
Día inolvidable para María del Monte que, dos semanas después del lanzamiento de su primer libro, 'Si el corazón se equivoca, se le perdona', ha presentado su proyecto más íntimo y personal en Sevilla arropada por su mujer Inmaculada Casal, su hermano Javier Tejado, y el periodista Carlos Herrera, con el que ha protagonizado una emotiva charla en la que, a corazón abierto, ha revelado lo importante que ha sido su familia para ella y ha confesado por qué no habla en su libro sobre el violento robo que sufrió en su vivienda en agosto de 2023, y por el que su sobrino Antonio Tejado se enfrenta a una pena de 30 años de prisión como presunto autor intelectual.
"Me llamaron, me lo propusieron y dije que sí. Es un libro que tiene mi filosofía. Yo he pasado por momentos que no han sido fáciles y si a alguien le viene bien echar mano de alguna de esas herramientas que yo he usado, me encantaría echarle una mano" ha expresado a su llegada al acto, asegurando que no se arrepiente de nada "en absoluto" de lo que cuenta en el libro "porque es lo que he vivido. Y de lo que he vivido no me arrepiento para nada".
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Echando la vista atrás, María ha admitido que al inicio de su carrera lo único que hacía era "trabajar y trabajar y trabajar" sin pararse a disfrutar de la vida. Pero "el día que perdí a papá me di cuenta de que lo mucho que tuviera no me servía para nada. Y me dije, ¿de qué sirve amasar? Ni los mejores médicos son capaces de llegar a un sitio donde el dinero pueda cubrir. No. El dinero lo que hay que hacer es disfrutarlo".
"Ahora vivo el día a día. Yo quiero morirme de vieja. No quiero morirme de otra cosa. Hacerme mayor, pues me encantaría llegar al final de mis días con eso que se llama ahora que está tan de moda, siendo independiente, no necesitando ni molestando ni ir corriendo a nadie. Y los días que tengan que ser que sean, pero que sean buenos. Corrimos tanto... y hay que disfrutar" ha expresado emocionada.
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Como reconoce, "he tenido suerte y no sería justo que yo hiciese un balance quejoso. Pero es verdad que yo he tenido épocas muy jodidas en las que me he pasado muy mal, porque fue todo muy seguido, fue todo un poco... Pero no tendría derecho a quejarme, porque poniendo las cosas en un balance, yo creo que... bueno, creo no, te aseguro que tira más lo bueno que lo malo".
En su libro se sincera sobre el primer gran golpe que recibió en su vida, que fue la muerte de su padre. El siguiente, la muerte por Covid de su hermano Antonio Tejado, al que ha recordado al borde de las lágrimas por la especial relación que tenían: "Era un trozo de mí. Era esa persona con la que nos mirábamos y nos entendíamos. Antonio era esa persona que de pequeño le tocó en la tómbola un premio y le preguntaba qué quería y le dijo que una muñeca para su hermana. Odié la muñeca toda mi vida porque además hablaba y era un poco siniestra".
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"Su muerte fue algo horroroso, y se lo oculté a mi madre. Es algo que no le debería pasar a nadie. Me destrozó. Tener que fingir tanto tiempo que yo... Porque había días que mamá me preguntaba y yo salía al paso y me veía fuerte, y le decía, pues mira, he hablado con él, pero otro. Otro, cuando de mi alma se me hundía el techo y encima se me caía. Pero bueno, yo creo que, creo que hice lo que tenía que hacer. Pues además ella empezó a tener ya sus lagunitas. No había perdido la cabeza en ningún momento, pero iba y venía acudiendo a mí y lo dudé, lo dudé sobre todo un día, un día que me miró de una manera especial y me dijo, nena, ¿qué es lo que pasa con Antonio? Ese día, dije hasta aquí, me acerqué cara con cara y le pregunté, mamá, ¿tú qué quieres saber? Y me contestó, pues yo no sé si mañana va a cambiar el tiempo, si no, va a cambiar. Y me dice, nena, que o lo sabe y no quiere saberlo. Y ya está. Y fue el único conato" ha rememorado conmovida, admitiendo que lo peor de todo fue que su hermano murió solo en el hospital y no pudo despedirse de él.
En cuanto al amor, María ha confesado que "creo que me he equivocado pocas veces, porque además siempre he actuado de corazón y si el corazón se equivoca, se le perdona". "Para tener el amor, enamorarte y vivir una historia no hay que tener una calculadora. No se pueden echar números todos los días diciendo yo he dado más, tú has dado menos. Si es verdad que hay quien da más siempre y hay quien recibe más siempre. Pero lo que no se puede permitir es siempre dar y no recibir nada. Aunque sea un poquito también hay que recibir" ha reflexionado sobre cómo han sido sus relaciones.
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"Una ruptura no es un fracaso. Si me apuras es casi un triunfo. Porque una ruptura de tiempo te hace seguir viviendo. Vivir como no quieres, donde no quieres, con quien no quieres. Qué cuesta arriba, ¿no? A ver quién llega al final" ha añadido, revelando que ha sido ella la que ha terminado más relaciones, aunque no ha entrado en detalle sobre las historias de amor que han marcado su vida.
Lo que sí ha dejado claro es que "yo nunca he estado en un armario, nunca, nunca, es que no quepo". "Afortunadamente he vivido en una familia que me ha querido sin condiciones. Segundo, no he sentido la necesidad de explicarle a nadie nada porque lo que es evidente ¿Para qué lo vas a explicar? Y tercero, yo no tenía conciencia porque no había tomado contacto ni con lo del día del orgullo, ni con nada de eso, yo vivía en otro mundo Entonces no puedo permitir que digan que lo hice cuando faltó mi madre, porque no es verdad Lo hice cuando llegué a un pregón del orgullo gay Cuando vi a dos chicos dándose un beso y el padre de uno le dio una chuchón Y dije, perdona, los padres están aquí para apoyar a su hijo para que pueda querer al que tiene al lado Y ahí me rebelé, y tú sabes que yo cuando me he entrado a revolera me entra" ha explicado sobre su decisión de hacer pública su condición sexual cuando ya había fallecido su madre.
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Si no ha dado nombres propios en su libro es, sencillamente, "porque me encanta respetar la intimidad de los demás. Y esto es un libro de público. Por ejemplo, de Inmaculada tampoco, pero esa es mi vida. Y no es porque la tenga que ocultar, obviamente, sino simplemente por una cuestión de protección y de decir lo mío es mío, ¿no? Tienes derecho a tener tu vida, y tu vida es tuya, pero quien tiene que encargarse de preservarla es uno mismo".
Tampoco habla del robo a su casa ni de su sobrino Antonio Tejado porque, como ha explicado, "eso no ha terminado. Estamos pendientes de que se celebre el juicio y termine. Y segundo porque ese capítulo, cada día que pasa, cada día, y te lo prometo Carlos, luchamos por olvidarlo".
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Ha sido entonces cuando ha revelado que el violento asalto a la casa de Sergio Rico y Alba Silva le ha hecho revivir su peor pesadilla: "Mira, te voy a hacer una confesión. Ha habido recientemente un robo en casa de Sergio. Pues me ha afectado más de lo que yo pensaba. No he dormido bien esta noche".
Después de que Carlos Herrera haya presumido de su nieto -hijo de Alberto Herrera y Blanca Llandres, que nació el pasado marzo- asegurando que es igualito que su abuelo, María ha hablado sobre sus sobrinos (entre los que se incluye Antonio Tejado). "Yo digo que a quien Dios no le da hijo, le da sobrino. Al demonio lo he quitado de en medio. Ese no pinta aquí nada. Y tengo sobrinos muy familiares y que son maravillosos. Que me adoran. Que siempre están ahí. Aunque cada uno tenga su vida" ha confesado.
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Una charla que ha terminado con la artista bromeando con que después del libro lo único que le queda por hacer es "tener un hijo, pero voy tarde. POdemos intentarlo ¿no? Yo con que saque tu culito..." le ha dicho al locutor entre risas, afirmando que aunque "estamos mayores para eso cuidamos de los de los demás".
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