatorios ni detenciones, ya que tendrán que atravesar zonas bajo control ruso.
PUBLICIDAD
Rusia podría convertir la operación en una maniobra de relaciones públicas destinada a manipular la opinión pública internacional, advierte la periodista Zarina Zabriski, que lleva los tres últimos años en Jersón, ya que, según se afirma, solo se ha permitido la entrada en Oleshki a cuatro periodistas del medio estadounidense Newsmax.
"Tras meses de privaciones, la gente percibe incluso la ayuda más básica como un acto de generosidad. Al ofrecer de repente comida y evacuación, las autoridades rusas se presentarán como salvadores en lugar de como agresores", escribió Zabriski en un artículo para The Atlantic. EFE
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
UNICEF denuncia la muerte de niños en la oleada de ataques contra mercados en Sudán

Amazon actualiza Alexa para que pueda crear y editar listas de regalos y gestionar incidencias con las compras
