Carlos Meneses
São Paulo, 27 oct (EFE).- El senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, fugado a Estados Unidos dos días después de perder las elecciones brasileñas, afronta dos investigaciones en la Corte Suprema por blanqueo de capitales, entre otros delitos, y arrastra sospechas relacionadas con sus nexos con grupos paramilitares.
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El hijo mayor del exmandatario Jair Bolsonaro ya está en territorio estadounidense junto con su esposa, Fernanda Bolsonaro, y sus dos hijas, según indicó a EFE una fuente del entorno de la familia.
El lunes, un día después de perder la segunda vuelta electoral frente al actual gobernante, Luiz Inácio Lula da Silva, un juez del Supremo ordenó al ya excandidato del Partido Liberal entregar sus pasaportes en un plazo de 24 horas.
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Flávio, de 45 años, incumplió la orden y sus pasaportes -incluido el diplomático- fueron cancelados, pero para entonces ya estaba a camino de EE.UU..
El primogénito del exmandatario Jair Bolsonaro perderá, además, su escaño en la Cámara Alta en febrero próximo, cuando arrancará la nueva legislatura. Será la primera vez desde 2003 que no ocupará un cargo público.
Dos investigaciones en curso
Abogado de profesión, Flávio figura como investigado en el Supremo en un caso sobre la presunta financiación ilegal de una película sobre su padre. La Policía halló indicios contra él por corrupción, blanqueo de capitales y evasión de divisas.
Las sospechas giran en torno a los pagos millonarios de Daniel Vorcaro, antiguo dueño del Banco Master y actualmente en prisión preventiva por un enorme fraude financiero, supuestamente destinados a producir 'Dark Horse', una película inspirada en la vida de Jair.
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En diversos audios, Flávio pidió 134 millones de reales (26 millones de dólares) al banquero, a quien se refirió como un "hermano", para financiar el largometraje.
Según las autoridades, Vorcaro pagó casi la mitad de ese dinero, que la Policía cree que fue a parar a cuentas de Estados Unidos ligadas a la familia Bolsonaro para beneficio personal.
El senador afirma que la negociación con Vorcaro transcurrió dentro de la legalidad.
Por otro lado, en vísperas de la segunda vuelta electoral, los diarios O Estado de S. Paulo y O Globo revelaron que Flávio es investigado en el Supremo en una segunda causa por supuesto lavado de dinero, que está bajo secreto de sumario.
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En el centro de ese caso está Willer Tomaz, abogado y amigo cercano de Flávio, señalado como el operador de un entramado societario con movimientos financieros sospechosos relacionados con el mundo de las apuestas deportivas.
Según la Policía, citada por la prensa, Flávio llegó a constar como usuario con amplios permisos de acceso a una cuenta compartida con Tomaz, quien también está en la mira de las autoridades por un escándalo de corrupción relacionado con descuentos indebidos en las pensiones de millones de jubilados.
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En ese contexto, el juez del Supremo Alexandre de Moraes, que instruyó el juicio que llevó a prisión a Jair Bolsonaro por golpismo, ordenó a Flávio entregar sus pasaportes, lo que motivó su fuga a Estados Unidos.
La victoria electoral de Flávio hubiera supuesto un freno a las dos investigaciones, ya que los jefes de Estado brasileños no pueden ser responsabilizados durante su mandato por actos anteriores a su investidura.
Además, la mayoría de los juristas considera que, estando en la Presidencia, ni siquiera podrían avanzar esas investigaciones con vistas a presentar eventualmente una denuncia cuando dejara el cargo, como remarca a EFE Luisa Ferreira, doctora en Derecho y profesora de la Fundación Getulio Vargas (FGV).
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Pese a la huida de Flávio, las dos investigaciones seguirán su curso con normalidad.
Por otro lado, la Fiscalía denunció formalmente al primogénito de Jair por "organización criminal, malversación, blanqueo de capitales y apropiación indebida" en 2020, cuando su padre ocupaba el poder.
La querella versaba sobre la supuesta contratación de amigos, familiares y vecinos como funcionarios "fantasma" durante su etapa como diputado en Río, con el objetivo de quedarse con parte del salario de estos.
La Fiscalía apuntó que blanqueó ese dinero con gastos personales, una tienda de chocolates y operaciones inmobiliarias en efectivo, si bien la denuncia se archivó tras la anulación de una serie de pruebas.
Sobre Flávio también pesa la sombra de sus nexos con grupos paramilitares de Río, formados por policías corruptos que controlan barrios enteros mediante la extorsión y la violencia.
Algunos de esos funcionarios "fantasma" de su etapa como legislador en Río eran precisamente parientes de milicianos, como Adriano da Nóbrega, un peligroso sicario que murió abatido por la Policía en 2020. EFE
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