El flamenco devuelve la vida a la Ópera de Damasco

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Ghadi George Bagdhadi

Damasco, 13 oct (EFE).- El taconeo flamenco retumbó el pasado 12 de octubre en la Ópera de Damasco para sellar el regreso de la cultura española a Siria tras la caída de Bachar al Asad, en el primer espectáculo de un grupo cultural español en la capital siria tras más de una década de aislamiento a causa de la guerra civil.

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Cientos de espectadores puestos en pie escucharon el himno nacional de España antes de la actuación de la Compañía de Flamenco Anabel Veloso, en un recinto cuyas primeras filas ocupaban autoridades del Ministerio de Cultura sirio, diplomáticos e invitados españoles.

Construida a principios de la década de 2000 en la plaza de los Omeyas del centro de la ciudad, la Ópera de Damasco es el principal escenario de la capital para la música orquestal y las artes escénicas.

Inaugurada bajo el régimen de Al Asad como el Centro Dar al Asad para la Cultura y las Artes, el espacio -un auditorio revestido de madera con filas de asientos naranjas, cortinas de terciopelo rojo y balcones escalonados- se engalanó para la ocasión: las banderas flanqueaban el escenario, un atril lucía los colores españoles y una superficie negra para la danza se extendía en el centro de las tablas.

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Al comenzar la velada reinaba un ambiente de silencio y expectación.

Se atenuó la iluminación de la sala, tonos violetas y azules bañaron el escenario y el auditorio quedó a oscuras, salvo por el resplandor de los teléfonos de los asistentes, ansiosos por inmortalizar un momento excepcional.

La velada echó a andar con el lamento solitario de una flauta en el centro de la escena, respaldada en la penumbra por el toque de la guitarra española.

Para los damascenos, la cita tuvo la fuerza de un desahogo colectivo tras años de sombras y aislamiento internacional.

"He visto flamenco en películas, pero nunca así, en vivo, en Damasco. Estoy muy emocionada", confesó a EFE Noor, acomodadora del teatro, sin poder ocultar la emoción.

En los pasillos, Majid, un músico local cuya obra bebe de la guitarra española, desgranaba a EFE el choque de sensaciones: "El cante tiene algo que me recuerda a nuestra música, sobre todo por la emoción y la modulación de la voz; pero la guitarra, las palmas y el baile lo hacen algo completamente diferente".

Para otros, la trascendencia iba más allá de lo puramente artístico.

"Después de tantos años, ver a una compañía española en este escenario es como si Damasco volviera a abrir una ventana", aseguró a EFE Mirna al Chaib, una siria afincada en España de visita en su ciudad natal.

"Ofrece a la gente algo hermoso en torno a lo cual reunirse", afirmó.

Bajo el título "Flamenco: España y Siria, más de mil años de amistad", la actuación tendió un puente directo con la memoria compartida.

El encuentro, organizado conjuntamente por la Embajada de España y el Ministerio de Cultura sirio con motivo de la Fiesta Nacional de España, escenificó el reinicio de los lazos bilaterales tras la reapertura de la delegación diplomática española en enero del año pasado, cuyo cierre se había prolongado durante 12 años desde el estallido de la guerra civil en 2012.

Antonio González-Zavala, el recientemente nombrado embajador de España en Damasco, enfatizó desde el escenario que España "no quería perder la oportunidad de compartir de nuevo con Siria una parte esencial de nuestra cultura" en este nuevo capítulo.

Además, el diplomático avanzó que la cita -concebida como un diálogo sobre el escenario entre músicos españoles y sirios- será el punto de partida de un programa que llevará entre otras cosas cine español a varias gobernaciones del país.

"Queremos que la cultura vuelva a ocupar el lugar que le corresponde en las relaciones entre nuestros dos países", afirmó el representante diplomático ante el auditorio.

"Quizás la cultura se exprsesa mejor cuando dejamos de hablar de ella y permitimos que hable por sí misma", enfatizó. EFE

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