
Fuerzas afines al Gobierno etíope han acusado a la vecina Eritrea de mandar tropas al conflictivo estado de Tigray, en el norte de Etiopía, para auxiliar al principal grupo rebelde de la región; acusación desmentida por las autoridades eritreas casi de forma inmediata como un intento para forzar un conflicto entre ambos países.
Las progubernamentales Fuerzas de Paz de Tigray (FPT) han denunciado en redes sociales que "las tropas eritreas que asesinaron y violaron a miles de civiles durante la última ronda de la guerra" han cruzado este mismo miércoles a Etiopía a través de Adigrat, en Tigray.
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El Gobierno etíope ha culpado a países como Eritrea, Sudán y Egipto de colaborar con las llamadas Fuerzas de la Coalición para la Supervivencia de los Pueblos de Etiopía, una alianza armada vertebrada en torno al Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF), las autoridades tradicionales del estado, protagonistas del conflicto de 2020 y que desde Pretoria habían asumido un papel relativamente secundario hasta que han vuelto a la carga.
La "última ronda" de 2020-2022, como la llama el FPT, representó uno de los conflictos más sangrientos de la historia reciente de África. Estimaciones del Gobierno etíope y de la Unión Africana cifran el total de muertos por los combates entre el Gobierno etíope y el TPLF entre 100.000 y 600.000. Por aquél entonces, Eritrea era aliada de las autoridades etíopes, hasta que Eritrea rompió vínculos con su vecino tras quedarse fuera del acuerdo de paz firmado en Sudáfrica (Etiopía acabó anunciando el cierre de su Embajada en Eritrea a principios de este mes)
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Después de que el FPT condenara esta "demostración de la alianza entre Eritrea y el TPLF" como una "invasión y una violación de la soberanía etíope", el Gobierno eritreo lo ha desmentido por enésima vez en redes sociales. Su ministro de Información y portavoz del Gobierno, Yemane Meskel, ha denunciado al "Partido Potemkin", como llama al Gobierno etíope y a su primer ministro, Abiy Ahmed, que está "tocando sin cesar los tambores de la guerra" por su ambición de lanzar una guerra contra Eritrea en busca de una ansiada salida al mar.
"Esto lleva desde hace tres años escrito en piedra y claro como el cristal. El objetivo general del Partido Potemkin es el de crear una narrativa falaz de 'autodefensa' para camuflar una guerra de agresión", ha añadido el portavoz etíope antes de acusar a Addis Abeba una vez más de perpetrar "una violación imprudente y flagrante del derecho internacional que no puede borrarse mediante narrativas engañosas".
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