El sionismo religioso gana adeptos en unos comicios que determinarán el carácter de Israel

Guardar

Patricia Martínez Sastre

Itamar (Cisjordania), 23 oct (EFE).- Mientras una parte de la sociedad israelí anhela desbancar al primer ministro, Benjamín Netanyahu, en las elecciones del próximo martes, un número creciente espera que la actual coalición con los sionistas religiosos continúe en el poder: expandiendo la colonización judía de Cisjordania y las leyes de la Torá sobre los asuntos del Estado.

PUBLICIDAD

En total, más de medio millón de israelíes votarán por primera vez en los comicios del próximo 27 de octubre, y se prevé que más del 16 % de ellos lo haga por partidos ultranacionalistas religiosos, ya sea Poder Judío, del Ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, o Sionismo Religioso, de su aliado ministro de Finanzas y también colono, Bezalel Smotrich, según una encuesta realizada para el periódico Yedioth Ahronoth.

De la mano de ambos y de los partidos ultraortodoxos, Netanyahu ha liderado durante cuatro años el gobierno de coalición más derechista de la historia del país, y su discurso racista y populista -colonizar Gaza, expulsar a todos los palestinos, instaurar la pena de muerte- ha sido adoptado no solo por el movimiento colono más ideológico, sino también por algunos de los urbanitas más jóvenes.

PUBLICIDAD

"¡Dios no quiera que tengamos un gobierno débil en el poder, que cause muchos problemas y nos haga retroceder 40 años! Eso es lo que preocupa al pueblo de Israel", dice a EFE el rabino Moshe Goldsmith, nacido en Nueva York pero que vive desde 1985 en el asentamiento de Itamar, en la gobernación palestina de Nablus.

"La derecha israelí —que constituye la mayoría del país— teme que el país sufra un retroceso", añade quien se mudó a esta colonia de Cisjordania junto a otras nueve familias (hoy son unas 300) siguiendo el movimiento Gush Emunim, precursor de la judaización de Cisjordania, Gaza y los Altos del Golán sirios tras la guerra de 1967.

Israel cuenta con 7,3 millones de electores, según datos de la Oficina Central de Estadística.

El Likud fue el partido ganador en los comicios de 2022 con más del 24 % de los votos, seguido por el opositor Hay Futuro, de Yair Lapid y, en tercer lugar, por la coalición de partidos sionistas religiosos: que aglutinaron más de 516.000 electores (el 10,8 % de los votos).

En estos comicios, Poder Judío de Ben Gvir podría llegar a los ocho escaños, dos más que en 2022, según una encuesta publicada el 18 de octubre de la emisora ​​pública israelí Kan, mientras que el partido de Smotrich se situaría en siete, los mismos que en las anteriores elecciones. 

El bloque de Netanyahu lograría 51 escaños y no llegaría a la mayoría, vaticina esta misma encuesta, mientras que el de la oposición solo lo haría contando con los partidos árabes, rechazados como socios por algunos de sus partidos.

Sionistas religiosos como Goldsmith piensan que un gobierno "de izquierda" supondría un retroceso, ya que, según dice, Israel se encuentra inmerso en una "batalla contra el mal", una palabra que repite una treintena de veces durante su entrevista con EFE.

"La gente ha olvidado cómo defenderse. Y si no se hace frente al mal, este llegará a la puerta de tu propia casa", explica el rabino, quien en varias ocasiones equipara ese "mal" con una corriente radical del islam que asegura "ha tomado Europa".

"En cuanto a Smotrich y Ben Gvir, la realidad es que no los conocen. Solo se fijan en aspectos superficiales que captan la atención de inmediato, pero no comprenden —¡Dios nos libre!— que no están haciendo daño a personas inocentes; eso sería terrible. Simplemente, tienen la firmeza necesaria para contraatacar", añade.

Bajo el actual gobierno ultraderechista de coalición, y en un clima emponzoñado tras los ataques de Hamás y a la sombra de la ofensiva bélica contra Gaza, el movimiento sionista religioso ha transformado Israel.

En solo tres años, Israel ha aprobado más de un centenar de asentamientos ilegales en Cisjordania y afianzado el control civil sobre este territorio ocupado, entregado cientos de miles de licencias de armas a los colonos, debilitado el Poder Judicial y convertido las prisiones israelíes en "centros de tortura" para los palestinos, según han documentado diversas ONG de derechos humanos.

Goldsmith concuerda en que las próximas elecciones son importantes, pero lo relativiza frente a la persecución sufrida por los judíos -"el pueblo eterno", dice- a lo largo de la historia y durante la Alemania nazi.

Sin embargo, cree que el próximo gobierno debería tener dos prioridades: la primera, acabar con las armas nucleares y forzar un cambio de régimen en Irán, y la segunda, reformar el sistema judicial limitando la independencia del Tribunal Supremo, algo que Netanyahu intentó en 2023 provocando protestas masivas.

"Nuestra propia existencia es un milagro", dice para quien no existe ninguna diferencia legal entre Tel Aviv o Cisjordania ya que, asegura, las fronteras de Israel se encuentran en la Biblia. EFE

(foto)(vídeo)