
El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, ha advertido a Eritrea de las "consecuencias extremadamente severas" que tendría rechazar sus llamamientos a un proceso de diálogo para abordar las tensiones, en medio de las acusaciones de Adís Abeba contra el país vecino por su apoyo al Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF) en el marco de las nuevas hostilidades en Tigray (norte) y las denuncias de Asmara sobre planes etíopes para invadir el país.
Así, ha pedido a las autoridades del país vecino que "se conviertan en un socio para el desarrollo, el lugar de alinearse con fuerzas que buscan una confrontación con Etiopía", al tiempo que ha reseñado que habrá "unas consecuencias extremadamente severas" que caso de que "sigan rechazando los llamamientos a unas relaciones pacíficas" y se mantengan en un "camino destructivo".
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Abiy, galardonado en 2019 con Premio Nobel de la Paz tras el acuerdo de paz firmado precisamente con Eritrea, ha cargado duramente contra el Gobierno eritreo por "desaprovechar el potencial económico heredado de una base industrial y comercial" tras su independencia --obtenida en 1993 tras tres décadas de guerra con las fuerzas gubernamentales etíopes--.
"Asmara, anteriormente un destacado centro urbano y comercial, ha perdido mucha de su posición", ha dicho el jefe del Gobierno etíope en una entrevista concedida a la cadena de televisión EBC, en la que ha señalado además que Masaua "está casi vacía" y que Assab "está deshabitado". Esta última ciudad portuaria es uno de los puntos calientes del conflicto diplomático entre ambos países y centro de las exigencias de Adís Abeba sobre una salida al mar Rojo.
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En este sentido, ha recalcado que las autoridades eritreas, encabezadas por el presidente, Isaias Afewerki, "han ignorado el bienestar de su propio pueblo", antes de apuntar que además se han convertido en "un instrumento de fuerzas hostiles". "Un Gobierno que ha fracasado a la hora de abordar los desafíos de su propio país no puede ayudar a otros a resolver los suyos", ha argumentado.
Abiy ha cuestionado además cuál es el beneficio que obtendría Eritrea de "actores externos que animan a una confrontación con Etiopía" y ha agregado que "esa fuerzas pueden dar munición y otro apoyo militar, pero no pueden desencadenar la transformación económica que necesita Eritrea para resolver los problemas que sufre su población", según ha recogido la cadena pública Fana.
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"En lugar de dirigir recursos y energía política hacia la hostilidad, Eritrea debería concentrarse en reconstruir su economía y mejorar el bienestar de su pueblo", ha esgrimido el primer ministro de Etiopía, que ha hecho hincapié en que su Gobierno considera "esencial" que haya "relaciones pacíficas con los países vecinos" para avanzar en este sentido.
"Los dos países tienen el potencial de lograr una relación en la que la cooperación beneficie a sus poblaciones y apoye la estabilidad regional", ha insistido, al tiempo que ha esgrimido que el TPLF "no tiene nada en común con la identidad y la dignidad de la población de Tigray", a pesar de que sus líderes sean tigriña y provengan de esta zona de Etiopía.
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De esta forma, ha remarcado que "la ideología, las políticas, las creencias y el comportamiento político del TPLF son absolutamente incompatibles con la dignidad del pueblo de Tigray". "Los líderes y las organizaciones políticas surgen y desaparecen, y los gobiernos cambian, por los pueblos y el país permanecen", ha defendido Abiy.
PIDE AL TPLF DEPONER LAS ARMAS
Por ello, ha denunciado que la población de la región "ha pagado un inmenso precio" a causa de las políticas del TPLF, antes de pedir a la población de la región que "deje de sacrificar sus vidas por líderes políticos" y que "redirija su energía hacia la educación, los negocios, la agricultura y la industria", especialmente teniendo en cuenta que, en medio del conflicto, "los líderes del TPLF siguen teniendo vidas confortables".
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Abiy ha prometido además que las autoridades centrales trabajarán para "reconstruir" la región tras el conflicto y ha explicado que "una paz duradera, una gobernanza efectiva y un desarrollo económico son esenciales para garantizar un futuro mejor para su pueblo". En esta línea, ha apostado por "poner fin al ciclo de conflicto" y por "trabajar hacia la paz" en la región.
El primer ministro etíope ha reclamado a los milicianos que "depongan las armas" y ha manifestado que es necesario "preservar las instituciones" y garantizar que los líderes locales son nombrados "a través de elecciones", días después de que su oficina anunciara la formación de un nuevo gobierno interino en Tigray de cara a la celebración de elecciones en seis meses.
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La decisión de la semana pasada supuso un paralelismo con el paso dado por el primer ministro etíope en noviembre de 2020 tras el estallido de la guerra previa con el TPLF, cuando nombró a Mulu Nega para encabezar una autoridad de transición, reemplazada posteriormente con el gobierno pactado en Sudáfrica en el acuerdo de paz alcanzado en noviembre de 2022.
Sin embargo, dicha administración, encabezada por Getachew Reda --entonces alto cargo del TPLF y ahora asesor de Abiy-- sufrió diversas tensiones con el paso del tiempo y el grupo tigriña acabó por forzar su cese y posteriormente se hizo con el control de las autoridades, en un repunte de las tensiones con el Gobierno federal que derivó finalmente en el reciente conflicto, en el que las tropas gubernamentales han logrado avanzar hacia zonas cercanas a la frontera con Eritrea.
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La situación ha hecho saltar las alarmas por un posible enfrentamiento directo entre ambos países, después de que Etiopía acusara a Eritrea de enviar tropas a Tigray para respaldar al TPLF y ante el deterioro de los lazos bilaterales, con las exigencias de Adís Abeba para lograr una salida al mar y el conflicto en esta parte de África como telón de fondo.
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